LUNA Y CENIZA CAPÍTULO 62 SOLA CONTRA TODOS
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CAPÍTULO 62 SOLA CONTRA TODOS

Horas antes de que Kaelen encontrara la habitación vacía, Ires había tomado la decisión más solitaria de su vida, sentada en el mismo escritorio donde había escrito, semanas atrás, la carta que anunciaba su compromiso a la Sacerdotisa Mayor.

Esta vez, la carta que escribió era mucho más breve.

*Sorae: para cuando leas esto, ya habré partido.

No hacia Nyxara. Hacia las Tierras Quemadas.

Si el informe que me acusa fue falsificado, la única prueba que puede limpiar mi nombre está cerca del epicentro de la Ruptura, donde sea que la corrupción que consumió a quien sea que esté detrás de esto haya dejado su rastro.

No puedo pedirle a Kaelen que confíe en mí sin pruebas. Así que voy a conseguírselas yo misma.*

*Cuida de la Guardia mientras no estoy. Y si no vuelvo, diles que morí intentando demostrar que merecía la confianza que nunca terminé de pedir del todo.*

*—Ires*

Selló la carta y la dejó donde sabía que Sorae la encontraría, consciente de que su Teniente, al leerla, probablemente maldeciría su nombre con una creatividad que solo una década de amistad podía inspirar.

Ensilló su propio caballo en la oscuridad, sin despertar a los guardias que, técnicamente, todavía estaban asignados a su protección.

No porque no confiara en ellos, sino porque la investigación formal de Kaelen la había dejado, de facto, bajo un tipo de vigilancia que hacía imposible cualquier partida oficial.

Mientras cabalgaba hacia la oscuridad, dejando atrás las luces de Ashkar, Ires pensó en Rhoswen.

En la promesa que había hecho tres años atrás.

En cómo, de algún modo imposible de anticipar, esa promesa la había llevado hasta aquí: sola, en territorio hostil, dispuesta a arriesgarlo todo por demostrar una inocencia que debería haber sido evidente para el hombre que decía amarla.

*No debería tener que demostrar esto*, pensó, con una amargura que no había sentido en mucho tiempo. *Pero si es lo único que puede reparar lo que se rompió entre nosotros, entonces lo haré. Una vez más. Sola, si es necesario.*

La luna llena de Nyxara la acompañó durante toda la cabalgata, su luz plateada la única compañía en un camino que la llevaba, sin que ella lo supiera todavía, directamente hacia la trampa que Vaelis llevaba semanas preparando.