LUNA Y CENIZA CAPÍTULO 48 LO QUE THRELL ENCONTRÓ
64%

CAPÍTULO 48 LO QUE THRELL ENCONTRÓ

Mientras Ires lidiaba con las presiones de su propio reino, Threll llegó a Kaelen con noticias que reabrieron una herida que ninguno de los dos había tenido tiempo de examinar con calma: la muerte del anterior Rey de Cenizas.

—Encontré algo, Majestad —dijo el general, con una carpeta de documentos bajo el brazo y una expresión que Ires, presente en la reunión a petición de Kaelen, no supo interpretar del todo—.

En los archivos de la guarnición que desapareció.

Registros de patrullas de los últimos dos años, antes de la desaparición.

—¿Qué tiene eso que ver con mi padre?

Threll extendió los documentos sobre la mesa. Runas idénticas a las que habían encontrado en el fragmento de piedra negra, garabateadas en los márgenes de un diario de patrulla, junto a una fecha que hizo que la sangre de Kaelen pareciera abandonarle el rostro.

—Esta es la fecha de la muerte de su padre, Majestad.

El silencio que siguió fue absoluto.

—¿Está sugiriendo —dijo Kaelen, con una voz peligrosamente controlada— que la Escritura Primera tuvo algo que ver con la muerte de mi padre?

—Estoy sugiriendo, Majestad, que alguien en esta corte lo sabía. Y no dijo nada.

Ires sintió el peso de la implicación asentarse en la sala como plomo. Si alguien en Ashkar había ocultado información sobre la amenaza real detrás de la Ruptura —y sobre la muerte del rey anterior— entonces la conspiración que ambos habían empezado a temer no era una posibilidad lejana.

Era, ya, un hecho consumado.

—Averigüen quién —dijo Kaelen, con una frialdad que Ires no le había visto desde la primera noche en el salón del trono—. Averigüen quién sabía, y por qué guardó silencio mientras mi padre moría y una guarnición entera desaparecía.

Cuando Threll se retiró, Kaelen se quedó observando los documentos con una expresión que mezclaba dolor y una ira que llevaba, sospechaba Ires, mucho tiempo esperando un lugar hacia donde dirigirse.

—Si es quien creo que es —dijo finalmente—, esto va a ser mucho más complicado de lo que ninguno de los dos anticipó.

—¿Vaelis?

Kaelen no respondió. No necesitaba hacerlo.