LUNA Y CENIZA CAPÍTULO 45 CARTAS DESDE NYXARA
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CAPÍTULO 45 CARTAS DESDE NYXARA

La carta de la Sacerdotisa Mayor llegó tres días después, sellada con la cera plateada del templo lunar, y su contenido borró de un plumazo cualquier ilusión de que Nyxara estuviera más dispuesta a aceptar lo ocurrido que la corte de Ashkar.

*Ires: los informes de las Tierras Quemadas han llegado hasta el templo.

Me alegra que la amenaza haya sido contenida.

Me preocupa profundamente todo lo demás.

Un vínculo genuino con el Rey de Cenizas no estaba contemplado en tu misión, y el Consejo del Templo empieza a preguntarse si tu juicio sigue alineado con los intereses de Nyxara o si la proximidad con Ashkar te ha nublado el criterio.

Regresa antes de la luna llena para dar cuenta de la situación. No es una petición.*

Ires releyó la carta tres veces, cada vez con un nudo más apretado en el pecho.

Había pasado toda su vida siendo la hija ejemplar del templo, la Capitana que nunca cuestionaba una orden.

Y ahora, por primera vez, la orden que recibía chocaba de frente con algo que no estaba dispuesta a abandonar sin pelear.

—Malas noticias —dijo Kaelen, encontrándola en la biblioteca con la carta todavía en la mano.

—El Consejo del Templo quiere que regrese. Cree que he perdido objetividad.

—¿La han perdido?

Ires lo pensó de verdad antes de responder, porque la pregunta merecía honestidad y no una respuesta automática.

—Sí —admitió finalmente—. Pero no en el sentido que ellos temen. No he dejado de ver lo que es mejor para Nyxara. He empezado a ver que lo mejor para Nyxara y lo mejor para Ashkar dejaron de ser cosas distintas en algún momento entre las Tierras Quemadas y ahora.

Kaelen se acercó, tomando su mano con una delicadeza que contrastaba con la firmeza de todo lo demás en él.

—Entonces díselo así. Con esas palabras exactas.

—No va a ser suficiente para ellos.

—Puede que no —concedió Kaelen—. Pero será la verdad. Y a veces eso es lo único que uno puede ofrecer.