CAPÍTULO 30 CONSEJO DE GUERRA
La sala de mapas de Ashkar no había visto, en generaciones, a guerreras de la Guardia de la Luna y generales de Ashkar inclinados sobre la misma mesa sin espadas de por medio. Ires sintió el peso histórico del momento incluso en medio de la urgencia.
—Una guarnición entera no desaparece sin dejar rastro —dijo el General Threll, el más veterano de los oficiales de Kaelen, con el escepticismo tallado en cada arruga de su rostro—. Esto podría ser una trampa de Nyxara.
—O de Ashkar —replicó al instante la Teniente Sorae, la mano derecha de Ires, sin apartar los ojos del general.
—Basta. —La voz de Kaelen cortó la sala como una espada—. Si esto fuera un ardid, cualquiera de los dos, ya lo sabríamos. Ningún reino sacrificaría una guarnición completa solo para sembrar sospecha.
Ires desplegó el mapa de las Tierras Quemadas, marcando con un cristal lunar el punto exacto donde la guarnición había desaparecido.
—Aquí —dijo—, exactamente sobre el epicentro de la Ruptura original. Según los textos de Nyxara, es el único punto del continente donde la barrera entre este mundo y lo que sea que quedó sellado tras la Ruptura es más delgada.
—¿Y su solución? —preguntó Threll, con más desafío que curiosidad genuina.
—Mi solución —dijo Ires, sosteniéndole la mirada sin ceder un ápice— es que enviemos una fuerza conjunta. Guardia de la Luna y Legión de Ashkar, juntas, por primera vez en dos siglos.
El silencio que siguió fue denso, cargado de la resistencia de dos siglos de desconfianza.
—Es una locura —dijo Threll finalmente.
—Es la única opción que tenemos —respondió Kaelen— si queremos seguir teniendo reinos de los cuales preocuparnos por sus fronteras.
Miró a Ires entonces, y en ese instante compartieron algo que no era ni estrategia ni política: era la certeza mutua, silenciosa, de que fuera lo que fuese que estuviera despertando bajo las Tierras Quemadas, ya no había vuelta atrás para ninguno de los dos reinos.
—Partimos al amanecer —dijo Kaelen.
Nadie, ni siquiera Threll, se atrevió a contradecirlo.