LUNA Y CENIZA CAPÍTULO 19 UNA TREGUA DISTINTA
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CAPÍTULO 19 UNA TREGUA DISTINTA

Mientras Ires e Kaelen sobrellevaban el peso del banquete, en un extremo menos vigilado del salón, Sorae y Threll libraban su propia negociación, mucho menos ceremonial pero no menos cargada de historia.

—Su Capitana tiene mejor lengua que la mitad de mi consejo —dijo Threll, sin poder disimular cierto respeto a regañadientes mientras observaba el intercambio entre Ires y la noble de Ashkar—. Aunque sospecho que eso ya lo sabe.

—Lo sé —dijo Sorae, sin apartar la vista de su Capitana, la tensión de la Teniente evidente en cada línea de su postura—. También sé que si algo le pasa a ella en este palacio, no me va a importar ningún tratado firmado.

—Justo —respondió Threll, con una franqueza que sorprendió a Sorae más de lo que esperaba— es lo que yo pienso sobre mi rey.

Se midieron con la mirada un largo momento, dos soldados veteranos que habían pasado la mayor parte de su vida entrenados para desconfiar el uno del otro, ahora obligados a compartir el mismo objetivo: proteger a las dos personas que, sin haberlo planeado ninguno de los dos, se habían vuelto imprescindibles para sus respectivos reinos.

—¿Copa de vino de Ashkar, Teniente? —ofreció Threll finalmente, con lo más parecido a una tregua personal que cualquiera de los dos se había permitido hasta entonces—. Es mejor que cualquier cosa que hayan probado en Nyxara, se lo garantizo.

—Dudo mucho eso —dijo Sorae, aceptando la copa de todos modos—, pero estoy dispuesta a que me lo demuestre.

Fue el inicio, aunque ninguno de los dos lo hubiera admitido esa noche, de la primera amistad genuina entre un oficial de la Legión de Ashkar y una guerrera de la Guardia de la Luna en más de dos siglos.