Luna renace (Libro 1) CAPÍTULO 156
98%

CAPÍTULO 156

— ◆ —

(Punto de vista de Aria)

Agnes abrió los ojos de par en par.

—¡Tú… tú no puedes hacer esto! —espetó—. ¡Existen las normas de la manada! ¡Los ejecutores están vigilando! ¿Te crees que puedes matarme y ya está?

—No voy a matarte —dije.

—Pero puedo asegurarme de que entres ahí faltándote algún que otro pedazo. Y conozco a gente que puede visitarte mientras estés encerrada. Gente que se asegurará de que no llegues a ver el día en que salgas.

Se le quebró la voz.

—¡Soy tu tía! ¡Somos familia! ¿Cómo puedes…? ¿Dónde está tu conciencia?

—Mi conciencia.

Di un paso lento hacia ella.

—Agnes. Cuando ayudaste a Victor y a Lila a tenderme una trampa, cuando ayudaste a mover los fondos de la manada, cuando ayudaste a envenenar a mi abuelo… ¿te paraste entonces a pensar en tu conciencia?

Abrió la boca.

—Nunca te importó nada de eso —dije—. Así que no te quedes ahí a pedirme clemencia.

Se quedó callada.

Me volví hacia Kai.

—¿Puedes entregármela? Yo me encargo del resto.

No me preguntó qué pensaba hacer. Por la cara que puso, ya lo había deducido. Solo asintió.

Saqué el móvil e hice una llamada. Unos minutos después apareció mi gente y se llevó a Agnes y a los hombres que había traído con ella.

Antes de que se marcharan, me llevé aparte al que estaba al mando.

—Sin marcas visibles —dije—. El resto depende de ti. Mañana pasaré a comprobarlo.

Asintió una sola vez y se alejó.

La calle quedó en silencio.

Kai se giró para marcharse. Apenas había dado un paso cuando alargué la mano y lo agarré por el bajo de la chaqueta.

Se detuvo.

Se volvió y me miró.

No dije nada de inmediato. Me quedé un momento con la vista clavada en la acera, intentando averiguar cómo empezar.

—¿Ha sido demasiado? —pregunté al fin—. Lo que acabo de hacer.

No contestó enseguida.

—Quiero decir… cada vez que me ves, o estoy peleando con alguien o limpiando algún desastre como este. —Le solté la chaqueta—. No sé ni cómo puedes tener una buena impresión de mí.

Me sostuvo la mirada.

—Aunque hubieras cruzado la raya —dijo—, seguiría de tu lado.

Tenía la voz tranquila. Completamente seria.

—Para mí nunca te equivocas. Hagas lo que hagas.

Algo me golpeó en el pecho, fuerte y de golpe. Aparté la mirada a toda prisa.

No le contesté nada.

No insistió. Solo me dijo que descansara y después se dio la vuelta y se fue hacia el coche.

Me quedé allí un segundo después de que se marchara.

Entré en casa.

El apartamento estaba a oscuras y en silencio cuando llegué. La cerradura electrónica pitó y la puerta se abrió.

Barnaby estaba allí mismo, esperándome.

Llevaba el oso de peluche en la boca y movía la cola de un lado a otro como un metrónomo. Me agaché y le acaricié la cabeza. Dejó caer el oso en mis manos.

Le di la vuelta.

Estaba en perfecto estado. Ni un desgarrón, ni una mancha. Barnaby lo había custodiado como si fuera un tesoro.

Le quité un poco de polvo de la oreja.

Y entonces, de la nada, pensé en él.

El niño bajo la lluvia. Su mano tendida hacia la mía. Tenía la palma fría, pero me agarró con fuerza.

Hacía mucho que no pensaba en ese recuerdo, no desde que me di cuenta de que el niño no era Ronan. No sabía dónde estaba ahora. No sabía si estaba bien. Ni siquiera sabía con certeza si seguía vivo.

En lo más profundo de mí, Chloe se removió. Un sonido suave y grave. Como si quisiera decir algo pero no encontrara las palabras.

Le volví a poner el oso en la boca a Barnaby, me levanté y cerré la puerta.

(Punto de vista del autor)

En el hospital, Richard alargaba la mano hacia el interruptor de la lámpara cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe.

Después de dos roces con la muerte, cualquier ruido lo ponía en tensión. Pero cuando vio quién era, soltó el aire despacio y se relajó.

Thane entró.

—El ejecutor de la puerta me reconoció —dijo Thane—. Me dejó pasar.

Richard se recostó contra la almohada.

—¿Te ha dado problemas Aria esta noche?

—No.

—¿Cómo van las cosas entre vosotros dos?

—Bien —dijo Thane—. Todo va bien.

Richard percibió algo en su voz. Algo más relajado. Algo que antes no estaba.

Sonrió.

—Os estáis acercando, ¿eh?

Thane se quedó callado un momento. No lo negó.

En algún rincón de su pecho, Logan se estiró con pereza y agitó la cola una sola vez.

Richard suspiró.—Si las cosas no hubieran salido como salieron entonces, ese chaval, Ronan, que no sabía lo que tenía entre las manos, no se habría casado con mi nieta para empezar.

—Todo eso ya es pasado —dijo Thane.

—Pasado es pasado. —Richard hizo un gesto con la mano—. Eso no quita que siga dándome rabia.

Antes de que pudiera añadir nada más, una voz estalló en el pasillo.

—¡Yo soy tu verdadera nieta! ¡Yo soy la que comparte tu sangre! ¡Por favor, dame solo una oportunidad más!

Lila.

La voz se cortó de golpe. Unas botas sobre el suelo y luego nada. El ejecutor se la había llevado a rastras.

Richard cerró los ojos.

—Esa es mi nieta —dijo en voz baja.

—¿Qué piensas hacer con ella? —preguntó Thane.

—Por los cauces oficiales. —Richard abrió los ojos y se quedó mirando el techo—.

Obró mal. Pero nunca fue una amenaza real para Aria.

Y sigue siendo sangre Ravenshade. No me veo capaz de llevarla hasta el límite.

—Hizo una pausa—. Detención. Tiempo para pensar en lo que hizo. Es lo máximo que puedo hacer.

Thane asintió y se puso en pie.

—Una cosa más.La voz de Richard lo detuvo en la puerta. Lo miró directamente a los ojos.—Lo que pase entre Lila y yo es asunto mío y de Lila. No te metas.

Le sostuvo la mirada a Thane.

—Siempre que no vuelva a pasarse de la raya. Siempre que se mantenga lejos de quien no debería tocar.

—Entendido —dijo Thane.

Salió de la habitación al pasillo. La puerta se cerró con un clic a su espalda.

Contactó por el enlace mental.

Connor.

Sí, jefe.

Los que vigilan su edificio. Que sean el doble.

Un segundo de silencio.

Hecho.

En los foros de la comunidad lobuna, la publicación de Elena ya estaba colgada. Había pagado para promocionar las fotos de la tienda de novias, pero resultó que el dinero no hacía falta.

Porque ese mismo día Vivian había subido sus propias fotos con Ronan a sus redes. Fotos de boda. Vestido blanco, traje de etiqueta, el pack completo.

Dos sesiones de fotos nupciales publicadas el mismo día. Los foros estallaron.

Algunos decían que Aria lo había planeado, que había programado la sesión a propósito para robarle el momento a Vivian. Otros decían que Ronan había organizado sus fotos adrede, para provocar una reacción en Aria.

Luego alguien publicó que había estado esa tarde en la tienda de novias. Que Ronan había estado a punto de enfrentarse directamente con el hombre que acompañaba a Aria. Que Vivian se había quedado apartada a un lado todo el rato, sin que nadie le prestara apenas atención.

Ese detalle puso el hilo al rojo vivo.

La gente empezó a debatir quién era en realidad el hombre que iba con Aria.

Qué significaba que dos hombres dominantes rondaran a la misma mujer.

Y debajo de la foto de Aria con el vestido blanco llovían los comentarios, uno detrás de otro: sobre su postura, su expresión, la forma en que se la veía allí de pie, como si la sala fuera suya.

❦ ❦ ❦