Lumpini Park (Thriller del FBI de Abby Kane 4) CAPÍTULO CINCUENTA Y TRES
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CAPÍTULO CINCUENTA Y TRES

Eché un vistazo al reloj: las tres de la madrugada.

Estaba magullada y agotada. En cuanto ya no nos necesitaron en la escena del crimen, nos marchamos.

Acordamos dormir unas horas antes de discutir nuestras opciones y cómo enfocar la investigación a partir de entonces.

La situación había cambiado y necesitábamos reevaluar.

Ninguno de los dos pensó que correríamos peligro al volver a nuestro hotel original, el Landmark Plaza. Si todavía nos vigilaban, registrarnos en un tercer hotel habría sido inútil. A nuestro parecer, no nos enfrentábamos a una amenaza real.

Artie, por su parte, se diera cuenta o no, nunca preguntó cómo habíamos acabado en el Sheraton, y no vi necesidad de dar explicaciones que nadie me pedía.

Lo poco que quedaba de noche pasó volando. Al menos eso me pareció cuando la llamada de Artie me despertó por la mañana. Llamaba para decirme que habían encontrado pruebas en la habitación del Westin que confirmaban lo que ya sospechábamos: el hombre que me atacó era el Creeper.

—Encontramos una peluca y lentillas de colores que coinciden con la descripción original.

—¿Y qué hay de la cojera que todos mencionaban?

—Encontramos un dispositivo metálico en su maleta que parece una férula rudimentaria. Creemos que lo llevaba puesto, y eso le hacía cojear. Actuó disfrazado todo el tiempo, Abby.

—Si es así, dudo mucho que lo hubiéramos atrapado de no haber dado él el primer paso. Ni siquiera mis secuestradores sabían que había cambiado de aspecto.

—Tuvimos suerte.

—Ya lo creo.

Antes de que pudiera darle las gracias por ponerme al día, me sorprendió diciéndome que ya tenía un plan listo para capturar a Somchai.

—Qué rápido.

—El tiempo corre en nuestra contra. Me gustaría reunirme contigo y con Kyle cuanto antes para discutir los detalles y ver cómo podéis participar, si hace falta.

¿Si hace falta? Sonaba como si Artie acabara de sentar las bases para dejarnos al margen. Decidí no precipitarme y le dije que podíamos vernos en una hora en el Starbucks. Después llamé a Kang y le conté mi conversación con Artie.

—¿Disfraz? Vaya, menuda suerte.

—Ya te digo.

—Entonces, esa sensación de que Artie podría estar intentando liderar la investigación a partir de ahora, ¿es algo malo?

Quiero decir, estamos en Tailandia y no tenemos ninguna autoridad.

Y ya hemos pasado por más de un momento peligroso.

Quizá lo más sensato sea dejarle tomar las riendas de esta operación.

—Tiene su lógica. No sé hasta qué punto tiene el plan cerrado. Todo lo que hemos hecho hasta ahora ha sido ir improvisando sobre la marcha, y esa fue exactamente la impresión que me dio Artie cuando habló de esto anoche. Además, quería mantener toda la operación en secreto.

—Es como si nos estuviéramos buscando más problemas al meternos en esto.

—Eso mismo pienso yo. La cabeza me dice que dé un paso atrás, pero tengo el orgullo herido.

—Oye, solo somos dos. Nuestra investigación ya va por libre. ¿Para qué aislarnos aún más?

No podía llevarle la contraria a Kang. Tenía razón. Carecíamos del apoyo y el equipo necesarios para infiltrarnos en el escondite de Somchai y sacarlo de allí con éxito. Al final, decidimos escuchar lo que Artie tenía que decir antes de tomar ninguna decisión. Quizá sí tuviera un plan viable.