124
Nick y los dos mercenarios viajaban ahora en un vuelo de Air France con destino a Marsella, Francia.
Nick y Andrey apenas habían cruzado palabra desde el incidente en el motel. A Nick le molestaba no haberle dado las gracias todavía por salvarle la vida. Expresar gratitud nunca había sido fácil para Nick, especialmente cuando se trataba de otros hombres.
Andrey y Zack habían viajado juntos en el tramo Vilna-París, mientras Nick iba unas filas más atrás, pero en este vuelo Andrey y Nick estaban sentados uno al lado del otro. Así que ahora tenía su oportunidad. Y sabía que era lo que debía hacer.
Andrey miraba por la ventanilla, contemplando los campos de cultivo allá abajo.
—Te agradezco lo que hiciste en el motel —murmuró Nick finalmente.
—Nichevo —dijo Andrey, con la mirada aún fija en la ventanilla.
Ambos guardaron lo que a Nick le pareció un silencio incómodo.
Había un abismo casi palpable entre ellos, un abismo que nada tenía que ver con sus nacionalidades ni sus orígenes.
Era el objetivo no declarado de Andrey en esta misión.
Nick ya había preguntado a los tres mercenarios cuáles eran sus órdenes exactas respecto al «terrorista» que perseguían —es decir, qué debían hacer con él una vez lo encontraran—, pero todos se habían mostrado herméticos.
Por eso Nick se sentía cada vez más inquieto.
Todo lo que Elaine había hecho desde que Raj la envió a Rusia partía de la suposición de que el objetivo de la operación era capturar a Giorgio Cattoretti para extraditarlo a Estados Unidos y que respondiera ante la justicia.
Se negociaría un acuerdo con la fiscalía que reduciría los cargos contra Cattoretti, o al menos le conseguiría una celda más cómoda en una prisión de su elección, a cambio del nombre del topo infiltrado en la fábrica KBA Giori de Alemania.
En última instancia, ese nombre era lo que Raj buscaba.
Ahora Nick tenía sus dudas.
Quizá era el momento adecuado para sacar el tema con Andrey, ya que Marcel no podía oírlos.
Nick lo pensó un instante y dijo con naturalidad:
—Este hombre al que perseguimos es muy escurridizo.
—Da. Como encontrar gato negro en habitación negra.
Nick se quedó desconcertado. Él y Andrey se miraron a los ojos.
Sabía que «Como tratar de encontrar un gato negro en una habitación negra» era efectivamente un dicho ruso, pero que usara la palabra «gato» en ese momento no podía ser casualidad.
Ahora Nick estaba seguro de que Raj había informado a Andrey a fondo y de que este sabía exactamente a quién perseguían.
Decidió arriesgarse y abordar a Andrey directamente.
—¿Qué se supone exactamente que debes hacer con este tipo cuando lo encontremos?
—No puedo hablar de eso —dijo Andrey, y volvió a mirar por la ventanilla.