Lujuria, dinero y asesinato: súper pack (6 libros) 45
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Unos minutos más tarde, Elaine y Cattoretti iban en el asiento trasero del sedán, rumbo al castillo. No habían cruzado palabra desde que subieron al coche.

—No entiendo por qué estás molesta, cara —dijo Cattoretti al fin—. Ese hombre destruyó tu vida. Tú misma lo dijiste.

—No tenías que matarlo —dijo Elaine.

—Podría habernos volado a todos por los aires.

—Iba de farol.

—Pensé que iba de farol, pero no podía estar seguro. ¿Cómo iba a saberlo? ¿Habrías preferido que arriesgara nuestras vidas para comprobarlo?

Elaine no respondió. Siguieron en silencio un momento, hasta que cruzaron uno de los canales.

—¿Qué pasó con Gypsy? —preguntó ella.

Cattoretti la miró de reojo y se encogió de hombros.

—Se escapó.

—Me pareció oír un disparo cuando estaba en el almacén.

Luigi miró a su padre por el retrovisor y volvió la vista a la carretera.

—No voy armado —dijo Cattoretti—. Y Luigi tampoco. Debes de habértelo imaginado.

Cuando giraron por el camino de entrada que conducía al castillo, Elaine miró hacia el bosque. Las últimas palabras de Lassiter aún resonaban en sus oídos.

Los rusos... me chantajearon. Dijeron que... delatarían... a Gypsy.

Ahora estaba segura de que Lassiter le había mentido sobre Nick. El viejo se lo había inventado todo solo para atraerla a Washington y que terminara su proyecto.

Con la mirada perdida en el bosque, se preguntó dónde estaría Nick en ese momento y si sería feliz.