14
Para diciembre de ese año, Elaine estaba tan desbordada con la revisión de los billetes de 100 dólares sospechosos que llegaban de otras oficinas que no tenía tiempo para nada más.
Las paredes de su despacho estaban cubiertas de enormes hojas de papel con cientos de números de serie de billetes, conectados entre sí como inmensos árboles genealógicos, que indicaban cuándo y dónde se había encontrado cada billete y las interconexiones geográficas entre ellos.
Esto ayudaba a otros agentes a rastrear el origen de los billetes falsos y localizar las imprentas ilegales.
El trabajo detectivesco de Elaine había contribuido en parte a dos grandes redadas, una en Rumanía y otra en Chechenia.
—Tú y yo hacemos un gran equipo, Elaine —decía Nick a menudo—. Tú los rastreas y yo los atrapo.
A medida que se acercaba la Navidad, Elaine empezó a sentirse deprimida; las fiestas la entristecían desde la muerte de su padre, ya que no tenía familia con quien pasarlas.
Una semana antes de que empezaran las vacaciones, Nick entró con un nuevo lote de billetes sospechosos para que los revisara, con la cazadora de cuero salpicada de nieve.
—Y bueno, ¿qué vas a hacer en las fiestas? —preguntó ella con naturalidad. Esperaba que se quedara en Sofía y que quizá pudieran pasar un rato juntos.
—Pues seguramente me iré a Menorca a descansar un poco. Es lo que suelo hacer.
A descansar un poco. Se preguntó a cuál —o a cuáles— de sus chicas de bar se llevaría.
—¿Y tú? —preguntó Nick con una sonrisa cortés.
—Pues estoy pensando en hacer un viaje a Roma o París con un amigo. —Lo del «amigo» era mentira, un intento de darle celos. Un intento patético, pensó.
—Suena bien —dijo él, impasible—. Pero yo que tú me iría al sur. Los inviernos aquí son mortales.
Cuando él se dio la vuelta, Elaine sintió ganas de tirarle el pisapapeles de cristal a la cabeza. Pero no quería que se marchara.
—¿Nick? —dijo ella.
—¿Sí?
—¿Qué pasó con esos dos billetes que enviamos al Tesoro, los que venían de la auténtica prensa Giori?
—Ah, ¿esos? —dijo él—. No sé qué pasó, ya sabes cómo son. Volveré a preguntar.
Cuando se marchó, tuvo la clara sensación de que le estaba ocultando algo.
Al final pasó las fiestas en París. Visitó el Louvre, la Torre Eiffel, Versalles, y dio un paseo en barco por el Sena.
Y lo pasó fatal.