Lujuria, dinero y asesinato: súper pack (6 libros) 8
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El día en que Elaine se graduó y pasó a ser oficialmente agente especial del Servicio Secreto de los Estados Unidos, sintió que flotaba. Cuando recibió la estrella dorada de cinco puntas sujeta a su placa, tenía los ojos llenos de lágrimas.

No le importó que el director de la academia hubiera dejado una nota en su expediente indicando que, debido a sus bajas puntuaciones en tiro, «no se la recomendaba para servicios de protección».

¡Lo había logrado!

Elaine y los demás agentes novatos quedaron en un bar de D.C. y se pillaron una buena borrachera.

Apareció Luna Faye. Llevaba un impresionante vestido negro de cuello halter que realzaba sus hombros y su pecho tonificados.

—¡Estás fabulosa! —exclamó Elaine, dándole un fuerte abrazo. Lo decía de corazón.

—Tú me inspiraste, cielo —dijo Luna con modestia, mostrándole las manos con las palmas hacia abajo para que Elaine viera su manicura.

—¿Francesa? Muy elegante, Luna.

—No sé si vale treinta dólares.

—Sí que los vale.

Luna sonrió.

—Sabes que tenía que ponerte a prueba con todo lo que tenía para ver si aguantabas.

—Lo sé —dijo Elaine, secándose una lágrima—. Me alegro de que lo hicieras.

Luna la observó con calma.

—Esto solo va a ponerse más duro, chica. Esto no es más que el principio.

Echó un vistazo alrededor y bajó la voz para que nadie más la oyera.

—No me refiero solo a los duros con los que puedas toparte fuera. También hablo de dentro. El Servicio es una organización muy competitiva. Acabarás trabajando para al menos un capullo de primera, quizá más. Vas a necesitar mucho más que tu físico y tu encanto para sobrevivir.

Elaine asintió.

—Lo entiendo.

—Bien —dijo Luna, y su rostro se relajó en una sonrisa—. En fin, cielo, ¡felicidades! —Le dio otro cálido abrazo—. ¡Estoy tan orgullosa de ti que voy a reventar!