Chapter 19
─¡Serás zorra! ─reaccionó él, lanzándole un guantazo que la hizo retroceder contra el banco.
En ese momento, una voz dentro de mí me gritaba que debía detenerlo.
Había cometido demasiadas estupideces en los últimos años, incluso había llegado a golpear a otros muchachos para robarles, pero aquello sobrepasaba todos los límites.
Mi conciencia insistía una y otra vez en que actuara…
y, aun así, no lo hice. Me mantuve al margen mientras Jacky utilizaba su fuerza para tocar las zonas íntimas de la chica.
Al poco se le unió Cristian. Me hice a un lado mientras ella lanzaba miradas de súplica, no a ellos, sino a mí.
Se la llevaron al rincón más oscuro del parque y allí le remangaron la falda.
La chica gritó, y aquello hizo que Cristian le propinara un golpe para obligarla a callar.
Jacky se bajó los pantalones hasta las rodillas y la obligó a dejarle entrar entre sus piernas.
Al sentirse abusada, ella forcejeó de nuevo, lo que derivó en un puñetazo de Cristian que la dejó traspuesta.
Entonces dejó de resistirse. Le sangraba la nariz y tenía el labio partido.
Miré a mis supuestos amigos, convertidos ahora en monstruos.
─Vamos, Andrés, únete a nosotros ─me incitó Jacky, entre los muslos de la chica.
Un resorte se activó en mi mente y me hizo reaccionar. Avancé y agarré a Jacky del brazo, tirando de él con fuerza. Los pantalones, bajados hasta los tobillos, le hicieron trastabillar.
─¿Qué haces gilipollas? ─exclamó mientras se los subía.
Miré de reojo y vi a la chica inmóvil, tendida en el suelo, con la ropa interior rasgada y la falda subida hasta la cintura, con los ojos cerrados y los brazos rendidos a los lados. Desbocado por la excitación Cristian tomó el lugar de Jacky y se postró sobre ella como un perro en celo.
─¡Jacky, no somos así! ─grité, señalando la escena─. Hemos hecho muchas gilipolleces en estos años, pero esto… esto no está bien.
─¡No me digas lo que está bien y lo que no! ─Jacky se acercó, pegando su nariz contra la mía─. Estoy harto de que los demás me digan lo que puedo o no puedo hacer. Soy libre, y hago lo que me da la gana.
─¡No puedes hacer esto, tío! ¡Mírala! ¡Ni siquiera puede moverse después de las hostias que le habéis dado! ─Cristian seguía ajeno a nuestra discusión, ocupado en lo suyo. Me dirigí hacia él y le propiné una patada─. ¡Déjala ya, subnormal!
Jacky me dio un puñetazo en la cara. Sentí cómo mi labio se partía en dos y un sabor metálico inundaba mi boca.
Había recibido muchos golpes en los últimos años, pero aquel me sacudió por dentro de una manera que nunca antes había sentido.
Jacky era lo más parecido a una familia que tenía, y ver cómo todo se desmoronaba me partía el alma. Me retiré un metro y escupí sangre.
─Eres un imbécil ─farfullé─. No voy a participar en esto.
─¡Pues lárgate ya, joder!
Me di media vuelta y comencé a alejarme.
Lo reconozco: a veces puedo ser un cobarde, y aquella fue una de esas ocasiones.
Podría haber hecho más por la chica, haberme enfrentado a Jacky y a Cristian, aunque probablemente habría salido mal parado.
Sin embargo, elegí la decisión menos honrosa y me alejé lo más rápido que pude, sin mirar atrás.
Recuerdo sentir la mirada de Jacky clavada en mi espalda. Aún hoy me pregunto qué habría ocurrido si hubiera seguido sus pasos. Nuestro vínculo había sido fuerte, pero él