Luces, cámara, amor 21. Kai
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21. Kai

Habían pasado dos semanas desde que subí ese maldito video y todavía no terminaba de procesar lo que pasó después.

No fue solo que la canción gustó. Fue una jodida bomba nuclear.

TikTok explotó con duetos, covers, edits con escenas de películas románticas.

Millones de likes, miles de comentarios.

Gente escribiendo que era “la confesión más sincera que habían escuchado en años”.

Cada vez que abría el celular, había un nuevo hashtag con mi nombre.

De repente ya no era solo Kai el actor. Era Kai el tipo que le cantó a alguien, y todo el mundo quería saber quién demonios era esa “alguien”.

Lo gracioso —o patético— era que todo el planeta tenía teorías, menos yo. Yo sabía perfectamente para quién era, y sin embargo seguía sin respuesta. Bea estaba en silencio absoluto. Nada. Como si la canción nunca hubiera llegado a su feed, lo cual era imposible.

Mientras tanto, mi vida se volvió un circo.

Tres entrevistas en la última semana, donde en todas las primeras cinco preguntas eran sobre la canción.

Un photoshoot de una marca nueva que me había hecho embajador, mañana tengo un casting para una serie que me consiguió mi manager, y entre todo eso Carla mandándome notas de voz cada dos horas sobre la mezcla final de la canción que ya era tendencia y ni siquiera había salido oficialmente.

Ironía nivel Dios: Carla — mi supuesta nueva novia — fue la que me convenció de no guardar la canción en un cajón y lanzarla oficialmente, y ahora aquí estábamos. Hoy era el día del lanzamiento.

Me miré en el espejo del camerino antes de salir a la entrevista. Luces, maquillaje, un asistente gritando que quedaban dos minutos, y yo solo pensaba en abrir mi móvil para ver si había algo de ella. Un mensaje, un story, un like, algo.

Respiré hondo, me acomodé la chaqueta y sonreí como si todo estuviera bajo control, cuando por dentro lo único que quería era que Bea entendiera: toda esta locura, todas estas notas, todas estas putas cámaras… eran ruido. La canción era para ella, y lo seguía siendo.

El set de The Tonight Show siempre se sentía como otro planeta; luces cegadoras, público gritando como si les hubieran dado café intravenoso, y Jimmy Fallon con esa sonrisa eterna que nunca sabías si era parte del show o si de verdad vivía feliz las veinticuatro horas del día.

Yo estaba en el sillón, sonriendo con la mandíbula un poco rígida, tratando de parecer relajado mientras la audiencia aplaudía.

—¡Damas y caballeros, Kai Moreau! —Jimmy gritó, levantando los brazos. El público rugió de nuevo.

Me reí, nervioso.

—Gracias… gracias, aunque juraría que me equivoqué de puerta y entré a un concierto.

Jimmy sonrió.

—Bueno, con el éxito que estás teniendo últimamente, podrías llenar un estadio fácilmente.

Hablemos de eso. Todo el mundo te conoce como actor, pero ahora hay un nuevo título: músico.

Y no cualquier músico; el hombre detrás de la canción que tiene a internet llorando colectivamente desde hace dos semanas.

El público volvió a aplaudir. Yo levanté las manos, como quitándole importancia, aunque por dentro me ardía el pecho.

—Sí, bueno… —me aclaré la garganta—. No era parte del plan. Escribí la canción sin pensar en lanzarla. Era algo personal.

—¿Personal, eh? —Jimmy arqueó una ceja, exagerado—. Porque los fans tienen teorías. Muchas teorías.

Risas del público. Yo también sonreí, pero mi estómago se apretó.

—Ya lo he visto —dije—. Les encanta jugar a Sherlock Holmes en Twitter.

Jimmy ojeó sus tarjetas.

—Por ejemplo… empecemos a conectar partes; la misteriosa chica del café.

En las pantallas colocaron la foto que se hizo viral con Carla. Hubo un murmullo colectivo. Risas. Yo levanté una mano, pidiendo calma.

—Es gracioso porque la chica del café es realmente parte esencial de que la canción saliera a la luz —sonreí, negando con la cabeza—. Mi productora. Carla. Ella es la que me convenció de subir la canción, la que trabajó en la mezcla, la que se aseguró de que sonara decente antes de lanzarla hoy.

Hice una pausa, buscando las palabras correctas.

—Así que sí, tiene mucho que ver, pero no es para quien escribí la canción.

Jimmy ladeó la cabeza.

—Entonces, ¿efectivamente hay una musa detrás de la canción?

El público contuvo la respiración. Yo me reí nervioso, me pasé la mano por el cuello.

—Sí. Por supuesto.

Las luces parecieron más calientes. El corazón me golpeaba contra las costillas.

—Y espero que esa persona sepa que es para ella.

Un “Oh” recorrió el estudio. Jimmy se inclinó hacia adelante.

Jimmy cambió de tema con su energía habitual.

—Ok, suficiente misterio por hoy, no queremos que internet se incendie otra vez. Hablemos de tus proyectos como actor. Porque no es que dejaste todo para la música: tienes una película nueva en camino, ¿cierto?

Asentí.

—Sí, justo terminamos de rodar hace un mes. Estuvimos en Tailandia, específicamente en la isla de Koh Samui y fue una experiencia maravillosa. La pelicula es una mezcla de aventura y drama. Muy diferente a lo que había hecho antes. Estoy emocionado por ver cómo reacciona la gente.

Jimmy bajó la mirada hacia mi pecho.

—Tailandia es increíble, sí. ¿Y ese collar que llevas, como artesanal, lo trajiste de allá?

Instintivamente llevé la mano al trozo de madera en forma de corazón.

—Sí, digamos que es un recuerdo de un lugar muy especial. Algo que me recuerda que incluso las cosas más imperfectas pueden tener significado.

—Qué bonito, Kai. ¿Y ahora qué sigue? Porque internet no para de preguntarlo: ¿habrá otra canción?

Me incliné hacia adelante, como si estuviera compartiendo un secreto.

—Estoy escribiendo una nueva. Todavía en proceso, pero sí, habrá más música pronto.

—Esperemos que sea todo un hit como esta. Deseándote siempre mucha suerte. Así que ya saben, a partir de hoy pueden escuchar “Secuela”, el nuevo sencillo de Kai Moreau, en todas las plataformas de streaming.

El público aplaudió y gritó, las luces se encendieron un poco más, y yo me limité a sonreír, levantar la mano en un gesto de agradecimiento, esperando que en algún rincón del mundo Bea estuviera mirando.