Luces, cámara, amor Chapter 61
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Chapter 61

Bea

No dije nada porque si abría la boca tal vez no podría parar, y no quería romperme justo ahí, delante de él. Después de un rato, sin mirarlo de nuevo, salí del tráiler con el corazón ardiendo. El set seguía igual, las luces, cables, la gente moviéndose. La vida seguía aunque yo estaba desarmada.

Terminamos el día en el mismo set, pero en mundos distintos. Y sin embargo, su voz seguía dentro de mí. Sus palabras, su forma de mirarme sin pedir nada, solo verdad.

Pensé en cómo me sostuvo en silencio durante días, en cómo confió, en cómo esperó que yo lo eligiera también y en lo poco que le ofrecí a cambio.

Claro que quería hablarle. Me moría de ganas de arreglarlo, pero todavía no sabía cómo se amaba cuando el miedo te interrumpía todo el tiempo.

Cuando dudabas si merecía lo que estabas viviendo.

Cuando no sabías si lo que sentías era demasiado o si simplemente no sabías sostenerlo.

Reconocerlo era fácil, lo difícil era hacer algo al respecto, y me odiaba un poco por eso.

Me acosté con el móvil boca abajo, como si pudiera protegerme de las notificaciones con solo no verlas.

Ni siquiera quería abrir el grupo del equipo de arte.

No quería saber qué decía el mundo. Solo quería saber qué sentía yo.

Estaba cansada, no solo del escándalo, de los titulares, de la exposición.

Estaba cansada de defenderme incluso cuando nadie me atacaba, de explicarme, de esconderme.

Él había dicho que me elegía y una parte de mí quería creerle, pero otra parte todavía miraba por encima del hombro, como si para que alguien me quisiera de verdad primero tuviera que dolerme.

Como si el amor viniera con factura y yo siempre supiera que tarde o temprano había que pagarla.

Apagué la luz, me metí bajo las sábanas en la oscuridad pero con los ojos abiertos.

Dormirme fue imposible porque tenía miedo de no saber cuidar lo que más quería.

Abrí el móvil finalmente pero no para escribirle.

En su lugar, busqué sus fotos, nuestras fotos y cuando llegué a la del monito, esa primera caminata juntos, esa sonrisa que no sabía que me estaba salvando, tomé una decisión.

No sabía si era valiente o estúpida, pero era mía.