Luces, cámara, amor Chapter 60
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Chapter 60

Kai

—No tengo idea de por qué ella subió ese video ahora.

Pero sí sé exactamente de dónde salió ese mensaje.

—La miré a los ojos—. Ese “¿Cuándo nos vemos?” no es mío, es de ella.

Me escribió desde Los Ángeles mientras yo estaba aquí dormido contigo.

Mandó un “te extraño”, insinuó venir al rodaje, incluso una foto que no venía al caso.

Respiré.

—Le respondí horas después diciendo que todo había acabado y que estaba con alguien que me importaba. Acabé todo con ella hace meses y lo que tuvimos ni merece llamarse historia.

Sus cejas apenas se movieron, pero lo noté.

—Lo nuestro fue breve y superficial. Nos conocimos en una sesión de fotos de una marca de perfume.

Todo fue estético, armado, y falso. Salimos un par de veces pero nunca estuvo cerca de lo que tú y yo tenemos.

—Respiré hondo, mirándola a los ojos—. No sé por qué subió ahora ese video, pero conociéndola probablemente solo buscaba ganar un par de likes.

Un momento de atención, aunque sea con mentiras y lo consiguió. El problema no es solo ella, lo sé.

Hice una pausa, sentí que tenía que nombrarlo, lo que de verdad nos estaba rompiendo.

—El problema es lo que vino después. Las fotos en el bar, los titulares estúpidos, la gente que se cree con derecho a llamarte “la otra” sin conocerte, sin tener puta idea de lo que eres para mí.

Todo ese ruido... es lo que más me jode porque claramente te está haciendo daño y yo no supe cómo protegerte de eso.

Mi voz se tensó un poco por la frustración.

—Pero tampoco me estás dando la oportunidad, Bea…. Pensé que estaba claro, que tú lo sabrías. Después de lo que vivimos… pensé que no haría falta explicarlo.

Tragué saliva.

—No estoy aquí para defenderme, sino orque no aguanto más este silencio.

No quiero que pienses que no me importas o que no me duele…

Joder Bea, me duele lo que está pasando, me duele que dudes de mí, tu indiferencia.

—La miré, esta vez sin miedo—. Lo que más me jode es que ni siquiera me preguntaste.

Te creíste esa versión barata antes de escuchar la mía aun cuando yo te elegí y te sigo eligiendo, no hay versión mía en ningún universo donde eso no sea cierto.

Me dijiste que tú también me habías elegido.

¿Cómo crees que ha sido todo esto para mí?

Ella bajó la mirada. Sintiendo que ya no tenía mucho más que dar, le dije lo único que me quedaba:

—Si me vas a cerrar la puerta, está bien. Lo entenderé. Pero que sea por lo que soy, no por un fantasma de Instagram. No por algo que ni siquiera me pertenece.

—Yo sé que no pasó nada con ella, al menos no mientras estábamos juntos. Te creo —dijo.

Su respuesta inmediatamente calmó algo dentro de mí.

—Pero esa historia —continúo—. lo que generó… me tocó en lugares que pensé que ya no dolían. Cosas que todavía estoy aprendiendo a ordenar, y no es por ti. Es por mí.

Respiré hondo sin bajar la mirada, aunque por dentro, la calma de hace un minuto se convirtió en miedo.

—No quiero perderte, Bea —le dije.

Ella no dijo nada. Bajó la cabeza y tenía los ojos aguados. Mi instinto quería correr y colocarla entre mis brazos, pero sabía que Bea necesitaba espacio así que no insistí. Solo la miré intentando memorizar ese instante, con la duda de no saber qué pasaría.