Chapter 27
Bea
La habitación estaba en penumbra cuando entré. Cerré la puerta despacio y me apoyé un segundo en ella. Todavía podía sentir el sol en la piel, el mar en los huesos y a Kai todavía en la cabeza.
Me duché, me puse una camiseta ancha y me dejé caer en la cama. Estaba por desbloquear el móvil cuando vibró.
Clara.
Sonreí al ver el nombre de mi hermana en la pantalla y contesté al instante.
—¡Por fin apareces! —Entró su voz, clara y rápida como siempre— Pensaba que te había picado una araña extraña o algo.
—Tranquila, lo único que me ha picado es el sol —dije sonriendo. Y él, pensé.
—Pues qué envidia debo decir. ¿Y el rodaje? ¿Cómo va?
—Todavía no hemos empezado a grabar. Estamos en la previa. Explorando, montando sets. Hoy tuvimos el día libre.
—¡Qué bien! ¿Y qué tal? Un poco de turismo, ¿no? ¿Qué hiciste? —preguntó con ese tono que usaba cuando sabía que había más historia detrás.
—Fui a una playa escondida. Era preciosa… pero fue un día muy intenso. Luego te cuento. Cuéntame de ti.
—Por aquí todo igual —siguió—. Ayer hablé con mamá y papá, estuvieron en la cena de aniversario de los tíos… y adivina quién mandó flores.
—No puede ser.
—Sí. Hugo. Con una tarjeta además. De esas que solo a él se le ocurren: “Con cariño, siempre familia”. Te juro que no sé qué pretende ese tipo. ¿De verdad no tiene otra cosa que hacer?
Se me tensó el pecho sin querer. Hugo. Mi ex.
—Sinceramente, no quiero gastar más de mi tiempo hablando de ese idiota —murmuré.
—Tranquila. Solo te lo contaba para que veas que sigue igual de ridículo. Tú a lo tuyo, y si por algún milagro se le ocurre intentar llamarte, ya sabes: ni caso.
—Lo sé. No te preocupes.
—Cuéntame más cosas —añadió, más suave—. No he sabido casi nada de ti desde que llegaste.
Suspiré. Me quedé unos segundos en silencio.
—Quería contarte. Pero no sabía por dónde empezar. Tampoco sabía si realmente había algo que contar.
—Pues empieza por donde quieras. Sabes que estoy aquí para ti.
Cerré los ojos un momento. Sentía el nudo ahí, en el pecho, sin saber cómo soltarlo.
—Conocí a alguien —dije al fin.
—Ajá… —alargó la sílaba, sonriendo al otro lado—. Ahora sí estamos entrando en materia.
—Es un actor del rodaje. Nos conocimos en el aeropuerto por casualidad y hoy… pasamos el día juntos.
—Bea Carter. ¿Un actor? Esta vez estoy realmente sorprendida.
—¿Recuerdas a Luke de Riptide?
—¿El niño surfista de cabello largo o el rubio con aparatos?
Solté una carcajada — El niño surfista de cabello largo creció y está como el vino.
—Hermanita, quién lo diría… No tengo los detalles, pero solo con escucharte puedo decir que estás feliz.
—Mucho. Con él me siento muy a gusto no sé explicarlo.
Pero me da miedo, Clara. Ni siquiera me atreví a besarlo, fui una tonta, quizás arruiné todo antes de empezar, pero me da miedo que alguien vuelva a mirarme así.
No quiero volver a romperme, no sé si podría aguantar.
Además no tengo claro lo que Kai está buscando, ¿sabes?
¿Y si es solo algo pasajero? Yo no sé hacer eso…
Escuché su respiración al otro lado. Dejó el silencio justo el tiempo necesario.
—Escúchame. No dejes que lo que pasó te robe lo que puede venir. Si te hace bien… si te hace sentir viva… no huyas antes de empezar.
—¿Y si me equivoco otra vez?
—Pues te equivocas, y luego te levantarás como siempre has hecho, pero si no lo intentas eso sí sería perder. Eres joven, Bea. Vive.
Se me humedecieron los ojos. Sonreí.
—Te quiero.
—Y yo a ti. Ahora, descansa y cuando puedas, me cuentas todo con detalles, por favor.
—Lo prometo.
—Y tranquila, pequeña. A veces… el miedo solo significa que sí vale la pena. —Hizo una pausa— Por cierto, deberías llamar a mamá y papá.
Nos despedimos y cortamos. Dejé el móvil en la mesita y me quedé mirando el techo un rato. Respirando despacio.
No todos son Hugo. No soy la misma y definitivamente no tengo ganas de hablar con mis padres ahora mismo.