CAPÍTULO 12
Las chicas me ayudan a empacar luego de haberles contado a detalle todo lo que pasó estos días en casa de Colin.
—Creo que así está bien de trajes de baño, Sugar.
Esta mira a Candy y niega con la cabeza.
—Nunca es suficiente, querida.
Nos reímos y terminamos de empacar.
—¿Cuándo se irán? —pregunta Babydoll.
—En la noche. Así estaremos en Costa Rica mañana muy temprano.
—¡Qué romántico y emocionante! —exclama Sugar—. Una escapada romántica en un país tropical.
—¿Y cuándo regresarán? —pregunta Candy, sin poder evitar burlarse de Sugar.
—El próximo domingo. Llegaremos aquí en la noche.
—¡Qué bueno! —asegura Sugar—. Estarás aquí para Halloween.
Asiento con la cabeza.
—No me lo perdería.
Para Halloween, siempre hacemos un baile grupal en el Venus con disfraces y música divertida.
Por ser un día festivo, solo bailamos en la tarima; no hay bailes privados, así que salimos temprano del trabajo y podemos disfrutar de nuestras actividades halloweenescas.
—Bueno, esperamos que te diviertas y que la pasen muy bien —dice Babydoll.
—Y que nos traigas regalos —pide Sugar.
—Sí, por favor —asiente Candy.
—Claro que sí, les traeré de todo.
—Y así como estuvimos en contacto estos días que estuviste en casa de Colin, escríbenos seguido mientras estés allá —me pide Babydoll—. Sabes que nos preocupamos por ti.
Nos damos un abrazo de grupo y asiento con la cabeza.
—Gracias por ser las mejores hermanas —les digo.
El lunes por la mañana, Colin y yo llegamos al complejo residencial. Este país es una maravilla. Solo hay que dar un vistazo alrededor para apreciar los hermosos colores de la naturaleza.
—Bienvenidos, señor Larson, señorita Cassidy. Yo soy José y seré su guía mientras estén aquí.
El amable hombre de mediana edad que nos recibe nos guía por el enorme lugar hasta llevarnos a nuestra villa privada.
—¡Este lugar es hermoso! —exclamo emocionada.
— Y eso que no han visto nada todavía. La vista desde la villa es una maravilla.
Pueden ver el mar, convivir con monos, tucanes, perezosos y muchas especies más.
Su villa cuenta con un enorme jardín lleno de flores coloridas y, además, pueden realizar actividades como tours, caminatas, equitación…
Les aseguro que se van a divertir aquí en Manuel Antonio.
Cuando llegamos a la villa, José nos da un tour por toda la propiedad. Es enorme, con varias habitaciones, baños, una cocina completa, sala de estar, varias terrazas y una zona con jacuzzi.
Colin y yo nos instalamos en la habitación principal con vista al mar y rodeada de hermosa vegetación.
—Cualquier cosa que necesiten, solo llámenme y estaré aquí.
—Gracias, José —le dice Colin antes de que él se vaya.
Camino hasta la terraza y coloco mis manos sobre la baranda, apreciando la hermosa vista. Colin se coloca detrás de mí y me abraza por la cintura, recostando su mentón sobre mi hombro derecho.
—¿Te gusta?
—Me encanta, Colin. Gracias por traerme a este paraíso en la tierra.
—Gracias por aceptar venir conmigo.
Me giro y lo abrazo por el cuello antes de besarlo.
—José traerá el desayuno. Después podemos descansar un poco. ¿Te parece bien?
Asiento con la cabeza antes de que Colin me tome de la mano y me lleve a la ducha para que nos demos un refrescante baño.
Cuando salimos de la ducha, me dirijo al vestidor. Elijo un crop top blanco de tirantes con holanes, una falda holgada y larga hasta las pantorrillas en color blanco con líneas azules y unas sencillas sandalias cafés. Me hago una media cola y me maquillo ligeramente.
Cuando salgo de la habitación, Colin está observando la vista desde la sala de estar. Él viste un pantalón largo en color beige, una camisa de botones negra con un diseño de hojas verdes y unos mocasines.
Él me mira y sonríe.
—Estás preciosa.
—Tú estás guapísimo.
Me acerco a él y le doy un beso.
— Déjame tomarnos una foto para enviársela a las chicas.
Con una sonrisa, se sienta en un sofá que deja ver por detrás la maravillosa vista. Me siento en su regazo y tomo la foto con mi celular. Se la envío a las chicas y, en ese momento, José toca la puerta y entra con algunas empleadas.
—¿Les gustaría desayunar en la terraza principal?
Asentimos y las muchachas, junto con él, llevan todo hacia la terraza.
—Esto que tenemos aquí se llama Gallo Pinto, es el desayuno tradicional de nuestro país.
—¿Y qué es lo que lleva? —le pregunto interesada mientras Colin corre una silla para que me siente.
—Bueno, el Gallo Pinto se prepara mezclando arroz y frijoles ya cocidos; se le agrega chile dulce picado, cebolla picada, culantro picado y salsa tipo inglesa producida en nuestro país.
Se acompaña con huevos revueltos y jamón, unas tajadas de plátano maduro frito, rodajas de pan baguette y natilla.
Hay otras variantes de acompañamiento, por supuesto.
El café, producido en nuestro país, nunca puede faltar en las mesas costarricenses.
—Se ve delicioso, José —le dice Colin.
—Si no necesitan nada más, nos retiramos. Que disfruten del desayuno.
Ellos se marchan y Colin y yo comenzamos a comer. Este platillo es una de las cosas más deliciosas que he probado en toda mi vida.
Mientras desayunamos, mi celular suena con varios mensajes. Entro al grupo que tengo con las chicas y leo sus mensajes:
Candy
¡Se ven increíbles!
9:10 a.m.
Sugar
¡Yo quiero ir!
9:10 a.m.
Babydoll
¡Espero que se estén divirtiendo!
9:10 a.m.
Les respondo y luego dejo el celular sobre la mesa, mientras disfruto de mi delicioso desayuno con la mejor compañía.
—¿Qué quieres hacer hoy?
Ante la pregunta de Colin, me encojo de hombros.
—Acabamos de llegar y estamos un poco agotados del viaje. Me gustaría que hiciéramos algo, pero que no nos haga movilizarnos mucho. Por lo menos por hoy.
Colin asiente.
—José me comentó que podíamos almorzar en la playa. Podemos descansar un poco y después ir a relajarnos y almorzar allá. ¿Qué te parece?
—Me parece una excelente idea, Colin.
Sonríe y terminamos de desayunar. Luego nos acostamos en la cama y nos acurrucamos, durmiendo un par de horas para retomar energías.
José nos guía por el lugar hasta llegar a la playa. Ahí nos sentamos a una mesa con una enorme sombrilla que nos protege del sol.
El mar está a pocos metros de distancia y la vista es asombrosa.
Ordenamos pescado, unas deliciosas bebidas de piña y pasamos el resto de la tarde en ese cómodo lugar.
A lo lejos, observo a un grupo de chicas escribiendo sus nombres en la arena mientras ríen y tratan de escapar de las olas cada vez que llegan a la orilla de la playa.
Sonrío mientras pienso en mis chicas. Sería lindo que hiciéramos un viaje entre amigas a un lugar así de maravilloso.
Colin toma mi mano derecha y la besa suavemente.
—¿Te gusta el pescado?
Asiento con la cabeza.
—Se nota que es fresco por su delicioso sabor.
Él también asiente mientras los dos continuamos comiendo, disfrutando a la vez de la hermosa vista y del maravilloso sonido de las olas del mar.
Por la tarde, caminamos de la mano por la orilla de la playa. Nos hemos quitado los zapatos para poder mojar nuestros pies y juguetear entre nosotros mientras bromeamos.
Cuando comienza a oscurecer, regresamos a nuestra villa, donde cenamos un delicioso arroz con calamares acompañado de un exquisito vino blanco.
Luego de eso, nos preparamos para dormir, pues aún estamos cansados del viaje.
Al siguiente día, nos levantamos muy temprano para montar a caballo y realizar un tour guiado por la selva, donde observamos una gran cantidad de animales silvestres, así como la hermosa vegetación de este increíble país.
Luego del tour, nos detenemos en una cascada donde nos tomamos muchas fotos y aprovechamos para nadar un poco.
Por la tarde, realizamos una visita al Parque Nacional Manuel Antonio. Sin duda, es un lugar maravilloso lleno de especies y vegetación increíble.
Finalmente, por la noche, vamos a una discoteca donde bailamos y tomamos algunos tragos.
Los días siguientes no son diferentes. Hacemos actividades emocionantes y divertidas como canopy, snorkel, paseo en cuatriciclo, entre otras increíbles aventuras, además de salir de compras y disfrutar de deliciosas comidas tradicionales.
Despierto de pronto ante el sonido de un trueno y me sobresalto. Miro la hora en mi celular. Apenas son las tres de la mañana.
Ha comenzado a llover con fuerza y los truenos suenan intensamente. La habitación se ilumina con cada relámpago mientras yo me estremezco con temor.
Nunca me habían dado miedo las tormentas eléctricas, pero nunca había presenciado una tan fuerte como esta.
A mi lado, Colin se mueve y me abraza por detrás con un brazo.
—¿Estás bien?
Asiento con la cabeza sin darme la vuelta.
—Es solo que…
Otro trueno suena con fuerza; me estremezco con temor y me cubro el rostro con las mantas.
—Shhh… tranquila, mi amor, estamos seguros aquí.
—No lo creo, hay personas a las que les han caído rayos mientras duermen y, ¿adivina qué? Mueren.
—Ven aquí.
Me obliga a darme la vuelta para quedar frente a él y me coloca entre sus brazos. Yo levanto un poco la cabeza para mirarlo y él me sonríe.
—Nada va a pasar, dulzura. Confía en mí.
—Confío en ti, Colin.
Un trueno más suena; me sobresalto, pero Colin comienza a acariciar suavemente mi espalda, por lo que me tranquilizo.
—¿Sabes? Últimamente he pensado mucho en la fiesta de cumpleaños de la abuela. Sé que fue hace meses, pero pienso que si te hubiera dicho lo que en verdad sentía, además de ahorrarnos mucho dolor, habríamos pasado mucho más tiempo juntos. Incluso con… con mi padre.
Llevo una mano a su rostro y le acaricio una mejilla.
—Colin, te hicieron mucho daño en el pasado. No pudiste evitar sentir temor y cerrarte. Pero eso ya pasó, aquí estamos, juntos, y es lo que importa.
Asiente con la cabeza, pero su mirada se ve triste.
—Es verdad que no compartí mucho tiempo con tu padre y me hubiera encantado apoyarlo a él, a ti y a toda tu familia con lo de su enfermedad. Pero el poco tiempo que lo conocí fue más que suficiente para darme cuenta de la maravillosa persona que era y de lo mucho que amaba a su familia.