CAPÍTULO 10 #4
—Lo fue hasta que el señor Larson detuvo su auto y me invitó a ir con él.
Debo confesar que tuve miedo, pero si me pasaba algo, no era como si las cosas fueran a empeorar.
Por suerte, era un buen hombre. Me llevó a su casa y me crio, pagó mi educación, me dio comida y un techo.
Su esposa no estaba de acuerdo, pero el señor Colin apoyó a su padre y…
bueno… la señorita Dara no se separaba de mí, así que la señora Simone no tuvo otra opción más que aceptar.
Se queda en silencio un par de segundos, como si estuviera reviviendo aquellos recuerdos.
—Les aseguré que no quería vivir ahí gratis, así que desde pequeño ayudaba con lo que hiciera falta.
Lavaba aceras, autos y ayudaba con el jardín.
Cuando terminé la secundaria unos años antes que la señorita Dara, me ejercité, aprendí sobre defensa personal, a manejar y me volví el chofer y guardaespaldas de la señorita.
—Es impresionante.
—El señor Larson fue como un padre para mí. Le debo todo y le prometí que cuidaría a su hija hasta que llegara el día de mi muerte. Él confió en mí y yo…
—La quieres, ¿verdad?
Se queda en silencio mientras sujeta con fuerza el volante.
—Yo… yo no tengo ese derecho, señorita.
—Yo creo que sí. Y aunque tú pienses que no tienes el derecho, es lo que más quieres.
Demian no dice nada más y yo dejo de molestarlo. Espero que mis palabras sean suficientes para que piense bien las cosas.
Cuando llegamos, Demian abre la puerta y me ayuda a bajar. Yo le acaricio suavemente el brazo y sonrío.
—Si algún día quieres hablar y no tienes con quién, sabes dónde vivo. Me gustaría ser tu amiga.
—Gracias, señorita.
Yo asiento con la cabeza y entro al edificio.
En cuanto abro la puerta del apartamento, las chicas se lanzan sobre mí con mil preguntas.
—Me gustaría cambiarme primero.
—Ve, yo prepararé refrescos —dice Babydoll.
—Yo bocadillos —comenta Sugar.
—Y yo acomodaré la sala de estar para que estemos cómodas —finaliza Candy.
El resto del día nos la pasamos platicando sobre lo que pasó con Colin y hasta con Dara.
Me coloco junto a la barra en la tarima esperando a que la música comience.
Traigo puesto un conjunto de crop top de cuello redondo sin mangas y un short muy corto de tiro alto. El conjunto es de color naranja neón con decoraciones de pedrería. Por supuesto, llevo mis zapatos de stripper y he recogido mi cabello en una alta cola de caballo.
Las luces se apagan, dejando encendidas solo las luces de neón que hacen resaltar el color de mi traje.
Comienzo a bailar, subiendo por la barra y girando en ella mientras hago mis trucos. Las luces se encienden y apagan al ritmo de la música, mientras la clientela grita, silba y aplaude encantada por el show que estoy presentando.
Cuando la canción finaliza, Cowboy me despide, no sin antes hacer sus comentarios pícaros que provocan risas en todos. Yo me marcho al camerino y espero a que me llamen para mi primer baile privado de la noche.
Entro al salón privado número uno y pongo algo de música sensual antes de atravesar la cortina.
Me quedo de piedra al encontrar al otro lado de la cortina a Shannon con su amigo rubio de ojos celestes.
—¿Qué hacen aquí? —les pregunto molesta.
Shannon se ríe mirándome de pies a cabeza mientras su amigo me observa con deseo.
—Mira nada más, Simon. Colin me cambió por esta puta barata.
—Tengo entendido que su relación terminó hace algunos años.
Ella se molesta por mis palabras. Yo me cruzo de brazos mirándolos con toda la dignidad y seguridad posible. No me avergüenzo de mi trabajo y no dejaré que estos idiotas me ofendan.
—Baila —ordena Simon.
—Vete al diablo.
—Eso solo me excita más, muñeca.
Me acerco a la puerta y la abro. Big Daddy está haciendo sus rondas, por lo que lo llamo.
—¿Puedes sacar a estos imbéciles?
Big Daddy entra al salón y mira a Shannon y a Simon con enojo. Ellos se encogen un poco por el temor, pero Shannon se levanta y nos mira con superioridad.
—¡Pagamos el doble por un baile privado! ¡Tienes que bailar!
Sus gritos chillones son molestos.
—Se les devolverá su dinero —asegura Big Daddy.
—¡No queremos el dinero! —exclama Simon—. Yo quiero que esta ardiente mujer baile para mí. Quiero que me pongas duro, bebé.
Se nota que Simon está muy borracho.
En ese momento, Foxy pasa por los salones hacia su oficina. Se detiene y entra.
—¿Qué pasa, Big Daddy?
—Lovely no desea bailar para estas personas. Les aseguré que se les devolverá el dinero, pero se niegan.
—¿Por qué no quieres bailar para ellos, Lovely?
—Simplemente no quiero.
—¿Te da miedo? —pregunta Shannon.
—Yo solo quiero ver lo que embrujó a Colin —murmura Simon.
Me tenso ante la mención del nombre de Colin. Foxy frunce el ceño.
—Colin… ¿Colin Larson?
—¡Sí! —grita Simon—. Quiero ver lo que se come Colin Larson todas las noches… maldito multimillonario suertudo.
—Oh… —dice Shannon con fingida sorpresa—. ¿Usted no sabe que Emma sale con Colin?
—Los vi en secreto cogiendo en las aguas termales —confiesa Simon con burla.
Miro horrorizada a Simon. ¿Cómo se atrevió?
—Yo también quiero un poco de ti. ¿Cuánto por una noche?
Foxy gruñe molesta.
—Sácalos de mi establecimiento —le ordena a Big Daddy—. Ven conmigo, Lovely.
Maldita sea…