Lovely CAPÍTULO 8
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CAPÍTULO 8

Después de aquel erótico momento, Colin y yo regresamos a nuestra habitación para ducharnos y arreglarnos para el día.

Le cuento sobre la invitación de Dara para visitar las tiendas del pueblo durante toda la tarde, por lo que él decide pasar su tiempo acompañando y charlando con su abuela, prometiéndonos encontrarnos en la fiesta de playa que se celebrará en la noche.

Luego de ducharme y de que Colin se marche, seco mi cabello dejándolo suelto para que caiga en ondas, me maquillo y me visto con un top de mangas caídas a juego con una falda larga en tonos blancos y negros, junto con unas bonitas sandalias.

Me pongo algo de joyería, me perfumo y, cuando estoy guardando algunas cosas en mi bolsa, unos golpecitos suenan en la puerta.

Me acerco y la abro, encontrándome con Dara. Su mejilla sigue roja, pero ella está vestida espectacular con un vestido de playa blanco con un estampado de hojas verdes.

—¿Estás lista?

Se ve alegre y emocionada, lo que me tranquiliza bastante.

La pelea que Dara tuvo con Shannon fue muy fuerte, sin mencionar la bofetada, por lo que me alegra saber que Dara está bien.

Yo asiento ante su pregunta, tomo mi bolsa y la sigo afuera del dormitorio.

—Demian, mi chofer, nos va a llevar.

Asiento de nuevo, ignorando el hecho de que todos tienen un chofer personal.

En cuanto llegamos al bonito y humilde pueblo, lleno de naturaleza y animales silvestres andando libremente por las calles, bajamos del auto y comenzamos a recorrer las tiendas y los puestitos mientras Demian nos sigue desde atrás.

Cuando me topo de frente con una leona y sus cachorros, me quedo de piedra.

—No tengas miedo —me dice Dara.

Me toma de la mano para hacerme caminar. La leona ni siquiera me mira. Pasa a mi lado como si yo no existiera. En cambio, yo creo que hasta me he puesto pálida del miedo.

—En este pueblo los animales silvestres están acostumbrados a convivir con las personas. De hecho, pasan mucho aquí porque los alimentan y protegen.

—¿Me estás diciendo que ninguno ha atacado a una persona? —le pregunto incrédula.

Dara suelta una risita nerviosa.

—Tal vez a una que otra. Pero solo si se les molesta o si están de mal humor. Casi nunca.

Eso no logra consolarme para nada, pero al menos la leona ya se ha marchado.

Entramos a un par de tiendas y compramos bastante. Yo adquiero vestidos, trajes de baño, joyas, zapatos, entre otras cosas para las chicas y para mí.

Cuando terminamos de comprar y Demian ya ha ido cuatro veces a guardar cosas al auto, caminamos tranquilamente disfrutando de un helado.

—¿De qué sabor es el tuyo, Demian?

Ante la pregunta de Dara, el apuesto hombre mira su propio helado y luego la mira a ella.

—Es de…

Ella lo interrumpe abriendo la boca para que él le dé una cucharada.

Noto cómo ambos se sonrojan, pero finalmente él le da una cucharada con bastante delicadeza.

—¡Mmmm, caramelo salado! —exclama Dara.

Seguidamente, ella toma una cucharada de su helado de vainilla y se la da a Demian, quien acepta avergonzado.

—Es más delicioso cuando te lo doy yo, ¿cierto?

Él aparta la mirada mientras Dara sonríe y retomamos el camino.

Yo trato de no ser muy evidente, pero mi sorpresa es enorme. ¿Qué demonios pasa entre estos dos? Es obvio que su relación no solo es profesional.

De todas formas, y como me enseñó mi abuela, no soy entrometida, por lo que no digo nada y continúo observando el maravilloso lugar mientras camino y disfruto de mi helado de fresa.

—¿Está todo bien con Colin? Has estado un poco distraída.

Yo sonrío.

—Para tener diecisiete años, eres muy buena para leer a las personas —le digo.

—Bueno…

Suelta un suspiro antes de continuar hablando.

—Solo tengo diecisiete años, pero debido a mi familia he tenido que crecer rápido.

Asiento con la cabeza.

—No has respondido mi pregunta.

—Todo está bien, a pesar de la presencia de Shannon.

Guardo silencio unos segundos mientras medito sobre mis sentimientos.

—Yo… comprendí que lo amo.

Dara sonríe encantada, pero yo la miro con tristeza.

—Colin tiene muchas inseguridades debido a la desastrosa relación que tuvo con Shannon. Es muy cerrado al amor.

—¿Ya se lo dijiste?

Niego con la cabeza.

—Temo arruinar lo que tenemos, que todo se vuelva incómodo si él no siente lo mismo por mí. Temo perderlo.

—Oh, Emma…

Dara me mira con tristeza.

—No digas eso, he visto cómo te mira. Es obvio que está locamente enamorado de ti. Es verdad que Colin sufrió mucho por su relación con Shannon, pero creo que ya es tiempo de que supere todo eso y sea plenamente feliz. Es un idiota si pierde a una mujer tan buena como tú.

Le sonrío con cariño y la abrazo.

—Gracias, Dara.

Ella corresponde mi abrazo y asiente.

—Estoy segura de que encontrarán el momento indicado para sincerarse y hablar de sus sentimientos.

Asiento con la cabeza mientras seguimos paseando hasta que la noche cae.

Cuando llegamos a la casa de la abuela, nos informan que ya todos están en la playa, por lo que dejamos nuestras compras en nuestros dormitorios, nos retocamos un poco el maquillaje y Demian nos lleva a la playa privada en otro carrito de golf.

Me maravillo al ver la playa llena de luces colgantes, mesas para cenar y música alegre. Todo es hermoso.

—¿Dónde estabas? —le pregunta Simone a Dara.

Se ve muy molesta.

—Salí con Emma al pueblo. Estuvimos paseando y comprando muchas cosas.

Simone me mira con enojo por unos segundos y luego regresa la mirada a su hija.

Dara no se muestra afectada por el mal humor de su madre. Se nota que está acostumbrada y que no le da mucha importancia.

—¡Abuela! —grita Dara, corriendo hacia donde está su abuela para huir de su madre.

Simone gruñe y se marcha, dejándome completamente sola.

Miro a mi alrededor buscando a Colin, pero no lo veo por ninguna parte, así que me acerco a las mesas y me siento antes de que un mesero ponga una copa de champán frente a mí.

Cuando estoy por terminarme la copa, recorro nuevamente el lugar con la mirada, encontrando finalmente a Colin.

Está alejado de todos hablando por teléfono. Se ve muy guapo vistiendo un pantalón beige, una camisa blanca de botones y calzado acorde a su vestimenta.

Estoy por levantarme para acercarme a él cuando recibo un mensaje del grupo que tengo con las chicas.

Candy

¿Cómo va la fiesta?

7:32 p.m.

Lovely

¡Todo va muy bien!

7:33 p.m.

Sugar

¿Nos compraste regalitos?

7:35 p.m.

Lovely

¡Sí! ¡Muchos!

7:37 p.m.

Babydoll

¿Ya hablaste con Colin sobre tu trabajo?

7:39 p.m.

Oh, Dios… ni siquiera lo recordaba. ¿Cómo se supone que hable sobre mi trabajo con él cuando lo único que quiero decirle es que lo amo?

Lovely

No. Lo haré esta noche. Lo prometo.

7:41 p.m.

Charlo un poco más con las chicas y, cuando comienzan a servir la cena, me despido de ellas.

—¡Emma, ven a sentarte con nosotros!

Ante el grito de Dara, la busco con la mirada, encontrándola sentada con su abuela y sus padres algunas mesas lejos de mí.

Me levanto con una sonrisa y comienzo a caminar hacia ellos cuando Shannon se interpone en mi camino.

—No he visto a Colin contigo, ¿finalmente se cansó de ti?

Está acompañada de un grupito de mujeres y hombres de su edad.

—Apártate si no quieres un moretón en la otra mejilla.

Ella toca su mejilla morada y me mira con odio.

—Eres una chica ruda y sexy —comenta uno de los hombres que la acompaña.

Lo miro con desprecio, notando su rubia cabellera y sus ojos celestes.

—¿No quieres compañía? ¿Cuánto por un baile privado?

El grupito comienza a reírse, llamando la atención de todos.

—No sabía que era temporada de zopilotes —comenta Johnson, colocándose a mi lado.

El grupito se ofende y se marcha.

—Gracias, Johnson.

Él sonríe y se encoge de hombros.

—No les haga caso, le tienen envidia y por eso la molestan.

Yo sonrío.

—¿Qué podrían envidiarme, Johnson?

—Que es usted una mujer muy hermosa y de buen corazón.

Me sonrojo y lo miro con agradecimiento.

—Muchas gracias. Valoro mucho tus palabras.

Él asiente.

—Permítame acompañarla a su mesa.

Johnson me guía hasta la mesa en la que están Dara y su familia y luego se marcha a cenar con Demian y otros hombres.

Me siento entre Dara y su padre y todos comenzamos a disfrutar de la deliciosa comida.

—¿Qué te ha parecido el lugar?

Miro a Theodore ante su pregunta y le sonrío.

—Maravilloso, jamás creí que existiera un lugar tan mágico y hermoso.

—Fue precisamente esa razón por la que compré esta propiedad —cuenta la abuela—. Sabía que mi difunto esposo me había guiado aquí luego de que él murió.

—Eso es hermoso.

Ella me mira y asiente ante mis palabras.

En ese momento, Colin se acerca a la mesa y se sienta entre su abuela y su madre, pues es el único asiento que queda.

Me mira y sonríe.

—¿Está todo bien? —le pregunto.

—Cosas del trabajo, nada de qué preocuparse, dulzura.

La abuela nos mira y sonríe.

—¿No son una pareja maravillosa?

Yo me sonrojo mientras Colin sonríe y mira a su abuela.

—Lo somos, ¿verdad?

La abuela se ríe coqueta y asiente mientras aplaude encantada.

—No veo la hora en que mis bisnietos corran por esta propiedad. ¡Qué emoción!

Simone se atraganta con su bebida mientras los demás nos reímos.

Dara le da unas palmaditas en la espalda a su madre mientras esta trata de recomponerse de las palabras de la abuela.

—Estoy muy agradecido contigo, Emma —me dice Theodore suavemente para que solo yo lo escuche—. Hace mucho que Colin no reía así y sé que es por ti.

—Oh, señor Larson, la agradecida soy yo. Colin es un hombre maravilloso.

Él palmea suavemente mi mano y continuamos cenando.

Cuando todos terminamos de comer, la música cambia a una más alegre y latina para que todos bailen, pero nadie lo hace.

Dara se levanta, toma a su abuela de la mano y la lleva al centro para que bailen. Poco a poco lleva también a sus padres e incluso a Demian, quien baila alegremente con la abuela.

Colin se pone de pie y me ofrece su mano.

—¿Le gustaría bailar conmigo, señorita?

Sonrío como una tonta y asiento.

—Sería todo un placer para mí, caballero.

Tomo su mano, me levanto y Colin me lleva junto a los demás, donde bailamos alegremente.