CAPÍTULO 7 #2
Lo primero que hago es buscar un lindo traje de baño en color negro con el panty de tiro alto y un sencillo sostén. Saco también un vestido corto de playa hecho de encaje un poco transparente y unas bonitas sandalias negras.
Me dirijo al enorme cuarto de baño y, a pesar de que voy para la piscina, me doy un rápido baño para sentirme más despierta.
Me visto, me quito los restos de maquillaje, me cepillo los dientes, me sujeto el cabello en una cola de caballo y me perfumo un poco antes de reunirme con Dara para ir a desayunar.
—Mira nada más —dice incrédula—. Sin maquillaje te ves igual de hermosa.
Le rodeo los hombros con un brazo y sonrío.
—Tú también.
—Tal vez, pero no tengo ese cuerpo tan glorioso.
Ella viste con un traje de baño en tonos celestes con el panty de tiro alto y el sostén de una sola manga.
—Tienes un cuerpo perfecto, deja de menospreciarte.
—¿Y cómo puedo tener ese abdomen marcado y esas piernas tonificadas?
Yo me río.
—Con mucho ejercicio. Soy una pole dancer, me ejercito mucho y además mis bailes requieren de gran esfuerzo físico.
Me mira con ilusión.
—¿Me enseñarías?
—¿A bailar en la barra?
Ella asiente.
—Sí, me encantaría aprender.
Yo asiento.
—Claro que te enseñaré, pero no le cuentes a tu madre, podría darle un ataque.
Las dos nos reímos mientras subimos a un carrito de golf conducido por un empleado que nos lleva por un sendero de cinco minutos hasta llegar a las piscinas y aguas termales.
Cuando bajamos, Dara me lleva a una especie de buffet con desayunos de todo tipo. Yo decido no comer muy pesado, así que me inclino por un bol de frutas y un vaso con jugo de naranja.. Dara toma lo mismo que yo y nos sentamos en una mesa cerca de la piscina
A lo lejos, veo a Colin. Solo viste una pantaloneta en color azul, dejando a la vista sus impresionantes músculos. Shannon está a su lado, restregándosele como una cualquiera.
—Qué zorra.
No pude evitar el murmullo. Dara mira hacia donde estoy mirando.
—Zorra no, zorrísima, pero ignórala. Ella sabe que no tiene oportunidad con Colin, solo está quedando como una estúpida.
—No entiendo… —digo confundida—. ¿Cómo Colin pudo quererla?
—Bueno… —dice Dara con pesar—. Aunque me cueste reconocerlo, Shannon no era la perra que es ahora. O al menos fingía muy bien no serlo. Fue duro para Colin darse cuenta de que ella lo había engañado… en todo.
Dara me mira y sonríe.
—Es bueno que tú estés ahora a su lado, Emma. Y no te preocupes por Shannon. Ella ya no puede dañar a Colin y, por supuesto, jamás podrá tenerlo de nuevo, así que no te preocupes.
Yo asiento y continúo con mi desayuno, evitando mirar hacia donde ellos están.
Cuando terminamos el desayuno, Dara me lleva a conocer los alrededores, contándome que aquella enorme propiedad cuenta con mucha montaña y una gran playa privada.
—Es curioso encontrar un lugar así a tan solo una hora de la ciudad.
Dara asiente ante mi comentario.
—Cuando la abuela encontró este pueblito apartado de la ciudad y dio con esta propiedad, supo que había conseguido el paraíso e inteligentemente la compró.
Asiento con la cabeza. Es un lugar hermoso.
—Podemos escaparnos en la tarde, Emma. Hay muchas tienditas en el pueblo. Tienen cosas preciosas.
—Me encantaría, Dara.
Después de aquello, decidimos ir a nadar un poco, por lo que nos divertimos bastante jugando en la piscina.
Veo a Colin solo, sentado en una lejana mesa, y decido ir a hablar con él. Salgo de la piscina y me acerco.
—Hola, guapo —le digo en broma—. ¿Nos conocemos?
Su semblante serio cambia y sonríe mirándome.
—No lo creo —dice siguiéndome el juego—. No olvidaría a una mujer tan hermosa.
Yo sonrío y me siento en sus piernas, mojando su pantaloneta.
—¿Qué pasa, cariño?
Le acaricio el rostro.
—¿La sanguijuela de Shannon te está molestando? ¿Quieres que la ponga en su lugar?
Colin vuelve a sonreír.
—Me encantaría ver eso, pero no vale la pena, dulzura.
—¿Y por qué estás tan serio y solitario?
Suspira.
—No pensé que volvería a ver a Shannon, ¿sabes?
Acaricia mi espalda mientras parece que trata de ordenar sus ideas.
—Me hizo mucho daño y me provocó temores e inseguridades. Fue por ella que decidí levantar muros para que ninguna mujer llegara a mi corazón. Para que ya nadie me lastimara de nuevo.
—Lo siento mucho, Colin. Imagino lo incómodo que te sientes con ella invadiendo tu espacio y a tu familia.
Él asiente.
—Afortunadamente tú estás aquí. Contigo todo se siente mejor.
Le doy un corto beso en los labios.
—Sin darme cuenta, tú lograste llegar a mi corazón, Emma.
—Si puedo subir por una barra, también puedo escalar tus muros.
Él sonríe.
—Tú no solo lograste llegar a mi corazón, Emma. Lo robaste.
Él me toma del rostro con sus manos y me besa con pasión mientras yo le acaricio el pecho y los brazos.
—¡Vete al diablo! —grita Dara desde la piscina.
Colin y yo nos separamos y la miramos. Está discutiendo con Shannon.
—¡Ay, no seas una mimadita! —exclama Shannon, mirando a Dara con inferioridad.
Vemos cómo Dara sale de la piscina dispuesta a pelear, así que decidimos acercarnos.
—Me tienes harta, Shannon —le dice Dara—. ¿Por qué no te largas y nos dejas en paz? Principalmente a Colin. ¿Es que estás ciega o eres tonta? ¿No ves que está enamorado de Emma?
Aquella confesión me deja en shock. ¿Colin está enamorado de mí? ¿Será cierto o solo imaginaciones de Dara?
—No seas ridícula —dice Shannon riéndose—. ¿Por qué Colin se enamoraría de una puta bailarina de barra?
El lugar se queda en silencio mientras todos me miran.
Dara, llena de enojo, le da una bofetada a Shannon. Esta, completamente ofendida, le responde a Dara de la misma forma, golpeándola con fuerza.
—¡Ya basta!
El grito de Colin provoca estremecimiento en todos.
Yo me acerco a Dara y la abrazo mientras le reviso la mejilla. Está roja y ardiendo.
—Discúlpate —ordena Colin.
—Ya escuchaste, niñita —le dice Shannon a Dara—. Discúlpate.
Colin toma a Shannon del brazo con demasiada fuerza, provocando que esta se queje de dolor.
—Tú, Shannon. Discúlpate con Dara y con Emma.
—¿Qué? —grita ofendida—. ¡Tu hermana me golpeó primero!
—Tú la provocaste —le digo.
—¡Cállate, puta! —me grita.
—¿Qué está pasando aquí? —pregunta la abuela, llegando con Theodore y Simone.
—¿Qué más, abuela? —dice Dara, llorando de cólera—. Shannon se la ha pasado molestando a Colin, ofendiendo a Emma por su trabajo y ahora hasta me golpeó.
—¿Te golpeó? —dice Simone sorprendida.
—¡Ella me golpeó primero! —grita Shannon mientras sus padres se acercan a ella para protegerla.
—¡Esto es una ofensa! —exclama la madre de Shannon.
—La ofensa es que su hija, de casi treinta años, moleste a mi hermana de diecisiete —dice Colin.