Los Wycherley (Los Wycherley 1) Capítulo dieciocho #2
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Capítulo dieciocho #2

»Lo extraño es que los tres cuadrantes restantes de la escuela se reajustaron mágicamente para compensar la pérdida, y adoptaron forma de triángulo tanto en su apariencia como en su estructura.

Lo más raro es que, si mides las esquinas, siguen marcando ángulos rectos.

Como si las leyes de la geometría hubieran sido manipuladas con magia.

La mayoría de especialistas coinciden en que ese cuadrante sigue ahí, sólo que es invisible e inaccesible.

—Puedes recorrer los tres catetos del triángulo que forma la estructura Neoards, por dentro y por fuera, y no encontrarás el menor indicio de que falte nada.

Parecería que la historia de esa pareja fundadora no es más que una leyenda estudiantil…

si no fuera por la prueba irrefutable de esa geometría imposible. Es una magia antigua muy extraña.

—Qué curioso —comenta Evelyn.

—Es todavía más desconcertante verlo en persona. Fue la razón principal por la que convencí a Nell de que no fuéramos allí; todo el lugar parecía... descompensado, y me mareaba, como si estuviera en un barco.

—¿Existe algún texto sobre esto? ¿Se sabe quiénes eran esa pareja fundadora? —pregunto, porque en todas nuestras investigaciones nunca había oído hablar del cuadrante perdido. Y porque sé que los fundadores de Neoards fueron Mathilde y Heston.

—Ay, me temo que mi hermano y sus libros ya están empezando a calarte, Aurelia. A menos que tú también hayas sido siempre una lectora empedernida —añade.

—Lo soy, sin remedio —respondo con una sonrisa.

—No recuerdo que hubiera ningún libro sobre el tema, aunque supongo que alguno habrá —añade Frances, pensativa—.

Pero, si no me falla la memoria, cuando tu madre y yo hicimos una visita guiada, había una tumba en el centro del patio principal: la tumba del brujo sin vínculo.

Circulaba entre el alumnado una idea romántica: decían que él custodiaba el cuadrante perdido porque su pareja mágica se había extraviado dentro, y que por eso había hecho construir su tumba allí, para vigilar la entrada eternamente... y estar presente cuando ella regresara.

—¿Crees que hay algo de cierto en lo del cuadrante perdido? —le pregunto a Frances, con la emoción recorriéndome de arriba abajo.

—Creo que, como en todo lo que se construye sobre un eje mágico, es habitual que ocurran cosas extrañas.

—Me pregunto si mi madre sabrá algo más, al ser parte del Círculo de los Misterios —añade Evelyn—.

Aunque supongo que, incluso si supiera algo, nunca lo contaría.

Sabes, creo que eso es lo que más me duele cuando pienso en que voy a perder mi magia: quedarme sin descubrir todos los misterios, todas esas leyes arcanas.

—¿Te interesa eso? ¿Lo oculto y lo desconocido? —inquiere Frances. Tiene una expresión en el rostro; ésa que siempre pone cuando acaba de tener una idea brillante y está empezando a darle forma.

—Sí, mucho. Siempre he sido… curiosa. Me gusta explorar el mundo, y no necesariamente sólo a través de libros o datos, como ha estado haciendo Jules últimamente —explica, y me lanza una mirada fugaz—. Por lo general, él es más de moverse, de estar fuera, como papá y yo.

Frances sonríe, como si le acabaran de dar la razón: Jules y Evelyn son claramente más Hallow que Nightly.

—Sabes que hay ciertos aspectos de la magia que necesitan la objetividad y la distancia de una persona no mágica para poder explorarse —continúa Frances—.

¿Por qué no vienes al palacio de Carlton la semana que viene y lo hablamos con calma?

Una joven prometedora como tú es justo lo que estábamos buscando.

Evelyn parpadea.

—¿De verdad?

—Sí. Creo que podrías ser la persona que necesitamos.

Nunca he querido tanto a Frances como en ese momento.

Evelyn sonríe y parece a punto de echarse a llorar.

Yo corto el pastel mientras Frances prepara otra tetera.

En cuanto el té está listo, mamá, Vaughn y Jules se nos unen.

Nos sentamos todos alrededor de la mesa y pasamos el resto de la tarde charlando de todo un poco: desde la mejor forma de preparar una poción rejuvenecedora hasta lo emocionante que sería que volvieran a existir los dragones.

Tengo a Nightly sentado a un lado, y a su hermana al otro. Me preocupa que mamá y Vaughn se hayan pasado la última media hora interrogándolo, pero Jules parece tranquilo, y lo mismo les pasa a ellos: hay algo en su actitud hacia Jules y Evelyn que ha cambiado.

De vez en cuando, Jules me lanza una mirada, y a mí se me olvida que estamos fingiendo; tenerlo a él y a Evelyn en nuestra pequeña familia resulta tan... natural.

Después de que los Nightly se marcharan, cuando estamos recogiendo la mesa, mamá se detiene con una taza en la mano y se vuelve hacia mí.

—No estaba del todo convencida de esa conexión entre tú y Jules Nightly, pero después de veros juntos y de conocer un poco mejor al chico… me inclino a darle la razón a Frances. Hacéis muy buena pareja; es una pena, la verdad.

—Oh —respondo, sin saber muy bien qué decir.

—Y cuando no tiene público, tampoco es tan estirado ni tan imbécil —concede Vaughn.

—He oído decir lo mismo de ti —le suelto a mi hermano. Él hace una mueca de fastidio por respuesta.

—Jules Nightly es un buen brujo, y una buena persona, eso lo veo claro. Los dos lo son —añade mamá, alzando una ceja como si no pudiera creerse del todo las palabras que acaban de salir de su boca.