CAPÍTULO 14
ESTELA
Era surrealista.
Apenas podía moverme, sentada en la cama de mi celda, que poco a poco se había convertido en realidad en una cómoda habitación, mientras pensaba en qué se suponía que le iba a decir a mi familia.
—Hola. —Lina se sentó en una silla más allá de mis rejas.
Greyson estaba allí abajo, más alejado, viendo que a ella no le pasase nada.
—¿Vienes a decirme que no debería estar enfadada? —pregunté soltando una risa irónica.
—No. Entiendo que no era lo que tú pensabas.
—Hizo una pausa como si necesitase pensar bien las palabras.
—Pero no es tan malo… Además, es lo que el destino marcó para ti.
Si lo piensas, siendo una cazavampiros y cruzándote en el camino de Einar, lo más probable era que estuvieses muerta a estas alturas.
Se encogió de hombros.
En eso tenía razón. Y ni siquiera me lo habría tomado tan mal si me hubiera ido con la verdad de frente desde el principio, pero aquello… Era un engaño.
—Él sabía que si me lo decía no iba a gestar. —comuniqué cruzándome de brazos.
—Probablemente. —murmuró.
—Aún así. —intervino Lena llegando de la nada. —Y aunque se lo dije que debía de hacerlo de otra forma, me pregunto por qué no quieres estar con la niña.
—No es que no quiera estar con ella. Es que no me puedo permitir cogerle cariño. Ni a la niña, ni a él. No estoy en esa posición, soy una prisionera. —bufé sin echarles a ellas la culpa de nada.
—Más o menos. Tu familia lo es. —dijo Lena. —Tú te entregaste a él más allá de la obligación. —aseguró bajando la voz procurando ser tierna.
Era cierto.
¿Me arrepentía?
Las consecuencias eran demasiado grandes.
—Creo que te van a llevar con tu familia ahora en un rato. —dijo Ariadna llegando de la nada. Tu padre sobre todo está muy nervioso por verte. —Ese “nervioso” no me sonó demasiado bien. —Deberías pensar antes de ir qué les vas a decir. Lo que digas o hagas puede marcar la vida de todos vosotros.
—Chicas. —Greyson les hizo una advertencia con ese tono de voz. —Deberíais ir arriba.
Le acabaron por hacer caso tras un rato más en el que se empeñaron en darme ánimo y pedirme que reconsiderara la situación.
¿Podía verse mi situación de una forma favorable o todas ellas estaban drogadas y alejadas de la realidad?
El corazón me bombeaba a toda velocidad mientras me dirigían a la celda de mi familia. Einar no estaba por allí y una punzada de dolor pasó por mi pecho.
¿Estarían bien él y la niña?
—¡Estela! —Mi hermano Jhon gritó de alegría al verme y corrió a abrazarme. Para mi sorpresa, nadie se lo impidió. —¿Todo bien? —preguntó preocupado.
Analicé la celda y la forma en la que estaba Jhon. No le habían tratado mal y le habían llevado todo lo necesario para “nuestra estancia”.
—Sí. ¿Vosotros? —cuestioné.
Al mirar a mi padre, mi ánimo cambió un poco. Se notaba desmejorado, con la vista perdida en algún sitio.
—Ha rechazado muchas cosas por voluntad propia. —aseguró Adam carraspeando desde atrás.
—Es cierto. —incidió mi hermano.
—Os dejamos para que habléis. —señaló el mismo dejándonos allí abajo.
—Nos oirán desde arriba. —espetó mi padre antes de escupir a una esquina de la celda. —Esos cerdos. Ni siquiera entiendo todavía cómo fuisteis tan tontos de llevarles hasta mí y mi localizador. Os habría salvado. —acuñó.
La cara de Jhon no dejaba lugar a dudas: había habido retahíla para él cada día sobre el tema.
—Dudo que pudiéramos haber hecho algo contra ellos. No son como los demás. —murmuré cabreada con que se alegrase tan poco de verme bien. —¿Vas a preguntarme algo? Llevas tiempo sin verme.
—No veo qué información útil les podrías haber dado tú así que… —Se encogió de hombros. —A no ser que me digas que se te ha ocurrido cómo salir de este infame lugar, y puesto que nos escuchan lo dudo, qué importa.
—Importa que seguimos vivos. —señalé encendiéndome.
Mi instinto me gritó que fuera cauta en mis palabras, que eligiese bien qué iba a decirle y por qué.
A lo mejor no era necesario mencionar lo del bebé.
—¿La quemadura de tu brazo? ¿Te torturaron? —cuestionó Jhon preocupado de pronto.
Negué con la cabeza y me bajé la manga de la camiseta para evitar seguir hablando del tema.
—Nos dan la opción de convertirnos y seguir vivos. —solté sin saber si se podía decir eso sin sonar brusca de alguna forma.
—Moriremos aquí. —sentenció mi padre sin tener que detenerse ni un maldito segundo a pensarlo.
—Papá… —pidió Jhon tensando la mandíbula.
—Hemos visto lo que hacen esos monstruos. No seremos como ellos.
—Los de aquí no hacen masacres en la calle, ni matan a gente para comer. —expliqué. —A lo mejor podríamos… Adaptarnos.
—¿Adaptarnos a ser unos monstruos? —vociferó mi padre. —Estela si te han comido la cabeza lo suficiente como para que nos digas eso… A lo mejor sí te han torturado, pero deberías preferir estar muerta que decirnos algo así.
—Morir nosotros no va a devolverte a mamá. —aseguré cansada de su poco cariño hacia nosotros.
Se levantó rápido y me abofeteó.
Cinco segundos después, antes de poder reaccionar, Einar estaba dentro de la celda cogiendo a mi padre por la pechera y levantándolo mientras le enseñaba sus colmillos.
No avancé ni retrocedí, me quedé completamente inmóvil.
—Si vuelves a hacer eso, te aseguro que no vas a tener opción alguna de convertirte. —siseó en su cara.
—Es una discusión familiar, quizá podríamos… Daros luego el veredicto. —intentó apaciguar Jhon.
—Esos ojos… Los colmillos fuera. A ella la tienes, pero no aliviaré su conciencia de convertirse en un monstruo siéndolo yo también. Si quieres ser la zorra de un vampiro, que lo pierda todo. —contestó mi padre.
Einar golpeó su cuerpo contra la pared hasta que conseguí reaccionar y moverme para cogerlo del brazo. Conseguí que lo soltase dándose un golpe con el suelo al caer.
—Deberías haberte centrado en tu familia y no en tu pérdida. A lo mejor ahora no serías una escoria sin sentimientos cuyo rencor es más fuerte que el instinto de protección hacia sus hijos. —bufó Einar antes de largarse.
Hizo un gesto para que cerrasen tras de sí y se fue casi más enfadado de lo que había llegado.
¿Me había protegido?
Sí.
¿Sentía una conexión especial hacia él pese a todo?
También.
¿Pero estaba dispuesta a perdonar un engaño y perder todo lo que era mío por seguirle?
No podía…