CAPÍTULO 7
LINA
Esperé demasiado, ya que me había convencido de que no iba a aceptar cualquier plan que Liam quisiera darme, sin poder sin embargo irme a mi habitación de vuelta que era lo que debía hacer.
—Ya estoy. —anunció llegando sin mirarme mucho y pasando por delante de mí.
Le seguí.
Fuimos en coche hasta el inicio de un camino de tierra y empezamos a caminar. Me quería quejar de no haber elegido un calzado más apropiado para la visible expedición pero iba a en contra de mi actitud decidida para estar en su compañía. No era ninguna cría quejicosa.
—¿Se puede saber dónde vamos? —interrogué.
—Pensaba que no lo ibas a preguntar nunca. —respondió soltando una carcajada que me gustó y me irritó a partes iguales.
¿Qué me pasaba?
—Ya he preguntado y no veo que estés contestando a mi pregunta. —espeté sin dejar de seguirle.
Tampoco era como si me pudiese volver al cuartel sola por mucho que tuviese ganas.
—Es que estamos ya aquí. —afirmó parándose tras unas flechas de madera. Me fijé entonces en la cantidad de flores que había de distintos tipos. —Es una reserva natural botánica.
Observé la variedad de colores quedándome por un instante embobada en eso que no esperaba.
Me vino a la cabeza sin intentarlo lo bien que estaría leer cierto tipo de novelas allí, pero me hubiera dado una vergüenza tremenda admitirlo delante de Liam.
Estaba convencida de que le pasaba algo, pero no era como si fuese a preguntar.
—Espero que te guste. —murmuró a mi espalda. —Creí que podía inspirarte. —añadió. No dije nada. —Te preguntaría qué te pasa, pero ya lo hice anoche y no obtuve respuesta.
—¿Has hablado con Lilith de… La elección? —interrogué tras pasear mis pies por la tierra haciendo ciertos círculos amplios.
—Mmm sí, es así. —respondió sin parecer muy colaborativo. —¿Es algo de lo que quieres que hablemos? —preguntó enarcando una ceja.
—Quiero bailar una lenta. —solté sin que eso tuviese algún sentido.
Liam me miró con intensidad pero acabó por suspirar, mirar a los lados, y poner una canción de ese estilo en su móvil.
Más complicado fue respirar cuando se pegó a mí consiguiendo que mis muñecas quedasen apoyadas en sus hombros y sus manos tocaban mi cintura.
Quizá no era el mejor modo de demostrar mi madurez, pero si todo iba a salir mal como intuía, no quería quedarme con la espinita de saber qué sentían exactamente las protagonistas de las novelas que leía.
Saltamos de una melodía a otra sin ninguna prisa por separarnos. O él no hizo nada evidente sobre estar molesto y yo aproveché cada milésima para dejarla guardada en mi memoria de por vida.
—Sacas una parte de mi que no existe. —murmuró en algún momento.
Yo solo hice un pequeño asentimiento. No quería ponerme a descifrar si eso era algo bueno o malo.
Cuando nos separamos, sus labios rozaron los míos con una suavidad que despertó mi alma.
Contuve la necesidad de aspirar todo su fragancia y avivar el beso.
Él profundizó un poco y yo, involuntariamente, solté un jadeo.
Tampoco era como si me hubiera besado con alguien antes, aunque sabía que Lilith sí.
Esa idea me hizo de pronto separarme con los ojos muy abiertos. Él me observaba.
—¿Te has besado con ella? —pregunté sin poder evitarlo. Me atrajo de nuevo a él para besarme más profundo. —Contéstame.
—¿Por qué es eso importante? —interrogó de vuelta.
Eso me dio rabia así que le pegué un puñetazo en el pecho aunque no era algo con lo que me identificase. Era indecisa y no ayudaba que no me hablase claro. Sabía que había algo que… Pero no estaba dispuesta a ciertas cosas.
—No quiero que quedemos más. —solté de golpe.
Pareció sorprendido pero se quedó ahí sin decir nada durante un buen rato. Hizo un gesto hacia el paisaje para que terminase de mirar cada rincón y yo no pude concentrarme, ni un mínimo, en las flores, que eran preciosas.
¿No pensaba decir nada ante lo que había dicho?
A lo mejor se lo había puesto súper fácil, o eso pensé mentalmente. Probablemente sí se había besado con Lilith y al hacerlo conmigo se había dado cuenta de que no sentía absolutamente nada.
Eché a andar hacia el coche y me monté esperando hasta que él, ante mi acción, hizo lo mismo. Condujo en silencio, pensativo, mientras yo miraba por la ventana para evitar su mirada.
Al llegar al cuartel y bajarme me quedé un momento plantada, porque en el fondo, quería que dijese algo. No lo hizo.
Subí de dos en dos las escaleras y aunque me crucé con mis padres, solo bufé como sonido de saludo. Genial, eso no les iba a gustar. Dejé que mi olfato me llevase hasta mi hermana que andaba mirando un mapa y marcando feliz destinos.
—Hola. —saludó sorprendida. —¿Todo bien?
—¿Tú quieres tener ese bebé con Liam? —interrogué.
Si en algún momento había sido yo la de la opción de dejar que el ciclo pasase, en aquel, todo era imperioso y necesario.
Tenía que ser para ayer la decisión. Quería que pasase el mes y saber a qué atenerme.
Aunque con lo que ya había visto… Parecía tener su decisión clara.
Cuando alguien hace ruido para despedirse es porque espera réplica, sino solo se va en silencio
—Creo que es bueno para los dos. Lo vemos sencillo. —contestó calmada y sin borrar su sonrisa para después seguir con su mapa.
—Genial. —sentencié.
Me fui apretando los dientes, donde luchaban por salir los colmillos sin motivo aparente. Qué caprichosas eran las estrellas pensé mientras miraba mi maldita marca de libra.
¿Les parecía “sencillo” era que habían estado muy cerca y se veían compatibles?
Negué con la cabeza intentando enfriarla.
Así que ellos iban a estar juntos y tener ese bebé… ¡Pues que nadie me molestase ni sacase de mi maldita habitación hasta ese momento!