Los trece minutos (Los casos de Rivas 3) CAPÍTULO 27De las 2047 a las 2100 #2
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CAPÍTULO 27De las 2047 a las 2100 #2

Pidió a Nuria que dejara detenida la reproducción de las cámaras en las 20:47 y se situó junto a la plaza, mirando hacia el pasillo por el que había circulado Marcos.

—Imaginemos que Inés estaba dentro y que Gabriel seguía hablando con ella.

La furgoneta llega por una incidencia de carga que ninguno de los dos había organizado.

Desde su posición, el conductor del coche pudo ver parte de la maniobra, aunque nosotros todavía necesitamos determinar cuánto permitían las lunas y el ángulo de la columna.

Lo que sí sabemos es que el obstáculo apareció después de que la reunión estuviera prevista.

—Eso plantea dos posibilidades distintas —respondí—.

Que alguien hubiera acudido con intención de agredir a Gabriel y encontrara una cobertura inesperada, o que la discusión terminara en violencia cuando la furgoneta ya estaba allí.

La documentación financiera demuestra que existía un motivo importante para impedir la auditoría, pero no determina por sí sola qué decisión se había tomado antes de la reunión.

Molina observó el espacio que separaba la puerta derecha del todoterreno.

—La sangre del zapato, la huella de AUX-04 y la cita acordada nos permiten sostener que Inés estuvo relacionada con esta secuencia de una manera que sus declaraciones no explican.

Lo que quiero evitar es repetir nuestro error y dar por demostrado el último movimiento solamente porque todos los anteriores parecen conducir hasta él.

Se apartó para dejar pasar al técnico.

Desde la posición donde se encontraba la cámara, la furgoneta ocultaba casi por completo la plaza de Gabriel. El coche continuaba allí, inmóvil, aunque nosotros ya habíamos comprobado que una persona podía desplazarse desde la puerta del copiloto hasta S-2 sin aparecer en aquella imagen.

El problema restante estaba en la dirección de las aperturas.

Nuria nos recordó que el controlador había registrado la presentación de AUX-04 y el movimiento efectivo de la hoja, pero no permitía distinguir inequívocamente desde qué lado se había utilizado la tarjeta.

—La huella de Inés acredita un contacto con la credencial en algún momento —añadió—.

Su solicitud de acceso al depósito auxiliar y los dos usos registrados forman una secuencia relevante, pero todavía necesitamos aclarar quién la retiró, quién la devolvió y qué recorrido realizó después de la segunda apertura.

La reproducción no puede completar esas identificaciones.

—Entonces no las completaremos por nuestra cuenta —respondí—. Incorporaremos los tiempos medidos, las condiciones de visibilidad y las alternativas que hemos probado. Lo que ya tenemos basta para explicar por qué la primera teoría dejó de sostenerse como la única posible.

Molina se acercó al coche y recogió la carpeta que habíamos utilizado para reproducir la llegada de Gabriel.

—Hay algo que me gustaría que constara expresamente.

Durante casi toda la investigación tratamos la furgoneta de Marcos como si fuera la pieza que alguien necesitaba colocar aquí para entrar.

Acabamos de demostrar que el acceso anterior era físicamente posible y que el obstáculo pudo servir para otra cosa.

Marcos ha tenido que explicar su trabajo una y otra vez porque nosotros empezamos por la parte equivocada de la secuencia.

Le pedí que revisáramos juntos las diligencias todavía abiertas sobre el conductor y que dejáramos constancia de cuáles habían perdido fundamento. Había sido necesario investigarlo; mantener la misma sospecha después de que cambiaran las pruebas habría sido otra cuestión.

Mientras los agentes retiraban los paneles, regresé a S-2.

Desde aquella puerta podía verse una parte de la plaza, pero la columna y el vehículo contiguo ocultaban su lateral derecho. Caminé hasta el coche siguiendo el recorrido que habíamos medido y me detuve junto al asiento del copiloto.

En la primera inspección había mirado ese mismo espacio intentando averiguar cómo alguien pudo aproximarse durante la descarga.

Ahora sabía que podía haber llegado antes, esperar a Gabriel y ocupar un asiento que las cámaras nunca mostraron con claridad.

Nuria me entregó las hojas con los tiempos de las pruebas. Molina añadió las fotografías de las posiciones utilizadas y Pilar incorporó las observaciones periciales que debían acompañarlas.

Revisé las conclusiones allí mismo y firmé la diligencia de reconstrucción.

Habíamos establecido un recorrido físicamente compatible con los registros, la conversación telefónica y los indicios del vehículo. La secuencia situaba a un posible acompañante junto a Gabriel antes de que comenzara la obstrucción y permitía explicar una retirada posterior por el lado derecho.

Quedaban preguntas que la reproducción no podía responder, especialmente sobre el arma, el uso concreto de AUX-04 y la intención con la que Inés había acudido a la cita.

Esas cuestiones tendrían que confrontarse con ella y con las pruebas que ya estaban incorporadas al procedimiento.

Cuando terminamos, Molina pidió a los agentes que retiraran la furgoneta.

El vehículo de reproducción quedó visible desde el pasillo principal, con las dos puertas cerradas y el asiento del copiloto en la posición en que lo habían encontrado aquella noche.