CAPÍTULO 24La reunión privada
La reunión privada
Los mensajes se habían conservado en la plataforma interna que Laura nos había mencionado durante nuestras primeras visitas a la empresa.
La extracción inicial se había concentrado en los correos electrónicos y las agendas, mientras que las conversaciones de aquella aplicación quedaron pendientes de una comprobación específica.
Al ampliar la búsqueda, Molina encontró una comunicación que modificaba nuestra reconstrucción de las últimas horas de Gabriel.
Molina lo había encontrado al ampliar la búsqueda de comunicaciones internas de Lozano Inversiones.
Hasta entonces habíamos trabajado principalmente con el correo corporativo, los registros telefónicos y la agenda profesional de Gabriel.
La empresa, sin embargo, utilizaba otra aplicación para intercambiar mensajes breves entre empleados y comentar documentación sin llenar sus buzones.
El jueves por la mañana acudimos a las oficinas para comprobar el origen de las conversaciones que acababan de facilitarnos.
El responsable informático había preparado una exportación de los mensajes correspondientes a la tarde del asesinato. Nos recibió en una sala pequeña, próxima a los servidores, donde se escuchaba continuamente la ventilación de los equipos.
—La conservación se hizo después de que solicitaran asegurar las cuentas de Gabriel y la documentación relacionada con la auditoría —explicó—.
Lo que les entregamos inicialmente fueron sus correos y las citas de la agenda compartida.
Estos mensajes pertenecen a un módulo diferente.
He recuperado las conversaciones de las dos cuentas que identificaron en su nueva solicitud y documentado la extracción.
Molina se colocó junto a la pantalla.
—Quiero comprobar que las horas proceden del sistema y que estamos viendo las conversaciones completas, incluidos los mensajes anteriores y posteriores. En otros documentos hemos encontrado anotaciones que parecían contradictorias porque solamente disponíamos de una versión.
El técnico abrió el historial.
—Pueden ver la conversación íntegra del periodo seleccionado.
El sistema conserva la fecha de envío y la identificación de la cuenta.
También podemos comprobar si alguno de los mensajes fue editado o eliminado posteriormente.
En esta secuencia no aparecen modificaciones, y la referencia horaria coincide con la utilizada en los servidores de correo.
Me acerqué a la pantalla.
La primera comunicación relevante estaba fechada a las 19:48.
Gabriel había escrito a Inés Calderón.
Necesito que revisemos personalmente OP-417 y las versiones de la conciliación antes de que Ferrer empiece con los originales.
Quiero entender por qué el movimiento bancario aparece ejecutado y después figura de otra manera en nuestra contabilidad.
Prefiero que hablemos sin Pablo y sin el resto del departamento.
Inés contestó tres minutos después.
La operación está autorizada y tenemos documentación pendiente de incorporar. Me faltan algunos anexos que podrían haberse trasladado al depósito auxiliar durante las reformas. Voy a comprobarlo, pero te adelanto que una conciliación no puede rehacerse sin revisar quién aprobó el pago.
Molina señaló la hora.
—Las siete cincuenta y uno. Cinco minutos después, Raquel envió la solicitud de acceso al archivo auxiliar. Ahora sabemos qué estaba intentando localizar Inés cuando encargó esa gestión.
Continué leyendo.
A las 20:12 Gabriel había enviado otro mensaje.
Hablemos en mi coche, en la planta menos dos, sobre las ocho cuarenta. Llevaré la carpeta con las dos versiones. Necesito resolver contigo qué documentación recibirá Ferrer mañana y qué responsabilidades tendremos que aclarar.
La respuesta de Inés llegó a las 20:15.
De acuerdo. Terminaré lo que tengo pendiente y bajaré directamente. Pero quiero que quede claro que la autorización bancaria de Pablo y la modificación posterior son asuntos distintos. No voy a asumir decisiones que correspondan a otros.
Me quedé mirando aquellas dos comunicaciones.
Gabriel había propuesto una reunión en el aparcamiento y ella había aceptado acudir.
Durante varias declaraciones, Inés había sostenido que su última discusión con Gabriel ocurrió en las oficinas, que después continuó trabajando y que no volvió a reunirse con él.
—Necesitamos una copia íntegra de esta conversación y la documentación técnica de la extracción —dije—. También quiero comprobar si se intercambiaron mensajes por este sistema después de las veinte quince.
El informático consultó el historial.
—En este canal no aparecen más comunicaciones entre ellos aquella noche. Eso no significa que no hablaran por otro medio, pero aquí termina la conversación.
Molina comprobó las horas con nuestra cronología.
A las 20:22:09, Inés había cancelado el transporte que tenía reservado para las 20:25. Trece minutos después se utilizó AUX-04 en S-2, antes de que Gabriel llegara a su vehículo.
—Tenemos una secuencia que empieza a explicar varias decisiones de aquella tarde —comentó—.
La solicitud del archivo, la cancelación del transporte y la posibilidad de que alguien utilizara la puerta de servicio.
Lo que todavía debemos aclarar es cuáles de esas actuaciones realizó efectivamente Inés.
—Y por qué Gabriel decidió reunirse con ella en el aparcamiento —añadí—. La conversación demuestra que quería hablar sin otras personas presentes, pero me interesa saber si había algún motivo concreto para utilizar su coche en lugar de quedarse en el despacho.
Molina recogió la copia de las comunicaciones.
—Laura puede ayudarnos con eso. Ya nos dijo que Gabriel organizaba algunas conversaciones por su cuenta. También quiero que nos confirme si este sistema estaba incluido entre las comunicaciones que manejaba habitualmente.
Laura Vélez nos recibió con una carpeta de reuniones pendientes bajo el brazo.
Había conseguido reorganizar parte de la agenda de la empresa después de la muerte de Gabriel, aunque por sus comentarios deduje que la situación entre Gomis e Inés continuaba siendo complicada.
Le mostramos las comunicaciones recuperadas.
—Ahora comprendo por qué aquella noche no aparecía ninguna cita —comentó—.
Gabriel había empezado a utilizar estos mensajes para resolver cuestiones con determinadas personas sin pasar por recepción.
A mí me seguía correspondiendo organizar las reuniones generales, pero las conversaciones sobre algunos expedientes las preparaba directamente.
—Cuando hablamos con usted —recordé—, nos dijo que no figuraba ningún compromiso después de las siete. ¿Le comentó Gabriel que pensara reunirse con Inés en el aparcamiento?
Laura volvió a leer el mensaje.
—Recuerdo que quería hablar con ella antes de marcharse, porque llevaban toda la tarde discutiendo sobre la documentación de Ferrer.
Pero nunca me dijo que fuera a hacerlo en su coche.
Cuando salió de las oficinas me pidió que dejara preparada la relación de originales para la mañana siguiente y que nadie modificara los expedientes sin avisarme.
Llevaba la carpeta azul que ustedes encontraron después.
Molina le preguntó si había observado algún comportamiento inusual.
—Estaba más serio de lo habitual, aunque Gabriel llevaba días así.
Lo que sí recuerdo es que antes de marcharse volvió a insistir en que Ferrer debía recibir las distintas versiones de algunos documentos.
Le preocupaba que, al preparar una conciliación definitiva, desapareciera la posibilidad de comprobar qué se había anotado anteriormente.
—¿Mencionó expresamente OP-417? —pregunté.
—Había pedido ese expediente durante la tarde. También quería disponer de los justificantes bancarios, pero preferiría comprobar la relación original antes de asegurarles exactamente qué documentos llevaba dentro de la carpeta.
La acompañamos hasta el despacho que había utilizado Gabriel.
Laura abrió un archivador y encontró la relación preparada para el viernes. Había referencias a OP-389, OP-417 y varios justificantes relacionados con Cauce Proyectos.
Una anotación manuscrita indicaba que debían conservarse tanto los registros anteriores como la versión actualizada de la conciliación.
Molina la examinó.
—¿Sabe quién escribió esto?
—Gabriel. Reconozco su letra, aunque ustedes podrán compararla con otros documentos. Me pidió que preparara copias de ambas versiones y que las identificara por su fecha, para que Ferrer pudiera revisar los cambios sin depender de las explicaciones de cada departamento.
La instrucción aclaraba qué pretendía tratar Gabriel aquella noche. Quería confrontar a su directora financiera con unas diferencias que había detectado y asegurarse de que el auditor pudiera examinarlas.
Todavía faltaba determinar si aquellas diferencias correspondían a un fraude, a un error contable o a otra circunstancia.
Antes de marcharnos pregunté por el depósito auxiliar.
Laura nos mostró el inventario de espacios que la empresa había utilizado durante una reforma de oficinas. Una dependencia del edificio figuraba como lugar de almacenamiento temporal de varias cajas con documentación financiera y contratos antiguos.
—Parte de ese material se trasladó después al archivo ordinario —explicó—, pero algunas cajas quedaron pendientes de revisar.
Raquel estaba comprobando qué referencias seguían allí cuando Inés pidió la autorización.
El depósito pertenece al edificio y se accede por las zonas de servicio; no es el archivo histórico de las antiguas sociedades de Gabriel.
Aquella explicación daba una justificación real a la solicitud.
Inés había tenido un motivo profesional para preguntar por el acceso, aunque seguíamos sin saber si había bajado a buscar los documentos.
Molina pidió una copia del inventario y de las órdenes de traslado.
Cuando terminamos, Laura nos acompañó hasta la puerta.
—Inspector, ¿cree que esta reunión tiene relación con lo que ocurrió después?