CAPÍTULO 23La tarjeta auxiliar #2
—La primera apertura precede a la llegada de Gabriel. La segunda ocurre cuando la furgoneta sigue ocultando el vehículo. Hasta ahora hemos considerado distintas entradas y salidas, pero esta petición abre una posibilidad que debemos investigar de manera prioritaria.
Señaló la zona de mantenimiento.
—Si alguien utilizó la tarjeta para llegar hasta el coche antes de las veinte cuarenta y uno, pudo permanecer allí durante los minutos siguientes. La apertura de las veinte cincuenta y cinco podría corresponder a su regreso hacia las dependencias de servicio.
—También podría tratarse de dos personas distintas —recordó Nuria—. O de un movimiento realizado por alguien que trabajaba en las instalaciones sin relación con Gabriel. El sistema no permite elegir una interpretación únicamente porque ahora tengamos una solicitante conocida.
Molina apartó la mano del plano.
—Precisamente por eso necesitamos hablar con Inés. Le preguntamos por sus desplazamientos y nunca mencionó esta solicitud. Ahora tenemos una gestión realizada a su nombre que contradice la imagen de una tarde transcurrida únicamente entre despachos y pasillos de oficinas.
—Lo que contradice es que no hubiera realizado ninguna gestión relacionada con las plantas inferiores —precisé—. Todavía debemos comprobar si llegó a bajar. Quiero que le mostremos la documentación y fijemos su explicación antes de decidir qué valor tiene.
Nuria incorporó los correos al expediente.
Al salir, Molina me alcanzó junto a la puerta.
—¿Te acuerdas de cuando discutimos sobre la primera apertura?
Yo seguía imaginando a alguien esperando cerca de mantenimiento para entrar después, cuando llegara Marcos.
Ahora conocemos una razón concreta por la que una persona del entorno de Gabriel pudo solicitar acceso antes de que la furgoneta apareciera.
—Es una razón para investigar su presencia, pero todavía necesitamos demostrarla.
—Y eso es lo que vamos a hacer.
Su tono había cambiado desde que abandonamos la reconstrucción basada en el reparto. Ya no parecía interesado en defender un recorrido concreto. Quería identificar a quien pudiera haberlo realizado.
Inés nos recibió aquella tarde en su despacho. Había aceptado aclarar la nueva documentación, aunque pidió que la entrevista fuera breve porque estaba preparando una reunión con los asesores.
La carpeta que tenía sobre la mesa contenía varios presupuestos y una relación de autorizaciones pendientes.
Molina colocó delante de ella la comunicación enviada por Raquel.
—El jueves solicitó acceso a una dependencia auxiliar del edificio. Su departamento tramitó la autorización y seguridad la dejó preparada poco después de las ocho. ¿Puede explicarnos para qué necesitaba entrar allí?
Inés leyó el documento sin mostrar sorpresa.
—Sí, recuerdo esa gestión. Estábamos buscando algunos anexos relacionados con documentación antigua de las oficinas.
Había varias carpetas que no encontrábamos en nuestro archivo y pensé que podían haberse trasladado a una dependencia auxiliar durante las reformas.
Pedí a Raquel que averiguara si podía consultarlas.
—¿Llegó a hacerlo? —pregunté.
—No. La jornada terminó complicándose y decidí dejarlo para otro momento. Teníamos que preparar los documentos de Ferrer, Gabriel seguía pidiendo aclaraciones y yo quería marcharme. No recuerdo haber recibido ninguna tarjeta.
Molina señaló la autorización de Rafael.
—Seguridad había preparado una credencial temporal. Aquella noche se utilizó AUX-04 dos veces en S-2. Necesitamos saber si alguien recogió una tarjeta en su nombre o si usted encargó a otra persona que consultara los archivos.
Inés volvió a examinar la hoja.
—Pedí una autorización, inspector. Si se hubiera completado la gestión, lo normal habría sido que firmara la entrega, pero no tengo constancia de haberlo hecho.
Tampoco encargué a Raquel que bajara. Ella tenía sus propios asuntos pendientes y no iba a pedirle que dejara el trabajo para buscar una carpeta que podía esperar al día siguiente.
—Cuando le preguntamos por sus movimientos del jueves, usted mencionó una sala de archivo de su planta y no nos habló de esta solicitud —dije.
—Porque estaba explicándoles dónde había trabajado y con quién me había reunido.
Si me hubieran pedido una relación de autorizaciones solicitadas, habría tenido que revisar los correos.
No imaginé que una gestión que finalmente no realicé fuera a convertirse en una cuestión relacionada con el asesinato.
Molina permaneció inclinado sobre la mesa.
—El problema es que todavía no hemos conseguido corroborar su salida del edificio.
La reserva que nos entregó fue cancelada y el taxi que dice haber utilizado continúa sin identificar.
Ahora sabemos que tenía autorización para acceder a una zona próxima al aparcamiento.
Necesitamos una explicación completa de lo que hizo entre el momento en que abandonó su despacho y aquel supuesto viaje.
Inés dejó el documento a un lado.
—He respondido a sus preguntas sobre el transporte y puedo volver a hacerlo.
Pero quiero que quede recogido con precisión lo que están planteando.
Solicité consultar un archivo, finalmente no lo hice y ustedes han encontrado una tarjeta que otra persona pudo utilizar.
Si pretenden relacionar ambas cosas, tendrán que demostrar quién la recogió y qué hizo después.
—Eso estamos investigando —respondí—. Hoy necesitábamos confirmar la solicitud y conocer su explicación sobre el acceso.
Inés aceptó que sus manifestaciones se incorporaran a la diligencia. Antes de firmarla, corrigió una frase en la que figuraba que había desistido de recoger una tarjeta.
Pidió que escribiéramos que, según recordaba, nunca llegó a recogerla.
La modificación quedó incorporada.
A última hora, Molina terminó la ampliación de sus diligencias y me la llevó para revisarla.
Había identificado a Inés como solicitante de acceso a las dependencias auxiliares y señalado la coincidencia temporal con la utilización de AUX-04. También había mantenido expresamente sin determinar la identidad de quien portó la tarjeta en las dos aperturas.
—Quiero volver a hablar con las personas que atendieron seguridad entre las ocho y las ocho y media —me explicó—.
Rafael reconoció que preparó la autorización, pero todavía falta saber si alguien recogió la credencial.
Además, voy a contrastar con Raquel qué documentación concreta estaba buscando Inés y si apareció después.
Le devolví las hojas.
—Incluye también a quienes podían acceder al cajetín sin solicitar una autorización nueva. Si terminamos demostrando que otra persona utilizó AUX-04, tendremos que poder explicar igualmente cómo la consiguió.
Molina corrigió la relación de diligencias.
Desde la ventana del despacho se veía a varios agentes abandonando el edificio. La jornada había terminado para una parte de la unidad, aunque Nuria seguía trabajando con las últimas respuestas de seguridad.
Molina reunió los documentos y se dispuso a marcharse.
—Mañana empezaré por las entregas de tarjetas —dijo—. Quiero una declaración individual de cada persona que pudo tener acceso al cajetín durante aquella franja.
Acepté la propuesta y firmé la ampliación.
En la relación de hechos comprobados figuraba ya el nombre de Inés Calderón, asociado a una solicitud concreta que hasta entonces había permanecido fuera de la investigación.
Las dos aperturas de S-2 continuaban sin tener un portador identificado.
Molina se llevó las diligencias para organizar las nuevas entrevistas.