CAPÍTULO 21La furgoneta no mentía #2
Molina permaneció mirando el registro de incidencias antes de contestar.
—Dejar de tratar a Marcos como si hubiera tenido que intervenir en el crimen.
Su reparto está documentado, las discrepancias de la aplicación tienen explicación y la posición de la furgoneta responde a una autorización de seguridad adoptada cuando llegó.
El golpe que escuchó tampoco nos permite colocarlo junto a ninguna apertura.
Podemos seguir investigando si alguien utilizó el obstáculo, pero no tenemos una razón concreta para relacionar al conductor con esa decisión.
Cogió el teléfono y llamó a Carlos Medina.
Le explicó que habíamos completado las comprobaciones sobre la ruta, el estacionamiento y la avería del vehículo que ocupaba el muelle. Después escuchó durante un rato sin interrumpirlo.
—Comprendo que esté molesto —dijo finalmente—.
También sé que Marcos ha tenido que modificar varias jornadas para colaborar.
No puedo prometerle que nunca volveremos a necesitar su testimonio, pero ahora mismo no hay prevista otra reconstrucción con él.
Si surge alguna pregunta nueva, intentaremos resolver primero lo que podamos con los registros ya obtenidos.
La voz de Medina llegó hasta donde yo estaba sentado.
—Eso es lo que llevo pidiéndoles desde hace días.
Marcos se pasa la vida conduciendo y descargando mercancía.
Cometió errores al registrar una entrega, como otros conductores, y terminó apareciendo en una investigación por asesinato.
Agradecería que, cuando hablen con él, no le hagan sentir que cualquier cosa que recuerde mal va a perjudicarlo todavía más.
Molina dejó que terminara.
—Tiene razón en pedirnos precisión. Su declaración sobre el ruido ya quedó corregida y estas últimas comprobaciones permiten separar su trabajo de las hipótesis que estábamos considerando. Se lo explicaré personalmente cuando podamos hablar con él.
Al colgar, permaneció unos segundos con la mano sobre el teléfono.
—Podríamos haber evitado parte de esto —comentó—. Lo interrogamos varias veces porque pensábamos que tenía que existir una relación entre la furgoneta y el momento del ataque. Ahora parece mucho más probable que aquel hombre estuviera haciendo exactamente lo que decía.
—Marcos nunca tuvo por qué conocer el motivo por el que la furgoneta resultó importante para nosotros —respondí—. Y nosotros tampoco sabíamos entonces lo que acabamos de comprobar. Lo que importa es que las conclusiones reflejen las pruebas actuales.
Molina abrió una nueva relación de tareas.
Esta vez escribió los nombres de las personas cuyas actividades anteriores a la llegada de Gabriel todavía no habíamos podido reconstruir.
Poco después, mientras Nuria terminaba de ordenar las grabaciones de los accesos secundarios, regresé a la sala de trabajo.
Molina había pedido que retiraran de la pantalla principal la secuencia de los trece minutos. En su lugar estaba examinando los movimientos anteriores a las veinte cuarenta y uno.
—¿Has encontrado algo? —pregunté.
—Estoy comprobando qué personas podían desplazarse entre la zona de mantenimiento y las plazas sin utilizar el recorrido de los ascensores. Hasta ahora habíamos buscado principalmente movimientos que coincidieran con la furgoneta. Quiero terminar esa relación sin condicionarla a su llegada.
Señaló uno de los horarios.
—A las veinte treinta y cinco tenemos una apertura de S-2 cuya dirección y usuario siguen sin identificar.
Seis minutos después Gabriel aparece junto a su vehículo.
Entre ambos hechos hay una franja que nuestra primera teoría trataba como un periodo de espera.
Prefiero averiguar qué ocurrió realmente durante esos seis minutos antes de asignarles una función.
Observé la pantalla.
La furgoneta todavía no había entrado en el encuadre. Se veía el pasillo de circulación, el todoterreno gris y la berlina negra estacionada junto a la columna.
El coche de Gabriel permanecía donde había estado toda la tarde.
Molina avanzó unos segundos y volvió a detener la imagen.
—Voy a mantener abierta la posibilidad de que alguien se acercara después, cuando Marcos estuviera descargando. Pero no quiero que sea nuestra explicación principal solamente porque las cámaras dejaron de mostrar el coche durante trece minutos.
Me senté a su lado.
—Empecemos por identificar los movimientos anteriores. Después tendremos que averiguar cuáles podían conducir realmente hasta esa plaza.
Nuria se acercó con otra relación de accesos y dejó los documentos sobre la mesa.
Molina le indicó la franja que quería examinar. Ella abrió las grabaciones correspondientes y comenzó a comparar los recorridos.
Durante los primeros minutos permanecí observando las imágenes con ellos, hasta que Molina me pidió que señalara qué sectores debían quedar fuera de la reconstrucción por falta de cobertura.
Esta vez comenzamos por los límites de lo que las cámaras mostraban antes de la llegada de Gabriel, mientras la furgoneta de Marcos todavía estaba realizando sus entregas en otra parte de Madrid.