CAPÍTULO 16Una explicación demasiado cómoda #2
—Nuestro trabajo consiste precisamente en aclarar una irregularidad que su departamento todavía no ha podido explicar.
AUX-04 fue utilizada dos veces durante un periodo relevante y no tenemos identificada a la persona que la llevaba.
Si alguien entró al aparcamiento a las veinte treinta y cinco y salió a las veinte cincuenta y cinco, necesitamos saber quién pudo facilitarle esa credencial.
Rafael examinó las horas.
—Les he explicado que las tarjetas auxiliares podían prestarse al personal autorizado. El registro de aquella entrega falta y no sé quién la retiró. Puedo asumir que hubo un fallo de control, pero de ahí a relacionarlo con un asesinato hay una distancia considerable.
—La relación la estamos investigando —respondí—. Hoy hemos comprobado que existe un recorrido físicamente posible entre S-2 y la plaza de Gabriel. Eso hace más importante identificar a quienes utilizaron el acceso, pero todavía no demuestra qué ocurrió aquella noche.
Rafael miró a Molina.
—¿Y qué pretende hacer con esa posibilidad?
Porque si empiezan a interrogar a todos los trabajadores que pasaron por mantenimiento, acabarán perjudicando a personas que estaban cumpliendo sus funciones.
Algunos son empleados de contratas y tienen bastante difícil conservar su puesto sin añadir una sospecha policial.
Molina se acercó al mostrador.
—La forma de evitar sospechas innecesarias es facilitar información verificable. Si su departamento hubiera conservado el registro del préstamo, probablemente podríamos descartar a varias personas. Ahora tenemos que reconstruirlo a partir de los turnos, las autorizaciones y las declaraciones.
Rafael permaneció callado unos instantes.
Después abrió una carpeta y señaló la relación de personal que había preparado para la administración.
—Aquí tienen los trabajadores que podían acceder al cajetín durante aquel jueves.
Incluye responsables de seguridad y empleados autorizados de mantenimiento.
Quiero que conste que disponer de acceso al cajetín no significa haber retirado una tarjeta.
Tampoco voy a aceptar que se presente esta relación como una lista de sospechosos.
—La incorporaremos con esa precisión —respondí—. Y necesitaremos que cada persona explique qué hizo durante las horas relevantes. La finalidad es poder excluir movimientos ordinarios, no atribuirles una intervención que todavía desconocemos.
Alberto, que estaba atendiendo unas consultas junto a la entrada, se acercó al escuchar la conversación.
—Quiero que me incluyan también en las comprobaciones.
Tenía acceso al cajetín durante parte de mi turno y he trabajado con esas tarjetas otras veces.
Si van a revisar cómo se utilizaban, prefiero explicar directamente lo que hacía, porque después acaba pareciendo que las decisiones pertenecían siempre a otra persona.
Rafael lo miró con evidente disgusto.
—Alberto, ya has prestado declaración sobre el informe del reparto. Ahora estamos hablando de otra incidencia y convendría que dejaras que cada departamento aporte su propia documentación.
—Precisamente porque es otra incidencia quiero que mi explicación conste por separado. Llevo varios días intentando aclarar qué responsabilidades tenía cada uno y no pienso volver a enterarme después de que alguien ha redactado un resumen donde falta mi versión.
Intervine antes de que continuaran.
—Tomaremos sus declaraciones individualmente.
También quiero que las nuevas comprobaciones se realicen sin que ninguno de ustedes tenga que autorizar lo que otro puede contar.
La documentación de seguridad deberá conservarse íntegra y cualquier diferencia entre los registros y sus testimonios se aclarará por separado.
Rafael cerró la carpeta y nos la entregó.
La relación no identificaba al usuario de AUX-04, pero establecía un grupo concreto de personas que podían haber accedido a ella. Alberto acababa de ofrecerse para explicar sus movimientos y Rafael había aceptado, aunque con reservas, facilitar el resto de la documentación.
Molina recogió los papeles.
—Eso nos permitirá dejar de discutir sobre cómo funcionaba el procedimiento y empezar a comprobar quién estuvo realmente en condiciones de utilizar la tarjeta.
Regresamos a comisaría al final de la tarde.
Molina se sentó frente a mi mesa y empezó a ordenar las fotografías según los horarios. Había preparado una hoja con dos columnas: hechos comprobados y movimientos posibles.
—Quiero dejar esta reconstrucción incorporada a nuestra línea de trabajo —dijo—. Con las reservas que consideres necesarias, pero creo que estamos suficientemente cerca de una explicación como para dedicarle recursos.
Examiné su propuesta.
La primera apertura de S-2 situaba a alguien en condiciones de acceder al aparcamiento antes de la llegada de Gabriel. La furgoneta permitía ocultar parte de los movimientos posteriores. La llamada con Ferrer ofrecía un momento de referencia y la segunda apertura podía corresponder a la huida.
También había anotado una posible colaboración de alguien del servicio de seguridad, basada en el préstamo irregular de AUX-04.
—La última parte requiere más cuidado —le indiqué—. Rafael pudo facilitar la tarjeta, pero todavía no sabemos si fue él ni si conocía el uso que se le dio. Prefiero que figure como una posibilidad de acceso no identificado. Si después encontramos pruebas de colaboración, podremos valorarlas.
Molina leyó la corrección y la aceptó.
—Lo importante para mí es que dejemos de tratar las aperturas como dos incidencias independientes. Si pertenecen a la misma persona, tenemos una entrada anterior, un intervalo en el que pudo aproximarse al coche y una salida compatible con el asesinato. Eso merece una investigación específica.
Lo observé mientras corregía el documento.
Durante las últimas jornadas había insistido en que dedicáramos más atención a las operaciones económicas. Ahora defendía una explicación construida alrededor de los accesos, aunque la documentación bancaria acababa de proporcionarnos uno de los avances más importantes del caso.
—Vamos a seguir tu propuesta —decidí—. Te encargarás de contrastar los turnos y la custodia de AUX-04, con apoyo de Nuria para los registros.
Yo mantendré la entrevista pendiente con Gomis y trabajaré sobre las transferencias.
Quiero que las dos líneas avancen sin que una dependa de confirmar la otra.
Molina dejó el bolígrafo sobre la mesa.
—Me parece razonable. Aunque debo decirte que esperaba tener que discutirlo un poco más. Últimamente estás demasiado dispuesto a reconocer que puedo acertar.
—Todavía no has acertado. Has construido una hipótesis que merece comprobarse. Hay una diferencia importante, y espero que la recuerdes cuando tengamos que revisar los resultados.
Sonrió mientras guardaba las fotografías.
—Entonces procuraré traerte algo más que una explicación convincente.
Cuando se marchó, revisé la hoja que había dejado sobre mi mesa.
El recorrido propuesto explicaba las dos aperturas, el intervalo oculto y una salida posible. Incluso ofrecía una razón para que alguien de seguridad hubiera querido evitar que se identificara al usuario de la tarjeta.
Sin embargo, seguía faltando una parte esencial: ninguna imagen mostraba a una persona aproximándose al coche durante aquellos trece minutos.
Escribí esa observación en el apartado de hechos pendientes y dejé el documento junto al expediente de Gabriel.
La hipótesis de Molina merecía que la investigáramos.
También merecía que intentáramos demostrar dónde podía estar equivocada.