Los Sullivan de Seattle (Libros 4-6) Capítulo 29
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Capítulo 29

CAPÍTULO VEINTINUEVE

— J esús, Grace. —Todavía estaban a cierta distancia del puerto cuando los vientos se calmaron tan repentinamente como habían empezado a soplar.

Ahora flotando sin problemas de nuevo, Dylan por fin se apartó del timón y le rodeó la cara con las manos—.

Nunca había visto el viento soplando tan fuerte en el estrecho.

Jamás te habría sacado con este tipo de tiempo para tu primera experiencia navegando si lo hubiese sabido.

Había planeado cortejarte hoy en mi barco, demostrarte que podría ser todo lo que tú necesitaras que fuera...

Pero luego no he podido evitar besarte, no he podido evitar perderme tanto en ti que ni siquiera he notado que cambiaba el viento.

—Con una profunda preocupación, sus ojos se apartaron del rostro de ella—. ¿Estás bien?

Tal vez tendría que haber estado algo temblorosa.

Tal vez cualquiera habría odiado el océano y los veleros, después de esto.

Pero Grace se sentía más viva que nunca.

E imbuida de una mayor claridad, también, por dentro y por fuera...

Como si las grandes y potentes olas de agua salada rompiendo sobre cubierta hubiesen lavado sus dudas y sus miedos.

Era justo lo que había dicho Dylan durante una de sus entrevistas: Justo cuando tú intentabas mantenerlo todo bajo control con firmeza, el viento y las olas decidían que ya era hora de mostrarte no solo lo vulnerable que eras en realidad, sino lo precioso que era cada momento.

Pero la cosa iba más allá de que el océano y su impresionante poder la hubiesen cambiado.

Grace y Dylan habían formado el equipo perfecto cuando esos vientos habían atacado e intentado que volcasen.

Y daba igual el tiempo que hacía que se conocían, o no, porque en el momento de la verdad, no había nadie más con quien ella hubiese preferido estar a su lado para defenderse de la tormenta.

—Te quiero.

Sus manos se detuvieron en sus brazos, que él le estaba revisando para asegurarse de que no se había hecho daño.

—¿Grace?

—Te quiero —volvió a decirle ella, planeando ya decírselo a Dylan al menos un millón de veces en los próximos setenta años—.

Te quiero tanto... Te he querido desde el primer momento en que cogiste a Mason en brazos, pero me daba miedo decírtelo.

Temía hasta permitirme sentir ese amor porque creía que la única forma de mantenernos a Mason y a mí a salvo de cualquier peligro potencial era ser precavida.

Mantener la guardia. Pensarlo todo muy bien desde todos los ángulos posibles.

Y mantener siempre el control. —Ella le pasó las manos por el pelo empapado, haciendo que salpicara agua de mar—.

Pero tenías razón en lo de que salir a navegar contigo lo aclararía todo.

Lo ha aclarado tan increíblemente que por fin veo que jamás seré capaz de controlarlo todo.

No podré impedir a la naturaleza seguir su curso, no podre impedir que las olas rompan en la costa, y jamás querría hacerlo.

No querría volver a darle la espalda nunca más a lo que de verdad importa para poder quedarme en un patrón de espera que me parezca más segura.

Y no quiero volver a intentar frenar lo que siento por ti jamás, ni conformarme con nada menos que el amor más auténtico porque poner mi corazón en riesgo me parezca demasiado aterrador.

¿Puedes perdonarme por haberte hecho daño?

—Te lo perdonaría todo, Grace. Pero no hay nada que perdonar. Ayer todos tus peores miedos cayeron sobre ti todos al mismo tiempo. Cualquiera habría reaccionado como lo hiciste tú. Cualquiera habría necesitado espacio para poder respirar.

—No había pensado en que había permitido que los Bentley me hiciesen sentir que yo no era lo bastante buena.

Pero ahora me estoy dando cuenta de que la forma en que me trataron cuando supieron que estaba embarazada habló directamente a todos los miedos que yo no había querido reconocer tener durante años.

—Todos tienen ese miedo de no ser suficiente.

—Tú no.

Él sonrió, una de sus bellas sonrisas que siempre le hacían que le aleteara el vientre.

—Tengo tres hermanos mayores que más o menos dirigen al mundo entre los tres.

Y lo que ellos no son capaces de hacer, lo completan mis primos.

A veces creo que la auténtica razón de que eligiera navegar es porque era lo único que me quedaba libre.

Tendría que haber construido antes un barco para mi familia, pero no pude.

Porque resulta que necesitaba treinta años para darme cuenta de que podía compartir mi amor por los barcos con todos ellos sin dejar de ser quién soy y lo que me hace especial.

¿Tenía él alguna idea de cuánto le conmovía a ella escucharle admitir que él también había tenido miedos?

¿Y que no le asustaba mostrarle sus defectos?

Los Bentley estaban tan obsesionados por completo con ser y parecer perfectos que eran también completamente poco auténticos.

Mientras que la vida...la vida real, al estilo en que la vivían los Sullivan, era bella y maravillosa y a veces complicada y difícil.

—No sé qué nos deparará el futuro —dijo ella—.

No sé si debería de estar tan enamorada de nadie, ni si debería ceder tanto el control.

No sé si algún día te pasará algo en un barco, si saldrás a navegar y otra tormenta te apartará de mí.

Pero no voy a permitir que eso me detenga de pedirte que te cases conmigo.

Sé mi marido. Sé el padre de Mason. Y déjanos darte todo nuestro amor. Para siempre.

Ella había esperado que él pareciese al menos un poco sorprendido ante su propuesta de matrimonio, o al menos tanto como cuando le había dicho que le quería, pero no había espacio en su rostro para nada que no fuese alegría pura.

—No hay nada que desee más que casarme contigo y ser el papá de Mason. —Él la atrajo más cerca y casi tenía la boca sobre la de ella cuando corrigió eso y dijo—: En realidad, hay una cosa más que deseo.

Pero ella ya sabía lo que era, podía leer su mente ahora que la tormenta había pasado igual de bien que lo hacía cuando las olas habían estado rompiendo sobre ellos.

—Empecemos hoy mismo, Dylan. Hagamos crecer nuestra familia aquí mismo. Démosle a Mason un hermanito o una hermanita ahora mismo.

Lo más rápido que pudieron, guiaron el velero hasta detrás de una isla, a sotavento, echaron el ancla y luego se arrancaron la ropa húmeda el uno al otro.

Suavemente, él la tumbó sobre la cubierta de madera, cálida y secándose ahora bajo el sol que había salido en cuanto la tormenta se hubo esfumado.

—Eres tan hermosa —dijo, bajando la mirada hacia ella—. He fantaseado un millón de veces con hacerte el amor en mi barco.

El aire era fresco, pero los cálidos labios y manos de Dylan contra su piel la calentaron por todas partes.

—Ni siquiera hacer el amor contigo un millón de veces —susurró ella contra sus labios mientras él entraba en ella y ella le envolvía—, sería suficiente para mí.

—Nunca me cansaré de amarte, Grace.

Y.... Ay, Dios , cuánto amaba ella la forma en que él la amaba.

La tarde siguiente, Grace estaba tan enfrascada en su escritura que no se dio cuenta de que Dylan había entrado en su salón con Mason en brazos hasta que ambos estuvieron justo a su lado.

—¡Hola! —Levantó los labios hacia Mason para un besito y quedó encantada de acabar con uno de Dylan también—. ¿Qué tal el parque?

—Nos lo hemos pasado de miedo. —Dylan miró a Mason—. ¿Verdad?

Mason respondió de forma afirmativa chocando los cinco con su manita, y luego se retorció para bajar al suelo y jugar con sus coches de juguete.

—Parece que estás inspirada con tu escritura. —Él se colocó detrás de ella para masajearle los hombros y fue alucinante .

—Lo estoy —confirmó ella—. Por fin.

—¿Necesitas que vuelva a llevarme a Mason para que puedas tener más tranquilidad?

—No. —Eso era lo último que ella deseaba—. Quiero que te quedes.

Los dos intercambiaron una sonrisa, ambos sabiendo cuánto significaba en realidad el verbo quedarse .

Cuando él le pidió que se quedase para la boda de Mia y Ford en casa de sus padres y luego cuando ella le pidió por primera vez que se quedase a pasar la noche solo una semana después habían sido los primeros pasos importantes en su felices para siempre.

Todo el tiempo que ella había estado trabajando en su artículo, había creído que tenía que ocultar sus sentimientos por Dylan. No había estado preparada para que nadie viese lo mucho que le amaba, porque tampoco había estado preparada para admitirlo para sí misma tampoco.

Pero la verdad era que todo lo que sabía sobre el corazón de un marinero había surgido de ser amada por él, y amarle. Así que este artículo no era solo sobre Dylan. Era también sobre ella.

Lo que significaba que para crear el escrito más honesto y poderoso posible, tenía que librarse de todas sus capas externas y dejar su propio corazón al desnudo.

Había sido totalmente vulnerable en el velero durante la tormenta y había salido de eso sintiéndose más fuerte y esperanzada que nunca.

Y cuando se había mostrado vulnerable con Dylan, había acabado con más amor que el que jamás había sido capaz de soñar.

Ahora era igual de vulnerable sobre la página mientras escribía su historia de amor por el hombre, el océano y los veleros que habían contribuido tanto en darle forma...

Y por fin amaba cada una de las palabras que escribía.

Y todos y cada uno de los momentos con su guapo marinero, también.