Capítulo 23 #3
Los padres de Grace no eran en absoluto mojigatos, pero ella no había crecido escuchando hablar del tema de la sexualidad tan libremente ni tenía un grupo de amigas que compartieran detalles. La cosa es que en vez de sentirse incómoda al respecto, descubrió que le gustaba mucho.
¿Por qué no debería ser la sexualidad algo que celebrar?
El Señor sabía que ella y Dylan lo habían celebrado anoche por teléfono...
—Ah, bien —se oyó la voz de Tatiana—, Me encanta que no estés demasiado cansada porque... ¡SORPRESA!
Todas gritaron la misma palabra un instante después de Tatiana y Mia parecía anonadada de verdad.
—Oh Dios mío. ¿Cómo habéis organizado esto sin que yo me enterase?
No me lo puedo creer. ¡Chicas, acabáis de hacer que mi alucinante semana sea incluso mejor!
—Abrazó a una persona tras otra con lágrimas rodando por sus mejillas—.
Estoy tan contenta de que todas estéis aquí.
Ford y yo en realidad queríamos que todos estuviesen en nuestra boda pero...
—Ford es tan famoso y un imán tan grande para los paparazis y los fans que hicisteis exactamente lo que teníais que hacer —dijo Nicola antes de que Mia pudiese disculparse por nada—.
Y yo, por ejemplo, pienso que vuestra boda sorpresa en casa de vuestros padres suena como la cosa más romántica del mundo .
—Yo también —dijo una mujer con una trenza larga y oscura sobre un hombro a la que Grace no había conocido todavía—. De hecho, Zach y yo estamos pensando en robaros la idea.
—Ryan dijo lo mismo —dijo una rubia con una sonrisa.
—Pero a mí me encantan las bodas grandes y ostentosas —exclamó Mia—. Y de verdad quiero ir a las vuestras.
Riéndose con todas las demás, una mujer a la que Grace reconoció al instante, de su salida de compras de esa semana, como la propietaria de Deleite, dijo:
—Por eso tenemos una gran y ostentosa fiesta de despedida de no soltera para ti hoy.
Seattle le había parecido tan grande, y ella había estado tan ocupada encerrada con su ordenador y su bebé que Grace ni siquiera había estado segura de poder conocer de verdad a ninguna mujer allí con la que fuese capaz de conectar.
Pero ahora, todo gracias a Dylan, por fin sintió como si todos los pedazos de su vida que se habían roto y se habían dividido volvieran a estar juntos.
No solo porque por fin se estaba permitiendo a sí misma volver a aprender el placer de estar en pareja, sino porque esas mujeres redondeaban la otra parte de su vida que había estado tan huérfana de amigas desde que había dejado las suyas atrás hacía un año y medio.
Grace se había preguntado a menudo si empezar de nuevo había sido la elección correcta.
Ahora, parecía que sí. Como si pudiese dejar el pasado atrás y por fin avanzar...
En una nueva vida que estaba tan por encima de sus sueños más locos que sabía que se iba a pasar mucho tiempo pellizcándose a sí misma para asegurarse de que no soñaba.
Un ratito más tarde, Mason medio anduvo medio gateó desde el grupo de niños y levantó los brazos para que le cogiera.
—¿Estás cansado de tanto jugar, corazón? —Preguntó ella cogiéndole en brazos. Comparado con el recién nacido de Megan, que le había parecido tan pequeño y ligero, Mason ocupaba todos sus brazos. Pero ella nunca se cansaría de que lo hiciera.
Como respuesta, él le apoyó la cabeza en el hombro y se metió un pulgar en la boca. Ella imaginó que probablemente él se echaría una siestecita en sus brazos y luego se despertaría muerto de hambre. Grace decidió que podían compartir una porción del delicioso pastel de vainilla y frambuesa de Mia.
Creyó ver un par de flashes de cámara en su dirección y asumió que debía tratarse de Nicola, tomando fotos todavía. Mia se acercó a su lado.
—Estoy encantadísima de que estés aquí.
—Yo también. Y tengo que decirte, otra vez, lo bonita que fue tu boda. La mejor a la que he asistido nunca.
—La prensa amarilla se está volviendo loca sobre cómo es posible que nos hayamos casado sin que nadie se enterase —dijo Mia, claramente contenta de boicotear a los paparazis—.
Y como estábamos dándole al sexo a todas horas y no salimos de nuestra suite de Hawái, tampoco pudieron sacarnos ninguna foto allí.
—No imagino lo duro que debe de ser.
—No siempre es divertido. Pero si unos periodistas pesados es lo peor que puede pasar por estar con Ford, me lo quedo.
—Sonriendo, ella dijo—: Hablando de periodistas asombrosas , Ford y yo leímos algo de tu trabajo en Hawái.
De verdad eres una gran escritora. —Antes de que Grace pudiese agradecérselo, le preguntó—: ¿Cómo va el artículo sobre mi hermano?
—Nos estamos acercando. —Al menos, esperaba estar haciéndolo, dado que su editor necesitaba ver algo pronto—. Vamos a salir a navegar el domingo de la semana que viene, cuando vuelva de Australia. Él está convencido de que eso pondrá en su sitio las piezas que falten.
Mia arqueó las cejas.
—Nunca lleva a las mujeres con las que sale en sus barcos.
—La hermana de Dylan pareció extremadamente encantada por esta información—.
Así es como supe que nunca fue en serio con ninguna de ellas.
Porque nunca hasta ahora había querido compartir la parte más importante de sí mismo con ninguna mujer. —Sonrió a Grace—. Hasta ti.