Los Sullivan de Seattle (Libros 4-6) Capítulo 23 #2
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Capítulo 23 #2

—Pero Brooke y Tatiana le estaban diciendo a todo el mundo que nunca habían visto a Dylan tan perdidamente enamorado de nadie. ¿No quiere decir eso que se van a casar? —Antes de que su madre pudiese responder, Summer exclamó—: ¡Oh, qué rico! Acaban de sacar sándwiches para el té. ¡Mis favoritos!

—De verdad, lo siento por eso —dijo Megan meneando ligeramente la cabeza—. A veces tiende a hablar sin pensar, y estaba tan ilusionada de que uno de sus primos favoritos sea feliz por fin...

—Tu hija es genial. No tienes que disculparte por nada.

—De hecho, Grace estaba agradecida por lo que había dicho Summer, porque ahora sabía exactamente lo que andaban diciendo las demás.

Y aunque la asustara un poquito pensar que Dylan había dejado claros sus sentimientos hacia ella a su familia, también la llenaba de calidez saber lo especial que era para él.

—¿Tal vez pueda compensártelo dejándote coger a Logan? —Ofreció Megan.

Grace extendió ansiosamente los brazos para sostener al bebé envuelto en una suave mantita a rayas azules y verdes.

—Mason no ha cumplido todavía el año, pero me parece que ha pasado una eternidad desde que era así de pequeño. Me había olvidado de lo diminutos que eran.

—Y yo había olvidado lo mucho que comen y hacen caca —dijo Megan, riendo—. Es gracioso lo que nuestros cerebros eligen olvidar, ¿verdad?

Era cierto, pensó Grace. Por muchas noches sin dormir que hubiesen pasado ella y Mason los primeros meses, lo que recordaba con más claridad eran las sonrisas, acurrucarse con él, lo bien que se lo habían pasado jugando juntos y lo dulcemente que se dormía el siempre a la mitad del cuento de irse a la cama.

Una adorable niña en edad preescolar guiaba de la mano a una mujer embarazada hacia ellas.

—¡Smith! ¡Jackie! —La niña saludó con la mano a los hijos de Sophie—.

¡Estoy aquí! —Unos segundos después estaba dando grandes abrazos a cada uno de los otros niños, incluyendo a Mason, que claramente estaba encantado de estar con todos ellos.

Grace se rio con todas las demás del exuberante y dulce saludo de la pequeña.

—Soy Chloe —dijo la mujer embarazada—: y ese torbellino es Emma.

—Soy Grace. Encantada de conocerte. —Grace se alegró de conocer primero a las mujeres que eran madres, porque al menos eso le proporcionaba algo en común de lo que hablar. De haber conocido antes a las otras Sullivan famosas, habría estado mucho más nerviosa.

—¡Mira qué monos están jugando todos juntos! —Exclamó una mujer menuda con unas suaves mechas azules y rosas en el pelo—. Tengo que sacar unas fotos para mandárselas a Marcus.

Hablando de ponerse nerviosa, Grace reconoció a Nico de inmediato.

Una enorme estrella del rock cuyas canciones sonaban constantemente por la radio.

Sabía que debería dejar de estar tan patidifusa, teniendo en cuenta que ya había conocido a Fort Vincent y a Tatiana Landon.

Pero, honestamente, lo que la había sorprendido más era lo normales que eran todos.

¿Dónde estaban los egos descomunales? ¿Dónde estaban sus séquitos de ayudantes?

En cuanto Mason vio a los otros niños posando para Nico, no titubeó en meterse en medio.

—¿Es tuyo? Preguntó Nico cuando por fin bajó el móvil.

—Lo es. Él es Mason y yo soy Grace.

—Me alegro muchísimo de conocerte. Yo soy Nicola. Y por lo que he puedo ver, Jackie, Smith y Emma han encontrado a su nuevo mejor amigo. —Se inclinó para darle un beso al bebé Logan antes de sacarle también unas fotos—. No sé cuánto más de esto podrán resistir mis hormonas.

Megan le lanzó una rápida mirada a Sophie y Chloe antes de decir:

—¿Estáis Marcos y tú pensando en tener uno?

—Sé que acabamos de casarnos y que yo estoy en medio de una gira, pero...

—Volvió a mirar a todos los niños, tocando enérgicamente sus pequeños instrumentos—.

Cada vez que estoy con vosotras, chicas, me encuentro pensando más y más en tener hijos.

Además —dijo ella mientras sus ojos adquirían una expresión soñadora—, Marcus va a ser un padre fabuloso.

Todas las mujeres asintieron y Sophie dijo:

—El mejor.

—Sé que no hay prisa —dijo Nicola—: pero no sé si hay alguna razón para esperar, tampoco.

—Tú tienes un gran instinto. Lo sabrás cuando sea el momento para ti —dijo Megan,

—O tal vez un día te despiertes embarazada como hice yo y ya está —dijo Sophie y se echó a reír.

Una mujer que era prácticamente una fotocopia de Sophie entro justo entonces y dijo:

—No es que tú te despertaras embarazada exactamente. Creo que hubo algo de sexo salvaje durante un rollo de una noche con un tío realmente sexy primero.

—Te presento a mi gemela, Lori —le dijo Sophie a Grace. Y luego le dijo a su hermana—: esta es Grace.

—Ohhh, eres guapísima —dijo Lori—. No me extraña que Dylan esté babeando contigo.

—Lori y Summer comparten un montón de cualidades —dijo Megan con una sonrisa.

Grace sabía que tenía dos opciones: O sentirse abrumada por la familia de Dylan y salir pitando... O seguirles la corriente y divertirse sin más. Después de solo un poco más de una semana con Dylan, sabía exactamente cuál era la respuesta correcta.

Pasarlo bien.

—Yo también me alegro de conocerte, Lori. —Grace señaló con la cabeza hacia el grupo de niños—. El enano destrozando el tambor por ahí es mi hijo, Mason.

—En serio, vosotros dos sois perfectos. Voy a volver a repetir que no es de extrañar que mi primo esté locamente enamorado. Dylan es genial con los niños, ¿verdad?

—Es verdaderamente fantástico con Mason.

—Dylan solo es cinco años mayor que yo y que Soph, pero de pequeños, a él era a quien se le ocurrían los juegos más divertidos. Y —añadió Lori con un gesto de cabeza hacia su gemela—, normalmente era el único que podía hacer que ella dejase de llorar.

Sophie hizo un gesto de exasperación.

—Solo lloraba porque tú eras tan ruidosa todo el tiempo que hacías que me doliese la cabeza. Y sigues siéndolo —añadió con una sonrisa—. Dylan es fantástico con Smith y Jackie también. Decididamente está en los primeros puestos del ranking de tíos favoritos.

Justo entonces, las luces empezaron a parpadear.

—¡Mia debe de estar aquí! —Declaró Lori con un sonoro susurro teatral, aunque no tenía sentido que ellas intentasen mantenerse en silencio con los niños montando tanto jaleo.

—Estoy tan contenta de que hayas podido pasarte por el set hoy, Mia —escucharon decir a Tatiana con un tono de voz deliberadamente alto para que llegase a todo el mundo—. ¿Qué tal tu luna de miel?

—Ha sido una semana de dormir y hacer el amor sin parar, con comida estupenda y un montón de tequila para combinar. ¿Qué más podría haber sido mejor? Ahora me siento capaz de enfrentarme a cualquier cosa.