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No voy a mentir: estoy resentido con Kuga.
Pero no quiero que la gente que ignora la totalidad de la historia le presente como una especie de villano.
Por eso no voy a escribir su nombre en ningún lugar fuera de este documento de texto.
Incluso el hecho de que sea el culpable no es más que un pequeño apartado de la imagen general, otro fragmento borroso del lado oculto de la luna.
De momento, he establecido una contraseña para que solo quienes sepan la verdad puedan leer este archivo. En el futuro me gustaría mostrárselo a alguien más, pero solo a aquellos que de verdad necesitan verlo.
No sé cuándo será eso. Pero es posible que un día, cuando haya madurado un poco, cuando la discusión no sea más que un recuerdo lejano, sea capaz de mostrarle esto a Kuga. Quizá incluso a Shima.
Hasta entonces, lo dejaré como borrador y lo guardaré en una memoria USB.
A Kuga.
Fue una bajeza de tu parte preparar esos sobres. Pero tengo algo que decir acerca del documento que creaste sobre ti mismo, el que usaste como prueba de tu propia falta de valía: que dejaste embarazada a tu novia, la obligaste a abortar y entonces cortaste con ella.
No fue culpa tuya, Kuga.
La he conocido. A Miu Harada, la chica que tuvo que renunciar a tu hijo. Se pasó horas defendiéndote, sin parar de llorar. No dejó de repetir una y otra vez: «No fue culpa suya, no fue culpa suya».
No voy a hacer como que entiendo todo lo que pasó entre vosotros dos. He borrado la grabación de la charla que mantuve con ella. Pero sí diré lo siguiente: quizá ha llegado el momento de que te perdones un poco a ti mismo.
Eres demasiado duro..., con los demás, con la sociedad y, por encima de todo, contigo mismo. Los dos tomasteis las decisiones que teníais que tomar. ¿Qué otra opción os quedaba? No pasa nada porque lo dejes estar y hagas las paces contigo mismo.
Por último, a Iori Shima.
No fui yo el que preparó esos sobres, pero, si has logrado dar con la contraseña del archivo comprimido, es probable que ya lo hayas descubierto. Si acabas de descubrir que fue otro el responsable y eso te ha sorprendido, te ofrezco mis más sinceras disculpas.
No fue sencillo dejarte con ese malentendido.
Pero hubo una razón para que abandonara la sala de conferencias sin señalar al verdadero culpable: pensé que era la mejor manera de que entraras en Spiralinx sin una carga innecesaria.
Si insistía en que el sobre estaba vacío, al menos no tendrías que preocuparte más por él.
Quizá me excedí, pero a mi torpe cabeza le pareció que era el curso de acción más apropiado.
No sé cómo te sentiste al recibir la oferta de trabajo después de todo lo que pasó.
Pero, aunque al final no hubiéramos abierto los sobres, yo habría seguido pensando que nadie la merecía más que tú.
Mientras todos se dejaban llevar por los escándalos, fuiste la única persona que se mantuvo firme a lo largo de toda la discusión.
Fuiste la única que siguió señalando el camino correcto, suplicando al resto que recuperáramos el sentido común.
A veces te tomas las cosas demasiado en serio, y me preocupa que te exijas demasiado.
Pero es posible que tus miedos no estén justificados.
Al fin y al cabo, los seis te escogimos por una razón.
No tengo la menor duda de que triunfarás en Spiralinx.
Demuéstrales por qué ganaste el Premio Hakamada a la jugadora más valiosa.
Quizá mis palabras no signifiquen gran cosa para ti, pero aun así... buena suerte. Cuentas con mi apoyo.
Respecto al sobre, me pasé mucho tiempo preguntándome qué debía hacer con él. Pensé en tirarlo, pero no me pareció correcto. Así que, de momento, lo he conservado.
¿Recuerdas que, mientras buscaba trabajo, alquilé un trastero para guardar los documentos y mantenerlos organizados?
Sigo usándolo como almacén, así que se me ocurrió dejar el sobre allí.
He añadido una copia de la llave. Si alguna vez quieres verlo o librarte de él, haz lo que te parezca mejor.
Busca la dirección de Lucky Storage Asaka.
El número de la unidad aparece en la llave.
Dejaré el sobre en un lugar que sea fácil de encontrar.
Te juro que no he mirado en su interior. Pero no importa lo que contenga —no importa el secreto que pueda guardar sobre ti—, porque sé que no hay nada que pueda disminuir tu valía.
Porque, sea lo que sea, no es más que una sombra minúscula sobre tu luminosidad (vale, eso me ha quedado un poco cursi).
Me he rezagado un año, así que pronto comenzaré a buscar trabajo.
Quiero acabar en un sitio tan genial como Spiralinx.
Me he dado cuenta de lo falto de carácter que estaba, de lo mucho que fallaba en términos de responsabilidad comparado contigo y con los demás.
El hecho de que me haya permitido malgastar un año, pasarlo por completo a la deriva, por algo tan trivial... Es vergonzoso.
Algún día, cuando haya crecido como profesional, cuando haya encontrado mi sitio en el mundo laboral, me encantaría trabajar contigo y con Spiralinx. Es una idea que me emociona.
Salgamos a tomar algo otra vez.
Me caíste muy pero que muy bien.
Shogo Hatano