Los seis finalistas 2 #7
85%

2 #7

Percibir la verdadera naturaleza de alguien...

Le garantizo que eso es al cien por cien imposible.

Pensar que pueda hacerlo es pura arrogancia.

¿Cuántos candidatos tuvimos cuando estaba en Spiralinx?

No llegarían en total a los diez mil, pero el primer año creo que sí fueron entre cinco y seis mil.

Es una locura. Me encargaron que escogiera a una persona entre varios miles.

Tenía que encontrar la mejor opción entre cinco mil.

Deténgase a pensarlo. Si lo considera de manera racional, se dará cuenta de que es imposible. Ni siquiera Dios podría lograrlo.

Una entrevista de trabajo dura... ¿qué, una hora como mucho? ¿Qué se puede averiguar sobre una persona en ese tiempo? Aunque haya tres o cuatro rondas, sigue siendo un total de tres o cuatro horas. Es imposible llegar a conocer a una persona en tan poco rato.

En mis inicios entré a trabajar en una empresa textil.

No me asignaron a Recursos Humanos hasta el tercer año que pasé allí.

Por entonces estaba decidido, tenía el convencimiento de que iba a revolucionar los procesos de contratación.

Pero no tardé en darme cuenta de que no hay fórmulas mágicas.

Nunca las ha habido y nunca las habrá. Supe de una empresa que intentaba contratar basándose en la pulcritud con que los candidatos podían comerse un pescado a la parrilla.

Otra buscaba a aspirantes con modales perfectos.

Otras ponían la mano en el fuego con los acertijos y los rompecabezas lógicos.

Una hasta se servía de los problemas de Fermi para cribarlos.

Pero esos métodos de contratación tan estrafalarios siempre se acaban desechando a los pocos años. Porque no funcionan. Por desgracia.

¿Rechazamos a candidatos que se habrían ajustado mejor a nuestras necesidades?

Se lo garantizo al millón por ciento, pues claro que sí.

No cabe la menor duda. No buscábamos inteligencia, así que mucha gente de un talento increíble nos habrá pasado desapercibida.

Y déjeme que sea sincero con usted: cuando leía una solicitud medio dormido, está claro que no la asimilaba.

Además, cuando ya teníamos un número suficiente de candidatos para la siguiente ronda, es posible que pasáramos por encima del resto.

Quizá hubiera gente de primer nivel entre ellos, pero qué se le va a hacer... La verdad es que nada.

Cuando los universitarios vienen a pedir que les ofrezcan estrategias para las entrevistas, les digo más o menos lo mismo.

Sí, intento ofrecerles los mejores consejos posibles, pero, al fin y al cabo, todo se reduce a una cuestión de pura suerte.

Los universitarios tienen defectos, y los responsables de contratarlos también.

No existe el sistema perfecto. ¿Se ha dado cuenta de que las librerías están llenas de guías sobre la búsqueda de trabajo y la contratación?

La ciencia para contratar a los mejores candidatos .

Cien preguntas esenciales para entrevistas .

Errores que hay que evitar en la contratación .

Hay tantos enfoques, tantas recomendaciones diferentes...

¿Sabe lo que indica eso? Significa que los responsables de contratación tampoco saben cómo dar con el mejor candidato posible.

Algunos universitarios se sorprenden cuando se lo digo, pero es la verdad.

Desde luego que no pude admitir nada de esto mientras estuve en Recursos Humanos.

Cuando uno se encarga de las contrataciones, básicamente es el portavoz de la empresa...

Tienes que actuar como si supieras lo que te haces para guardar las apariencias.

En la actualidad hay una mayor tendencia a mostrarse sincero con las contrataciones, a evitar las expectativas inadecuadas, pero la cuestión es que, al seleccionar al personal, todas las empresas mienten, las grandes y las pequeñas.

Cuando pienso en la época que pasé como director de Recursos Humanos en Spiralinx...

Ja, ja. Es gracioso recordarlo. Ellos me escogieron y solo llevaba dos años allí cuando me pidieron que montara el proceso de contratación desde cero.

Tuve que pelearme para organizarlo todo.

Di muchos discursos apasionados, durante las sesiones de información, sobre «nuestra misión, nuestra visión, nuestro futuro».

La cuestión es que, por entonces, yo no había usado nunca la red social de Spiralinx.

Ni una vez. Pero tuve que fingir que lo había hecho.

La selección de personal es, en esencia, una representación.

Ridículo, ¿verdad? Lo sé.

El mundo no deja de cambiar. Los días de gloria de las redes sociales han quedado muy atrás.

Ahora es todo cuestión de IA, la nube, los pagos sin efectivo, el O2O, el IdC, la singularidad...

Hay tantas nuevas expresiones en boga...

Créame, vienen y van. Pero, en general, hay algo que nunca cambia: la selección de candidatos, que lleva décadas haciéndose igual.

Entrevistas, pruebas de personalidad, exámenes escritos y discusiones de grupo. ¿Por qué? Porque no hay alternativa.

Hay gente que apuesta por un sistema de contratación como el occidental, pero confíe en mí, eso también es una pesadilla.

Es de una rigidez paralizante, sin la menor flexibilidad.

Así que, año tras año, tenemos que seguir trabajando con este ritual tedioso y quebrado: «Aún no sabemos de qué tarea se encargará usted, pero queremos a alguien que apunte a que puede brillar en esta empresa durante las próximas décadas».

Es una tradición nacional en la que todo el mundo es a la vez víctima y culpable.

La perfección es imposible. ¿Qué le parece?

Habrá tenido malos jefes, estoy seguro. ¿Y malos compañeros de trabajo?

Gente con la que se pregunta: «¿Cómo es posible que los contrataran?

». Siempre hay una o dos personas así en cualquier organización.

Bueno, pues superaron el mismo proceso que todos los demás. La razón es de una sencillez dolorosa.

Porque, después de todo, es literalmente imposible garantizar que se haya tomado una decisión correcta al contratar a alguien.

Y, bueno..., puesto que ya he sido tan sincero, bien puedo contarle el resto.

Reunirte con los universitarios cara a cara durante unas pocas horas no te ofrece una imagen completa de ellos. Yo era consciente de que se trataba de un problema, así que, durante un tiempo, de hecho, intenté encontrar una manera mejor de evaluar a los candidatos.

Todo comenzó con algo que me dijo otro responsable de Recursos Humanos: «Algunas contrataciones parecen geniales en las entrevistas, pero, en cuanto comienza la formación, se revelan inútiles.

Lo curioso es que, en la mayoría de los casos, sus compañeros de formación se dan cuenta de quién es un lastre mucho antes que nosotros.

Quizá a los universitarios se les dé mejor interpretarse entre sí».

Eso me dio que pensar. Después de reducir el número de candidatos a un tamaño razonable, quizá, en vez de escoger nosotros a alguien, debíamos dejar que lo hicieran ellos.

Claro, las personas no crean vínculos de manera natural cuando buscan empleo, así que tendríamos que obligarlos.

Nos decidimos por una estrategia en la que les daríamos un objetivo común: «Si su equipo tiene éxito, todos recibirán ofertas de trabajo».

Les dejaríamos trabajar juntos y, en cuanto se sintieran cómodos, cambiaríamos las reglas.

Por eso acabamos diciéndoles que el cupo de contratación se había reducido a raíz del terremoto de 2011. Fue mentira, por supuesto. Necesitábamos una excusa creíble, así que nos servimos de un desastre natural para justificar un experimento en la selección.

Pensé que eso abocaría a una discusión grupal interesante. Pero, bueno, ya sabe usted en qué se tradujo.

Ah, salvo por usted, claro. Me alegro mucho de que la superara. No lo digo por decir, es la verdad.

Ups, me he desviado un poco del tema. ¡Ah, las tortitas! Aquí. Gracias. Vaya, mire toda esta nata montada. Tiene un aspecto delicioso.

Lo siento, tengo esta costumbre... Es probable que ya haya reparado en ella.

De tanto en tanto me toco el anular izquierdo con la mano derecha.

Empezó con la alianza de boda. Nunca me acostumbré a llevar joyería, así que, desde el momento en que me lo puse, me pareció un objeto extraño e incómodo.

No dejaba de tocarlo, de ajustarlo. Y, bueno, al final ya no tuve que llevarlo más.

Ja, ja... El anillo ya no existe, pero la costumbre se ha quedado. Adelante, ríase. Es gracioso. Lo es.

¿Qué le parece? ¿Sigue creyendo que hay algún tipo de truco mágico para ver el interior de la gente al instante? ¿Que los responsables de Recursos Humanos pueden tomar una decisión perfecta y contratar a alguien después de unos pocos encuentros breves?

Si eso fuera posible..., bueno, quizá aún llevaría puesto ese anillo.