Los seis finalistas 1 #9
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En la parte superior de la página había un enlace con la etiqueta de «Recuerdos».

Hice clic en ella y vi una lista de años que se extendía entre 2006 y 2015.

Escogí 2011 al azar y un alud de imágenes llenó la pantalla.

Estaban catalogadas con pulcritud por el nombre de cada acontecimiento: «Fiesta de bienvenida», «Mayo: de Komagome a Sugamo», «Julio: de Nippori a Sendagi» y «Campo de entrenamiento veraniego: peregrinaje».

Al parecer, se trataba de un grupo bastante activo, que salía a dar largas caminatas con regularidad.

Vi a Shogo en varias fotos. Satisfecha con esa pequeña zambullida en su pasado, estaba a punto de cerrar el navegador cuando se me ocurrió que habían acusado a Shogo de beber alcohol siendo menor de edad.

Ese era el delito. En tal caso, ¿no era esa web el lugar perfecto para buscar pruebas?

Hice clic en 2008, el año en que debió de entrar en la universidad, y, en efecto, en la sección de «Fiesta de bienvenida» aparecía él: Shogo, alumno de primero, bebiendo.

Estaba sentado sobre una lona de color azul, echando un trago a una botella de vodka con aspecto feliz, relajadísimo.

No pude dejar de sacudir la cabeza al pensar en lo descuidado que había sido.

Claro que, siendo realistas, ¿quién esperaría que alguien se tomara la molestia de explorar una web personal solo para pillar a un joven estudiante bebiendo alcohol sin ser mayor de edad?

Solté una risita irónica al pensar en lo típico que Shogo había sido como universitario y me disponía a cerrar el navegador... cuando algo me pareció extraño.

Me incliné, mirando la pantalla, la vista fija en la foto de Shogo bebiendo.

¿Era de verdad la misma imagen?

Había algo que fallaba. Sin duda era él quien aparecía sentado en la lona azul, pero la foto era demasiado limpia, estaba demasiado pulida.

En mi recuerdo, la imagen estaba un poco desenfocada.

Y algo más: allí tenía en la mano una botella de Smirnoff, pero en la que vi en la sala de conferencias de Spiralinx no era de esa marca.

Volví a mirar el vídeo para asegurarme. Lo había recordado bien: las imágenes no concordaban. La ropa era la misma, así que tenían que haberse tomado el mismo día, pero el encuadre era algo diferente. Y en el vídeo sostenía una lata de Kirin Lager, no una botella de Smirnoff.

Regresé a la web del club y busqué la foto de la lata, pero no aparecía por ninguna parte. Confundida, seguí bajando hasta que encontré, debajo de todo, una sección etiquetada como «Fotos rechazadas».

Hice clic en ella.

Una mezcla caótica de imágenes se derramó sobre la pantalla; no tenían nada que ver con las que habían escogido con tanto cuidado en las páginas principales.

Yo distaba mucho de ser una experta en fotografía, pero me di cuenta de que eran las tomas desechadas.

Algunas estaban borrosas, otras estaban desenfocadas, y unas terceras mostraban composiciones extrañas que carecían de sentido.

Y, enterrada entre ellas, la encontré: la foto de Shogo con la Kirin Lager.

Así que lo tenía. El culpable había sacado la imagen de esa web.

Me inundó una ligera sensación de haber conseguido algo, pero a la vez una nueva pregunta comenzó a cobrar forma.

¿Por qué?

¿Por qué había usado la foto descartada de la Kirin Lager en vez de la limpia del Smirnoff?

La primera no era buena: estaba borrosa, y la cara de Hatano no estaba bien perfilada.

La cámara había enfocado el árbol contra el que se apoyaba en vez de a él.

A juzgar por el año, era probable que la hubieran tomado con una cámara digital, y el ángulo era cuando menos extraño.

En cuanto a la cerveza, la única razón por la que podía identificarla como una Kirin Lager era el diseño distintivo de la lata, pero la imagen en sí no era demasiado clara.

La foto del Smirnoff se había colgado en la sección oficial de «Recuerdos». Era mejor en términos objetivos: Hatano estaba enfocado, el logo de la botella se veía con nitidez, y la imagen estaba bien encuadrada.

Si yo hubiera sido el culpable, no habría tenido ninguna razón para dejar de usar la foto del Smirnoff.

Y la idea de que no la hubiera visto tampoco tenía sentido.

Por la manera en que aparecían los enlaces, no se podía llegar a la foto de la Kirin Lager sin pasar antes por la del Smirnoff.

Eso quería decir que había escogido esa imagen a propósito.

Era demasiado extraño para descartarlo como una acción fruto del azar. Si prescindías de la diferencia en su calidad, lo único que distinguía ambas fotos era la marca de alcohol.

Lo cual quería decir que...

Una idea iluminó mi cabeza, y luego otra, y otra: tres miniestallidos de comprensión que fueron ocupando su lugar.

Tomé un trago de té mientras intentaba calmar las ideas. Manoteé con torpeza el tapón antes de lograr colocarlo como debía. Estaba segura.

Era un detalle pequeño, trivial... y, sin embargo, sin más, dos misterios diferentes se habían desenmarañado a la vez.

La razón por la que Shogo me había confundido con el culpable.

Y la verdadera identidad de este.