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Ah, sí..., hablando de esa discusión grupal, una de mis amigas me contó que había recibido un mensaje extraño en redes sociales.
Alguien había creado una cuenta desechable, y estaba difundiendo rumores sobre mí.
Incluso ofrecía 50.000 yenes por información sobre mi persona...
Dijo que pagaría por ella dejando el dinero en una taquilla.
¿Te puedes creer ese nivel de obsesión? Alguien debió de chivarse con lo del trabajo en el club.
No sé quién fue, pero he tenido tantos enemigos en mi vida que probablemente necesitaría los dos dedos de la mano para contar a los sospechosos.
Es que es patético, la verdad. ¿Sabes?, en la escuela primaria y en el instituto me acosaron de manera bastante bestia, así que supongo que siempre he visto a los demás como enemigos.
Es por eso, probablemente, por lo que no pude soportar al acosador ese del equipo de béisbol.
Desató algo en mí. Fue como si el pasado hubiera vuelto para inundarme, e hizo que necesitara tomarla con alguien.
Aun así, no pensé que el culpable fuera tan psicópata.
A ver, es que, venga, hacerse el inocente de esa manera...
Al menos obtuvimos la debida confesión al final.
Casi nos vendió que era una persona consciente de sí misma, ¿verdad?
Siempre me había parecido bastante razonable, de hecho, al menos hasta que pasó eso.
Estoy casi segura de que llegué a dedicar uno de mis votos a ese ser humano tan desequilibrado.
¿Lo recuerdas? Bueno, supongo que tiene sentido.
Pero pienso que hay mucha gente así. Ya sabes a lo que me refiero.
Alguien que en un primer momento te parece agradable, pero a medida que vas rascando resulta ser una basura.
Demonios, casi todos somos así. También, cuando comenzaron las amenazas, mentí para proteger su identidad.
O... espera, ¿eso llegó a pasar? Juraría que recuerdo haber oído algo así como «Si no lo haces, enviaré tus fotos al resto de las empresas a las que has mandado solicitudes».
Pero, ahora que lo pienso, ¿cuándo pudo pasar eso?
Quizá solo me lo he imaginado. Tengo una memoria pésima...
, ya casi no recuerdo los nombres de la gente.
Ese día tuve que estar de un humor de perros, ¿verdad?
No te preocupes, puedes decirlo. Fui consciente de estar comportándome de manera espantosa.
Tengo unas reglas muy dolorosas y la discusión acabó siendo en el peor día posible.
Me sentí fatal desde nada más despertarme.
Hice todo lo que estuvo en mi mano por salir adelante...
, pero entonces, después de la primera ronda de votaciones, me fui con un cero y perdí toda la motivación.
Como te he dicho, ya sabía que no contaba con muchas opciones.
Pero obtener cero votos encima de un dolor de cabeza terrible...
Sí, no pude más. Por entonces ya tenía otras dos ofertas de trabajo, así que me dije a mí misma: «Tanto da, no lo necesito».
Lo cual fue una estupidez, porque de verdad deseaba ese trabajo.
Sé que fue culpa mía por no ganarme los apoyos necesarios, pero sigue siendo injusto.
Tienes un mal día y, paf, te quedas sin futuro.
En esta vida todo es cuestión de suerte, la verdad.
Uf, lo siento, me estoy quejando demasiado. Tampoco es que sea rencorosa. Lo digo de verdad: me alegro de que te ofrecieran a ti el empleo. Durante la reunión no dejaste de pedir a los demás que no abrieran los sobres. No mucha gente habría hecho eso. Y te respeto por ello.
Así que Spiralinx te tiene hasta arriba de trabajo... Sí, lo suponía.
En cuanto a mí, ya tenía una oferta para junio.
Sí. ¿Recuerdas que las grandes empresas solían mandar sus ofertas el año antes de que empezaras a trabajar de verdad?
Es como si hubieran pasado siglos. Me ofrecieron un puesto en una empresa de blogs...
Lo sé, me iba como anillo al dedo. Mis amigas no dejaban de repetírmelo. Y la verdad es que no estaba mal.
Pero, hace un par de años, acabé fundando mi propia empresa.
¿A que es guay? Ja, ja. Ten, mira el folleto.
Da bien el pego, ¿eh? De momento solo somos cinco personas, pero, en serio, ir a tu bola es lo mejor que hay.
No hay estrés, no hay chorradas..., hago solo lo que quiero hacer.
¿Te gusta el folleto? La verdad es que me dejé un dinero en el diseño.
¿Dinero? Oh, por favor. Pues claro. No tengo nada.
Me lo gasto nada más ganarlo. En cuanto tengo la sensación de haber ahorrado un poco, vuelvo a irme de viaje.
Ahora mismo, el lugar que me gustaría visitar es el sudeste asiático.
¿Hum? Sí, Tailandia, por supuesto, pero también Camboya, Laos...
¿En qué otro país he estado? ¿Quieres ver algunas fotos?
Mira este tipo, estaba cañón y fue el conductor de mi tuctuc.
Y este otro... Intentó venderme un bolso de marca falso.
Es que míralo. Sí, dice Prada, pero venga...
, es una broma en términos de calidad. Es que se ve solo con la foto, ¿verdad?
Esa textura endeble, como de plástico...
Casi que no, gracias. Largo. A ver, a veces sí que te encuentras alguna imitación decente...
, como ese Birkin falso que vi una vez. Pero la costura de la correa estaba mal. No llevaría algo así ni de coña.
Oh... Vaya, lo recuerdas. Sí, este es un Hermès. Pero mira qué castigado está. Las esquinas están llenas de arañazos, y se está poniendo mugriento. A estas alturas es una porquería. Necesito uno nuevo, pero, uf, cierta persona se niega a comprármelo.
¿Quién? Un tipo, claro. Ja, ja. Lo sé, lo sé, hay gente que dice: «Te lo han dado gratis, así que no te quejes». Pero esa gente no tiene ni idea de lo que las mujeres llegamos a gastar solo en existir.
En serio, ¿acaso le mataría darme ese gustito?