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Era el sobre grande, el paquete contenedor de los sobres.
—Esto es un horror. Un horror absoluto.
Entrevista n.º 4: Tsubasa Yashiro, participante en la discusión de grupo
24 de mayo de 2019 (viernes), 20.16
Escenario: Un restaurante tailandés cerca de la estación de Kichijoji
Admítelo, en esa época no te caía demasiado bien, ¿verdad?
¿En serio? Bueno, me alegra oírlo, pero siempre percibí cierta distancia entre nosotros.
Como que, en mi cabeza, siempre estabais los cuatro más uno más uno...
Formabais un grupo muy unido y luego estaba yo y, hum, el tipo de Hitotsubashi...
, lo siento, no hago más que olvidar los nombres.
Morikubo, eso. Dios, es que en serio, ya no recuerdo cómo se llamaba nadie.
Pero, en cualquier caso, él y yo éramos como... , no sé, como los suplentes.
No hace falta que te muestres cortés. Fue así de todas todas.
Era como, ya sabes, los viajes con la escuela, cuando las habitaciones se dividen en grupos de seis y tienen que coger a dos alumnos extras que no encajan en ningún otro lugar.
Entiendes lo que te digo, ¿verdad? ¿Un poco solo?
Supongo que incluso entre vosotros cuatro habría algunas tensiones sutiles.
Pero la verdad es que lo ignoro..., no estaba lo bastante cerca para poder darme cuenta.
Así que, cuando Spiralinx mandó ese correo diciendo que tendríamos que escoger al candidato nosotros mismos, de inmediato pensé: «Bueno, esto se ha acabado para mí».
Estaba claro que seríais uno de vosotros cuatro.
Recuerdo que recibí el correo en medio de aquella noche de copas y que me largué de golpe.
O... no, espera. ¡Fue en el tren! Correcto, correcto, estaba en el tren con vosotros cuando vi el correo, y me cabreó tanto que me bajé en la primera estación.
Ni siquiera era mi parada. ¿Te lo puedes creer?
Me bajé en una estación cualquiera. Delante de vosotros intenté mantener la compostura, pero sabía que, en caso de quedarme, iba a estropear las cosas.
Oh, ¿el curri verde? Ahí. El tom kha gai es mío.
¿No lo habías probado nunca? Está buenísimo.
El aroma a coco es maravilloso... ¿Lo hueles?
Y no sabes lo que es el tom kha gai hasta que lo pruebas aquí.
Lo comí también en Tailandia, pero, en serio, en este lugar es igual de bueno.
¿Quieres un poco? Ja, ja..., venga, nada de timideces.
Pero sí, la entrada al mercado laboral...
Pensándolo ahora, fue asqueroso. ¿No te lo parece?
Dios, detesté cada segundo del proceso. En plan que sí, claro, estaba sometida a una gran presión, de modo que quizá me mostré hipersensible, pero incluso ahora, cuando veo a los universitarios que van en tren a la caza del primer empleo, me da repelús. Lo siento, pero es así.
Y toda esa gente que quiere conectar..., argh, son lo peor.
Ya sabes, los que vienen a verte después de una entrevista de grupo y te sueltan: «Eh, ¿quieres ir a tomar un café?
¡Es importante establecer relaciones!». Pero, a ver, ¿qué crees que va a salir de que una panda de chavales que no tienen idea de nada se relacionen entre sí?
Cada vez que alguien me venía con algo parecido, me daban ganas de vomitar.
Me pregunto cómo serán esas personas ahora que de verdad tienen trabajo.
En la época de la discusión de grupo de Spiralinx, con vosotros..., me obligué a llevarme bien con todos. Tenía que hacerlo. Por suerte, no había ningún tipo inquietante. Al menos, eso me pareció antes de que comenzara la charla.
Y esas empresas... No me tires de la lengua.
«¿Qué tipo de negocio montarías usando nuestros sensores ópticos?
». ¿Cómo demonios podría saberlo? ¡Ese es vuestro trabajo!
El asunto entero era una estupidez: las empresas soltando preguntas aleatorias y los universitarios esforzándose por dar con alguna respuesta mal concebida para impresionarlas.
Era de chiste. Yo solo quería poner los ojos en blanco, pero tenía que seguirles el juego. Una auténtica pesadilla.
Lo siento, estoy divagando. No es el tema de esta conversación.
¿De qué se suponía que teníamos que hablar?
Ah, ¿del trabajo de hostess ? Sí, como ya he dicho estuve allí unos dos años.
No quería encontrarme a nadie de casa, así que me fui a trabajar a Kinshicho.
Pero, con sinceridad, ¿y qué? Comparado con los demás, a quienes se descartó porque habían cometido crímenes de verdad, eso no es nada. ¿No te parece?
Me gustaba beber, no me importaba hablar con los clientes y era dinero fácil.
Eso es todo. Lo que me cabrea es que algunas personas montaran un escándalo tan grande por eso.
A ver, ¿en serio? ¿Y yo soy la rara? Claro que había un montón de hombres sórdidos, pero otros eran tipos normales que, al enterarse de que buscaba trabajo, me ofrecieron buenos consejos.
Estoy convencida de que valió la pena. Fue mucho más útil que ir a reuniones de pega para hacer contactos con gente desesperada por encontrar un empleo.
En serio, yo juzgo a las personas que juzgan el trabajo de hostess . En ese momento mentí y dije que trabajaba en un restaurante para evitarme problemas, pero ahora... ¿Qué diferencia hay entre un club de anfitrionas y un restaurante?