Los seis finalistas 3 #3
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Ahora estoy en el departamento informático.

No, no fue así desde el principio: nada más salir de la universidad me uní a un operador de telefonía móvil.

Pasé unos tres años allí, trabajando en ventas corporativas.

Básicamente, iba a reunirme con los clientes, averiguaba qué tipo de problemas informáticos tenían y les presentaba los servicios de la compañía para captarlos.

Suena un poco turbio cuando lo planteo así, ¿eh?

Ja, ja. No hacía nada malo. Creo que los clientes lo agradecían.

Y era satisfactorio, a su manera. Lo disfrutaba.

Entonces, un amigo montó una empresa... y es donde trabajo ahora.

Es un antiguo compañero de la universidad, uno de esos tipos que son geniales en casi todo lo que hacen.

Un auténtico generalista y, a la vez, todo un especialista.

Sabía hablar, era de complexión atlética, tenía ideas creativas y podía liderar.

¿Yo? Ni atisbo de comparación. Lo digo en serio, no estoy siendo modesto.

Hace cuatro años se le ocurrió una idea para una aplicación y me pidió que me uniera a él.

El año pasado llegamos a los treinta millones de descargas.

Quizá hayas oído hablar de ella... Es esta, la del icono azul.

Oh... ¿La conoces? Me alegra oír que nuestro trabajo ha llegado hasta la mismísima Spiralinx.

Por lo que me dicen, Spiralinx también ha crecido mucho.

La plataforma de redes sociales se agotó con bastante rapidez, pero gracias a Linx y SpiraPay sois la principal empresa informática de Japón.

Estoy seguro de que tu trabajo ha tenido mucho que ver con eso.

Ja, ja. No hay necesidad de ser humilde... , se te da bien tu trabajo.

La verdad es que tenía muchas ganas de trabajar allí, ¿sabes?

Soy feliz estando donde estoy, pero aun así siempre he deseado que me hubieran dado esa oportunidad.

En su momento me presenté con un amigo, que quedó descalificado en la segunda ronda.

Intenté abrirme paso, pero los muros de Spiralinx son demasiado altos.

La oficina ya no está en Shibuya, ¿verdad?

¿Shinjuku? Tiene sentido. Debe de haber crecido mucho. Los tiempos han cambiado, ¿eh?

Ah, la búsqueda del primer empleo... Es como si hubiera sido ayer.

Y es como si hubiera sido en otra vida. Hizo falta solo un día —o, de hecho, dos horas y media— para que nuestras vidas tomaran cursos diferentes.

Oh..., lo siento, no quería sonar amargado.

Es solo que, al volver la vista atrás, la búsqueda de empleo representó un inmenso punto de inflexión. Para todos.

Ah, los sándwiches... Aquí. Tienen buen aspecto, ¿eh? Oh, no lo quieres... Pues yo sí. Gracias. Sinceramente, estoy muerto de hambre.

En fin, que la búsqueda de empleo fue un caos.

Todo el mundo dice que tienes que conocerte a ti mismo, así que allí estaba yo, corriendo de librería en librería para comprar todos esos manuales de autoanálisis.

Cada vez que leía uno me decía: «Oh, de modo que soy así».

Era como hacer un test de personalidad. Pensándolo ahora, era algo ridículo.

Pero, en ese momento, me lo tomé demasiado en serio.

Llama siempre tres veces a la puerta, no dos.

Manda siempre el CV en un sobre blanco. Quítate el abrigo antes de entrar en el edificio.

Es posible que haya cámaras ocultas controlándote incluso en una reunión informativa.

Había tantas reglas raras... Si te he de ser sincero, medio esperaba que las ofertas de trabajo fueran como uno de esos movimientos especiales de los videojuegos.

Como en los cómics de manga, donde tienen esas pruebas de selección tan intensas: formación para astronautas, exámenes para ninjas, ese tipo de cosas.

Ja, ja. Sí, leo mangas. ¿Te sorprende? Los adoro.

El caso es que, en muchas series de manga, las preguntas del examen no tienen importancia.

Siempre hay algún parámetro oculto por el que te juzgan en realidad.

Me convencí a mí mismo de que las entrevistas de trabajo funcionaban igual.

En plan que, si tenías los arrestos de decirle al entrevistador que llevaba mal puesto el cuello de la camisa, las superabas al instante.

¿Quién sabe? Quizá sea así en alguna parte.

Pero incluso en este momento, cuando me acerco a la treintena, sigo sin tener una imagen clara de lo que la búsqueda de empleo es en realidad.

Hay algo que sí sé: quienes buscan trabajo son un blanco fácil para los estafadores. El proceso en su conjunto te sitúa en un estado de desesperación absoluta.

Ah, hablando de estafas, eso me trae algunos recuerdos. Ja, ja. ¿Quizá deberíamos cambiar de tema?

Sea como sea, esta es la razón, en cierto sentido, por la que entiendo que esa persona montara todo el asunto del sobre.

En circunstancias normales es probable que no hubiera parecido una opción a tener en cuenta, y mucho menos algo que uno hubiera llevado a cabo.

Pero la búsqueda de empleo te afecta. Al final tú te llevaste la oferta, pero quién sabe, si esa persona hubiera jugado bien sus cartas, quizá las cosas habrían sido diferentes.

Si quieres mi opinión, fue el clásico crimen entre quienes buscan trabajo.

En ese momento fue como si me hubiesen traicionado.

De verdad pensé que había complicidad entre nosotros.

Pero ahora... no lo sé. Siento un poco de pena por la persona que cree que tiene que llegar tan lejos.

Lo que pasó fue imperdonable, pero entiendo que alguien pudiera pensar que no tenía otra opción.

Quizá algún día debería visitar su tumba.

Fue una relación corta, pero en cierto sentido fuimos colegas.

Dicho lo cual, ojalá hubiera sido una pelea justa.

Ah, sí. Así que eso era por lo que querías preguntarme...

Sí. Es todo verdad. Cada palabra. No hay ninguna excusa. Y, en realidad, tampoco hay nada más que explicar. No fue más que otra historia estúpida y patética sobre un chico tonto. Cosas que pasan a diario.

Tuve una novia. Nos dejamos llevar por el momento, hicimos lo que deseábamos en vez de lo que debíamos y ella se quedó embarazada. Fuimos al hospital. Crisis superada, o eso pensé. Después de aquello, las cosas se volvieron incómodas entre los dos, así que puse fin a la relación. Eso es todo.

Oí que el responsable recopiló la información a través de las redes sociales.

Algunas personas llegaron a advertirme: «Oye, hay alguien en Mixi y Facebook que está escarbando en tu pasado».

Fue por la época de nuestra entrevista de grupo.

Y, en efecto, esa pequeña investigación le condujo directamente a Miu Harada, mi ex.

Fue ella la que debió de proporcionarle las fotos.

¿Quién más podía tenerlas? El formulario de autorización, las fotos de los dos...

, solo ella los tenía. Debía odiarme. Es probable que con razón.

¿Otra bebida? ¿No? ¿Aún tienes que trabajar luego? Ah, no en la oficina... Sí, sé lo que es. Spiralinx debe de tenerte a tope. No, espera... Spiralinx es el tope. Estoy celoso, pero eras la persona adecuada para el trabajo. Sigue así.

Deja que te acerque. Me has dicho que vives cerca de Nakano, ¿verdad? Me viene de camino. Tengo una cena de trabajo más tarde..., un tema de establecer contactos. En esencia, tengo que socializar con unos accionistas.

Ah, sí, sobre la bebida... Siempre fingí que podía beber.

La verdad es que no tolero el alcohol. La gente flipa cuando se lo cuento.

Tardé años en descubrir que la cerveza baja en malta y la cerveza normal no son lo mismo.

Ja, ja. ¿Te sorprende? Empieza a dolerme la cabeza al instante.

Es cosa de familia. Es por eso por lo que voy en coche a las quedadas para beber, porque hace que la gente cierre el pico cuando quiere que te sumes.

Pero, ¿sabes qué?, hasta hace poco no llegué al punto de poder contarlo abiertamente.

En la universidad tenía demasiado miedo a que se burlaran de mí por no beber, así que mantuve la farsa.

Solo intentaba guardar las apariencias. La universidad estuvo plagada de mentirijillas como esa.

No, no, deja que pague yo. Venga, yo me encargo. Ha valido la pena solo por volver a verte. Al menos déjame disfrutar de este momento. Con tarjeta, por favor. Sí, está bien.

El ascensor está por aquí. He aparcado en el sótano.

He encontrado un buen sitio. Ahí está, justo delante del ascensor. El Audi blanco. Venga, sube. La verdad es que planeaba llevarte desde el principio.

¿Hum? Oh, sí, es un Q5... ¿No te referías a eso? De todas las marcas alemanas, Audi es la que más me gusta. BMW y Mercedes también son correctas, pero Audi es como... un rival subestimado, ¿sabes? ¿Qué? ¿No es eso lo que me preguntabas?

¿Qué? Dilo...

¿La plaza? Sí, pues claro que sé lo que es.

Tampoco se me iba a pasar por alto esa silla de ruedas gigante.

Sabía que era un espacio reservado para discapacitados.

Pero, eh, el aparcamiento estaba bastante vacío y este era el sitio más conveniente, justo al lado del ascensor. Me pareció la mejor opción.

¿Tienes algún problema?