Los seis finalistas 2 #4
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Incluso al entrar en esta empresa, una extraña sensación de orgullo se apoderó de mí.

¿Sabes la típica persona que dice que las ventas son un trabajo para hombres?

Sí, en ese plan. Fue desconcertante, para serte sincero.

Hasta hace pocos años no sentí la necesidad de pasar más tiempo con mi esposa, quizá tener hijos, frenar un poco.

Ah, a decir verdad me casé hace cinco años.

Sí, un romance de oficina como tantos. Eh, ¿te importa si fumo?

Siempre me fumo un piti después de comer. Lo siento.

¿Hum? ¿Fumaba cuando buscaba empleo? Pues la verdad es que sí. Simplemente me cuidé de no hacerlo delante de los demás. Llevo fumando desde los dieciséis. ¡Ja! Que quede entre nosotros, ¿vale? En serio, mentí sobre muchas cosas en esa época.

Durante un tiempo tuve la sensación de estar compitiendo por ver el número de mentiras que lograba colar.

«Soy jefe de turno en un bar izakaya», «Soy el presidente de un club de voluntarios».

Sí, esas dos me sirvieron durante años. Sí, fueron mentiras, ambas.

A ver, claro que trabajaba en un izakaya, pero no como jefe de turno.

No hubo nunca un jefe de turno. ¡Ja! Respecto a la otra...

, creo que fue en mi segundo año de universidad.

Me fui de viaje a Gifu con cinco amigos y, mientras estábamos allí, ayudamos al personal de la pensión en la que nos alojábamos en una actividad de limpieza.

Me acordé de ello por casualidad mientras buscaba trabajo y me dije a mí mismo que sin duda había sido voluntariado.

Así que ya ves, de ahí saqué el cuento de que era el presidente de un club de voluntarios.

Muy ingenioso, ¿eh? Pero, en serio, así son las cosas con todo el mundo. Todos lo hacemos.

¿Sabes?, es graciosa la manera en que funciona todo.

Recuerdo que en una entrevista me preguntaron cuánta gente había en el club de voluntarios y yo solté el número treinta y siete sin pensarlo siquiera.

¿Y sabes qué? Eso se te queda. El dato ha quedado grabado para siempre en mi memoria.

«Soy el presidente de un club de voluntarios con treinta y siete miembros».

A mayor número de entrevistas que realizaba, más forma cobraba la historia.

Y, antes de poder darme cuenta, ya ni siquiera era consciente de estar mintiendo.

Podía contestar a cualquier pequeño detalle sin vacilar ni un instante.

Era algo impresionante de verdad. Cuando buscamos trabajo somos genios a la hora de mentir con absoluta seriedad.

Lo siento si suena un poco cínico. ¡Ja! En fin...

¿En serio? ¿Esos mierdecillas van a ponerse a jugar al béisbol? Argh..., qué pesados. El ruido puedo tolerarlo, pero es que me cabrea.

Ah, perdón... Bueno, has venido hasta aquí para preguntarme por el sobre, ¿verdad?

Sí, me lo imaginaba. Es todo cierto. De pe a pa.

Hubo acoso y el tipo se suicidó. Para serte sincero, jamás pensé que tendría las agallas para hacer eso.

¿Hum? ¿Que a quién me refiero? A Sato, Yuya Sato.

«Prepárate, porque voy a hacer que las pases canutas a diario.

No me importa que acabes exhausto, porque aprenderás a soportar la presión».

Sí, es lo que le dije. Y, al día siguiente, como si nada, fue y se mató.

Era un puto cobarde. ¿Crees que estoy siendo demasiado duro?

Es posible. Ja. Olvida lo que te he dicho.

Después de eso disolvieron el equipo, como es evidente.

Hubo una nota de suicidio, así que todo el mundo acabó echándonos la culpa...

, bueno, a mí, técnicamente, ya que él me había señalado.

Así que en esencia fue por mi culpa. No es que fuéramos un equipo potentísimo que aspirara a ganar el campeonato nacional Koshien ni nada por el estilo, pero que nos quitaran el último torneo de esa manera...

Sí, fue un trago amargo. Una parte de mí sigue cabreada.

Que nos arrebataran la juventud, todo aquello por lo que habíamos trabajado, solo porque ese idiota egoísta decidió ahorcarse...

Y una mierda. Que le den. Que le den. En cuanto abro la boca no hago más que hablar mal de él. Ja... ¿Podemos cambiar de tema?

¿Hum? Ah, sí. Yo también sentí curiosidad, de modo que lo miré cuando pasó todo.

No es que planeara ir detrás del chivato, ni nada por el estilo, pero quería saber de dónde había salido la información sobre Sato.

Me dejó muy agitado, la verdad. Estuve investigando un poco...

y lo que descubrí me asustó de la hostia.

Básicamente, esa persona usó las redes sociales —por entonces era Mixi, creo— para mandar mensajes al azar a la gente en las listas de amigos de mis amigos.

Colega, llevo siglos sin saber de nadie que use Mixi...

En fin, los mensajes decían algo así como «Pagaré 50.

000 yenes por enterarme de rumores negativos sobre el tipo este, Ryo Hakamada».

Y resultó que había gente que me conocía, pero que no eran lo bastante cercanos a mí para figurar en mi lista de amigos, que acabó soltándolo todo. Eso fue en principio lo que pasó.

Así que ¿cómo crees que hizo el pago? Hoy en día habría mandado el dinero por PayPay, o por SpiraPay o algo y listo, pero por entonces no era tan sencillo.

El intercambio tuvo lugar a través de la taquilla de una estación de tren.

Parece una locura, ¿verdad? La persona que se chivó de lo de Sato dejó la información —el retrato de grupo del equipo de béisbol y el artículo de un periódico local— en la taquilla y se largó.

Entonces, la otra comprobó la taquilla y dejó los 50.

000 yenes de recompensa. Fue algo salido de un manual de la yakuza.

En serio, ¿quién llegaría tan lejos solo para conseguir un empleo? Hizo que se me encogiera el estómago.

Esa persona... ¿Hum? ¿Estás de broma? No se me habría ocurrido nunca. Jamás pensé que fuera mala... Un momento, ¿qué? ¿Muerta? Oh... ¿Fue por alguna enfermedad? Hum... Bueno, pese a lo que pasó, sigue siendo triste. Lo digo en serio.

En fin..., ¡buah, mierda! ¡Eh, gamberros!

¡Parad con eso! ¡Venid aquí! ¡No salgáis corriendo!

¿Qué haréis si le dais a alguien? ¡Eh, contestadme!

¿Qué haréis si alguien acaba herido?, ¿eh?

¿Sabéis lo fácil que es romperle un hueso a una persona?

¿Queréis que yo os rompa uno a vosotros?

¿Eh? ¡Dejad de llorar y escuchadme! Eh, tú, ¡ve a buscar a los dos que han salido corriendo!

¡No creas que puedes escaparte! Si huyes, haré que el resto de tus amigos lo pase fatal. ¿Me entiendes? ¡Ahora vete! ¡En marcha!