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[ BORRADOR: NO UTILIZAR EN EL PÓDCAST ]
RUTH : Si estás escuchando esto, quiere decir que he conseguido que Daphne confiese que asesinó a mi padre. Esta era mi principal motivación para grabar el pódcast: encontrar la verdad, resolver el misterio, reclamar justicia para mi padre y demostrar a todo el mundo que yo no tuve nada que ver.
[ BORRADOR: NO UTILIZAR EN EL PÓDCAST ]
RUTH : Cuando mi padre murió, la policía me citó para interrogarme.
Su familia, la familia Montgomery, les había explicado que yo había vuelto a aparecer en su vida tan solo un año antes y que él tenía intención de cambiar el testamento, de darme la mitad a mí.
Hicieron creer que yo era una especie de estafadora que le había presionado para conseguir dinero, como si la relación que Richard y yo estuviéramos construyendo no fuera real.
La policía me contó que alguien le había inyectado insulina a Richard, que había sufrido varios ataques antes de entrar en coma y que, al final, había dejado de respirar.
Que el autor de los hechos había limpiado los frascos de insulina y la jeringuilla.
Me explicaron cómo había muerto mi padre y, a continuación, observaron mi reacción.
Fue espantoso, estar sentada frente a dos agentes, consciente de que, si decía algo equivocado, podría desencadenar una serie de sucesos que tal vez me destrozaran la vida y me mandaran a la cárcel.
Por la forma en que actuaban los agentes…
, era evidente que solo buscaban algo para incriminarme.
Lo último que me contaron fue que Richard había quedado con su abogado para cambiar el testamento y que había Informado a la familia de que repartiría su riqueza equitativamente entre sus dos hijas.
Ahora bien, esa cita era el lunes, y él había muerto el domingo, por lo que yo no iba a ver ni un centavo.
Sé que el dinero no importaba, que lo triste era perder a mi padre, justo cuando finalmente empezábamos a tener relación.
Pero yo no sabía que, cuando Richard muriera, se llevaría consigo todo mi futuro.
[Se oye un sollozo sofocado].
[ BORRADOR: NO UTILIZAR EN EL PÓDCAST ]
RUTH : Durante meses estuve preocupada por que la policía pudiera encontrar algo que me relacionara con el asesinato, o que un agente de policía, tal vez alentado por algún vínculo con la familia de mi padre, lograse presentar algunas pruebas incriminatorias.
Temía que tuviera que pagar por su muerte, y supongo que así ha sido.
La familia de Richard se aseguró de que todo el mundo supiera que ellos sospechaban que yo lo había asesinado, y las ofertas de trabajo tenían la horrible costumbre de esfumarse bajo su influencia.
Veía agentes de policía por todas partes y sabía que esperaban a que cometiera el más mínimo error.
Continuamente pensaba de forma obsesiva en la vida que habría tenido si Richard hubiera vivido, en lo fácil que habría sido todo.
Mi relación fracasó, y me esforcé por acercarme a la gente, porque me horrorizaba que me pudieran volver a hacer daño.
Han pasado cinco años y es como si la muerte de Richard tuviera que seguir siendo un interrogante.
[ BORRADOR: NO UTILIZAR EN EL PÓDCAST ]
RUTH : La primera vez que vi que hablaban de Daphne en las noticias mostraron el edificio en el que vivía antes, el Blue Diamond, antes de trasladarse a la residencia de mayores.
Lo reconocí al instante. Era el bloque que había junto al Seacrest, donde mi padre había vivido y fallecido, un misterio no resuelto de un hombre mayor adinerado que hacía poco había empezado de nuevo a salir con mujeres.
Todo cuadraba, encajaba con tanta suavidad y finura que supe de inmediato que Daphne era la respuesta que buscaba. Ella lo había matado.
—De hecho, Daphne, estoy aquí porque tú mataste a mi padre.
—¿Qué? —balbuceó Daphne.
Por primera vez, pareció realmente sorprendida. Su boca arrugada se abrió de golpe y luego se cerró con un sonido seco, como una trucha a la que le falta el aire en un pesquero.
—Mi padre, Richard Montgomery, murió el 10 de abril de 2016.
No solo era un cirujano rico, sino que también formaba parte del consejo de administración del grupo Sunshine Development, el imperio inmobiliario de su familia.
Richard murió en su propiedad, que estaba situada a un bloque más allá de donde tú vivías en ese momento, y me había comentado hacía poco que se veía con mujeres.
Tenía cerca de ochenta años, y era diabético, pero murió de una sobredosis de insulina que la policía consideró sospechosa porque tenía la marca de una aguja en la nuca.
Incluso viste una foto de él que tenía en el portátil y dijiste que te sonaba su cara.
Lo supe en cuanto vi la noticia, tuve un presentimiento. Es lo que hay, Daphne. Tú lo mataste.
Daphne la seguía mirando fijamente como si no la conociera de nada. Ruth sabía que Daphne alardeaba de su don para leer las intenciones de los demás; por eso siempre se le había dado tan bien engatusar a los hombres. Jamás habría pensado que alguien como Ruth fuera capaz de engañarla.
—¿O sea que todo esto ha sido para intentar pillarme? ¿Pero eres periodista al menos? —inquirió Daphne.
Ruth se sintió victoriosa. Por primera vez, Daphne estaba en desventaja, y era ella quien tenía la sartén por el mango.
—Sí, soy periodista, y sí, también necesitaba el dinero.
Pero empecé este pódcast para grabar tu confesión del asesinato de mi padre o para encontrar algo que te relacionara con su muerte.
Y para que todo el mundo supiera cómo nos sentimos los familiares de tus víctimas, hasta qué punto nos has destrozado la vida.
Lo perdí todo cuando murió. Su familia sospechó de mí y me echó de sus vidas y saboteó mi carrera.
La policía me acosó para intentar que me viniera abajo y confesara.
Mi relación sentimental se fue a pique porque estaba muy obsesionada con su muerte y con lo que me había ocurrido. Estuve años con antidepresivos…
—Bueno, esto es América. Hoy en día todo el mundo… —Trató de interrumpir Daphne, para tomar las riendas de la conversación, pero Ruth no estaba dispuesta a permitirlo.
—Y en este caso me costó la herencia. El día antes de morir me dijo que tenía intención de cambiar el testamento, para que yo recibiera la mitad y Lucy, mi media hermana, la hija que había criado, la otra mitad.
Era mucho dinero, quiero decir que me habría podido comprar una casa, pagarme la beca de estudios, y lo hubiera tenido más fácil para ascender en mi profesión.
Creo que era una forma de pedirme perdón por no haber estado presente en mi vida, pero también de demostrarme hasta qué punto creía en mí, y eso significaba mucho.
Pero había quedado con su abogado el lunes, y murió el domingo.
O sea que perdí a mi padre y me quedé sin nada.
—Mala suerte —dijo Daphne, guiñándome el ojo con gesto amable, pero Ruth siguió, embalada, sin hacerle caso, tratando de decir lo que necesitaba decir sin que Daphne volviera a interrumpirla.
—Sé que fuiste tú, así que ¿por qué no lo reconoces?
No va a cambiar nada para ti; es solo un asesinato más que debes añadir a tu lista de confesiones, pero a mí me daría cierta paz interior.
Este caso… me arruinó la vida. Te queda poco tiempo de vida, ¡podrías colaborar!
—Ruth dejó de hablar, incómoda; se dio cuenta de que había un tono de súplica en su voz.
Daphne era la única persona que podía regalarle este desenlace, que al fin podía demostrar que Ruth no era una asesina, y que no deliraba. Daphne podía absolverla de todo esto.
—Bien, me has pillado —dijo Daphne, y Ruth se aguantó la respiración.
—Vivíamos en el mismo bloque, y la verdad es que era mi tipo.
Rico y apuesto. Y, por supuesto, me encanta ver morir a hombres mayores —declaró Daphne con una sonrisa burlona—.
Seguro que te cabreó. Por fin creías que te había tocado la lotería y va y tu padre la palma. ¡El padre ausente se fue para siempre!
—Entonces ¿lo confiesas? —preguntó Ruth con ansia, sin poder creerse que por fin se terminara ese infierno.
—¿Lo estoy confesando? —murmuró Daphne—.
Pues no lo sé. La muerte de Warren ha sido la única que he confesado en Florida; añadir otra podría…
complicar las cosas. —Le brillaban los ojos.
Disfrutaba con eso, con el sufrimiento y la desgracia.
Todo el mundo lo pasaba mal en esos momentos, pero era evidente que Daphne se regodeaba.
—Joder, ¿me estás tomando el pelo? —soltó Ruth, dando un manotazo en la mesa, que hizo que el portátil se cayera al suelo.
Una ira enfervorizada se apoderó de ella, inundándolo todo excepto al monstruo que tenía sentado enfrente.
¿Y si la estrangulaba? No sería difícil crujir el cuello huesudo de Daphne; con su muerte de algún modo se terminaría todo—.
Ahora ya no importa. Se acabó el juego. ¡Limítate a decir la verdad!
—¡Guaaau! Nunca te había visto tan fuera de tus casillas.
¡Me alegro de que hayamos grabado esto para la posteridad!
Tienes razón, no importa. Tal vez lo maté yo, tal vez lo hiciera otro.
El mundo está lleno de gente que mata, y nadie se entera.
Campan a sus anchas, disfrutando de la vida, mientras el resto os complicáis la existencia intentando seguir las normas.
—Daphne soltó una risotada, triunfante, con el rostro iluminado.
Ruth se volvió. El cuerpo le temblaba por la tensión del momento, por todos esos años tan angustiosos que había pasado.
¿Por qué Daphne no confesaba el asesinato?
Ese era distinto del asesinato de Gabrielle; no cambiaría en esencia lo que la gente pensaba de ella.
Para Daphne, matar a Richard Montgomery formaba parte de su rutina.
¿Acaso se negaba a confesar para tener poder sobre Ruth?
¿Para tentarla con pistas y observar cómo se desesperaba porque no la pillaba?
¿O, sencillamente, le gustaba esa sensación de dominarlo todo?
, ¿el hecho de haber encontrado a alguien más a quien le podía hacer daño incluso ahora, cuando el asesinato ya no era una opción? A Ruth se le revolvió el estómago.
—Das asco —le soltó Ruth.
—Diría que esta no es la opinión de una minoría —dijo Daphne encogiéndose de hombros—. ¿Por qué no te sientas, te calmas y expones los argumentos que tienes en mi contra? ¿Quién sabe?, igual me veo obligada a confesar.
Daphne sonreía, pero había un brillo despiadado en su mirada.
«¿Se lo está pasando bien con esto?». Ruth notó que poco a poco su rabia se transformaba en repugnancia.
Esa mujer única, curiosa e inteligente, que había vivido asediada en la infancia y parte de la juventud, resulta que se había pasado el resto de su vida actuando como una depredadora.
Qué desperdicio de persona. Ruth no podía estar allí ni un segundo más, sobre todo ahora que había compartido algo tan importante de su vida.
Ruth observaba a Daphne con una mirada renovada, y lo único que veía en ella era frustración y decepción.
Esa mujer no podía liberar a Ruth. Ni siquiera se podía liberar a sí misma.
Ruth debería encontrar su propio camino para arreglárselas.
—No, ya hemos terminado. Es evidente que vas a seguir mintiéndome, sobre Gabrielle y sobre mi padre. No es necesario —dijo Ruth con brusquedad, mientras guardaba el portátil dentro de la bolsa.
Daphne parecía sorprendida. Probablemente pensaba que eso duraría lo que ella quisiera. Que Ruth iba a estar sentada allí y darle las gracias por toda la mierda que tragaba.
—¡Ahora eres tú la desagradecida! Te he contado toda mi vida —dijo Daphne, sin duda con el orgullo herido.
Sin embargo, Ruth la ignoró. No podía permanecer más tiempo allí sentada, escuchando cómo Daphne tergiversaba la verdad y se las arreglaba para justificar como fuera un asesinato a sangre fría.
Era como si le estuviera envenenando la sangre, nublando la visión y provocándole náuseas.
Jamás lograría sonsacarle la verdad y, tal vez, al fin y al cabo, no tenía importancia.
Los muertos estaban muertos, y los vivos simplemente debían encontrar la manera de salir adelante.
—Sí, pero cualquier historia tiene un final —terció Ruth. Y dejó a Daphne allí sentada, sola, demasiado frágil para seguirla. Cuando abandonó el edificio y salió a la luz del día, Ruth sintió que podía volver a respirar.
PresaTodoElDía:
¿Y ya está? Ruth le saca sin remilgos lo de la muerte de Gabrielle Hanks, discuten y el final es que Daphne compara los fanáticos de los crímenes reales con la gente que se queda mirando los accidentes de tráfico.
¿¡¿Y el pódcast termina así?!? ¿Ha sido una decisión artística o creéis que Ruth tuvo un problema técnico?
SustoOMuerte:
¿¿Se ha acabado el pódcast?? ¿O es que Ruth solo espera la condena para retomar la historia?
IncendiariaDeLibros:
Eh, chicos… ¿Qué se supone que voy a escuchar ahora?
SustoOMuerte:
Sí, una teoría raruna, pero ¿alguien cree que FiestaCapote podría ser… Ruth? Pensadlo un momento. Da la impresión de siempre sabe más que nadie sobre el caso. ¿Y eso de publicar cada día, todo el día, y, luego, desaparecer prácticamente?
PresaTodoElDía:
Pero ¿por qué preguntó en qué residencia estaba Daphne? Ruth eso lo sabe, claro.
SustoOMuerte:
Para despistarnos.
IncendiariaDeLibros:
¿Y… si es Diane? ¿O uno de sus nietos?
AlSueloYTrolea:
O… igual no es alguien que tenga algo que ver con el caso. Me cago en todo, estáis más paranoicos que yo, y ¡¡¡para mí que el gobierno se inventó lo de Sandy Hook y el covid!!!
IncendiariaDeLibros:
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PresaTodoElDía:
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