29 #2
Buzzy sonrió y dijo con seguridad:
—Le sorprendería cuántas cosas no se llegan a saber aquí. Salvo que se trate de béisbol o hockey , a nadie le importa.
—De acuerdo —accedió Ruth, viendo que Buzzy se había quedado anclado en el pasado.
—Era muy buena —reveló Buzzy en voz baja, casi para sí mismo.
Ruth se quedó terriblemente asombrada. Había entrevistado a mucha gente que había conocido a Daphne, y Buzzy era la única persona que la había calificado de «buena».
—¿Por qué hizo todo aquello?
—No lo sé —contestó Ruth—. Daphne dice a menudo que ha tenido una vida dura, que hizo lo que debía. Pero esa, evidentemente, no es toda la historia.
Estuvieron sentados dialogando durante un largo rato. Ruth le habló a Buzzy de Daphne, le contó toda su vida y cómo era ahora. Él asentía con la cabeza continuamente, sin inmutarse, pero siempre formulaba más preguntas. En un momento en que decayó la conversación, Ruth decidió meter baza.
—¿Qué ocurrió con el resto de sus hermanos? —terció.
—Bueno, casi todas las chicas se casaron con hombres tan miserables como mi padre, probablemente porque no conocían otra cosa.
Fueron buenas madres, pero no sé si eso sirve de mucho cuando debes cargar con un mal marido.
Y algunos de los chicos estuvieron en aprietos; uno fue a la cárcel por robar.
Otros fracasaron en su matrimonio y tuvieron problemas con la bebida y el juego.
Pero un par, y uno soy yo, no nos descarriamos.
—Buzzy cogió la taza de café de la mesa y apuró su contenido, aunque a buen seguro que estaba frío y rancio.
Luego retomó la palabra—: ¿Sabe?, Loretta se llevaba muy poco tiempo con mi otra hermana mayor, Irene.
—¿Está todavía… por aquí? —preguntó Ruth, tratando de encontrar una forma educada para averiguar si Irene criaba malvas o bien, tal vez, a algún nieto.
—No, murió en el 86 —respondió Buzzy—. En un accidente de coche. Es duro decir lo que sucedió, pero creo que se quitó la vida. O por lo menos bebió tanto que no le importaba nada.
—¿Le preocupaba algo?
—Oh, sí. Se casó tres veces, y cada marido era más borrachín y más malo que el anterior.
Ella también bebía, pero tenía depresión.
Francamente, fue un descanso perder el contacto con alguno de mis hermanos.
No me gusta oír sus vivencias —confesó Buzzy en voz baja.
De repente, pareció, si cabe, más frágil, casi como si volviera a ser un niño.
Ruth asintió. La historia de Irene era una lección objetiva de lo que podría haber ocurrido si Daphne se hubiera quedado.
Confiaba en que Lucan arrojara más luz sobre el asunto, pero lo único que encontró allí fue más confusión.
Allí vivió una familia de niños desatendidos, víctimas de abusos, que se habían convertido en unos individuos muy distintos unos de otros.
Algunos habían tenido una vida feliz y saludable, mientras que otros habían sucumbido a matrimonios tóxicos, adicciones y delincuencia.
Y uno de ellos se había convertido en un monstruo.
¿Cómo es que habían tomado caminos tan dispares?
¿Y hasta qué punto Daphne controlaba su propio viaje hacia la oscuridad?
Durante los últimos seis años, Ruth había observado como su vida caía en barrena, directa a un pozo de relaciones fracasadas, una carrera profesional estancada y una obsesión con el misterio en el fondo.
Se había convertido en otra persona, sin que pudiera elegir nada.
Tanto ella como Daphne estaban atascadas en unos caminos oscuros, incapaces de desvincularse de su propia naturaleza, aunque sería mejor para todos si lo lograran.
Buzzy esperó a que ella apagara el equipo de grabación, y con sus ojos enrojecidos observó como subía la cremallera de la bolsa.
—¿Le podrá dar saludos de mi parte? —preguntó con una voz candorosa y vulnerable.
—Claro, pero también le puedo dar su número de teléfono. La podría llamar —sugirió Ruth, colgándose la bolsa en bandolera.
Buzzy negó con la cabeza, dejando que la visera de su gorra Saskatchewan Roughriders le tapara el rostro.
—No, sería como hablar con un desconocido. Solo salúdela de mi parte —murmuró.
Ruth asintió.
—Lo entiendo. Gracias por su tiempo. Se lo agradezco mucho.
Ruth ya había empezado a andar cuando le oyó decir con voz ronca:
—¡De acuerdo! Deme su número, solo por si acaso.
HAUTEHISTOIRE : «Vale, bueno, no da mucho de sí este episodio en cuanto a moda en TikTok. He apostado por un tipo de look granjero… Unos tejanos Levi’s… y una chaqueta Carhartt con una gorra de béisbol. A decir verdad…, no es mi mejor creación».
PresaTodoElDía:
Eh, chicos y chicas, solo quería compartir algo escalofriante.
Mi prima, la que antes trabajaba en Coconut Grove, tiene amistad con alguien que aún trabaja allí.
En cualquier caso, me ha dicho que el personal ha visto a alguien merodeando por la residencia.
Un hombre con una mochila y una gorra de béisbol que desaparece en el bosque en cuanto lo ven.
El personal está muerto de miedo y, cuando terminan de trabajar, van en grupo al coche.
SustoOMuerte:
Vale, sé que no viene a cuento, pero ¿y si es un FANTASMA ? Daphne mató a muchos hombres, ¡¡seguro que uno de sus espíritus no descansa en paz!!
AlSueloYTrolea:
¿Tu cabeza carbura o qué? Para Daphne lo mejor sería que fuera un periodista, y lo peor, un familiar de una de sus víctimas que busca venganza. O un fan trastornado que quiere hacerse un abrigo con su piel.
PresaTodoElDía:
Que me parto… ¡Pues no va a necesitar CREMA para quitar todas esas arrugas! Por cierto, FiestaCapote, ¿ya has ido a Florida?