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De hecho, las otras dos personas del retrato fue lo que le llamó realmente la atención.
Al lado de Daphne había un hombre con una alianza de boda reluciente y una amplia sonrisa que dejaba ver todos sus dientes.
Era de mediana edad, alto y con el pelo oscuro canoso, y llevaba un traje de tres piezas.
Ruth frunció el ceño. No sabía quién era.
Creía que Daphne había estado soltera durante bastante tiempo tras la muerte de David. Nadie había mencionado otro matrimonio.
La otra era la niña que estaba sentada entre James y una de las gemelas. Con un jersey azul marino y unas perlas como complemento, sonreía a la cámara, y tenía el pelo brillante aderezado con una diadema de terciopelo. Era más joven que James, pero parecía solo algo mayor que las gemelas.
¿Quién era esa tercera chica? Tenía el pelo oscuro y la piel clara como Daphne, por lo que podían ser parientes.
Ruth sintió cierta inquietud. ¿Y si Daphne había callado la existencia de un cuarto hijo?
¿Uno que hubiera nacido justo antes de las gemelas?
A Ruth se le ocurría solo una razón para que alguien como Daphne pudiera hacer algo así.
De todos modos, era un secreto demasiado grande para ocultarlo.
Diane y Rose se habrían acordado de una hermana.
Y James también, sin lugar a dudas. ¿Fue por ese motivo por el que se había ido?
Una descarga de la cisterna del váter.
Ruth tapó la caja y se apresuró a guardarla en el armario, casi tropezando con la alfombra resbaladiza.
Oyendo de fondo el agua del grifo, Ruth corrió hacia el salón y se sentó lo más rápido que pudo, tratando de ralentizar la respiración.
Le horrorizó la idea de que luego Daphne se diera cuenta de que las fotos de la caja estaban colocadas en otro orden, pero ya era demasiado tarde para dar marcha atrás.
Además, tenía mayores preocupaciones que las sospechas que pudiera levantar en Daphne.
Esa retrato de la niña desconocida la había impactado, había hecho que se cuestionara todo lo que había averiguado hasta ese momento mediante el pódcast. ¿Quién era Daphne St. Clair?
DAPHNE : Tenía setenta y cinco años cuando me fui de casa de Diane y me instalé en un bloque de pisos de lujo en la playa.
Viví allí durante once años y cada día me sorprendía que aún estuviera viva.
Había matado a mi primera pareja hacía más de medio siglo e imagino que desde entonces había esperado que cayera la espada de Damocles.
RUTH : Aun así, allí estabas, en un piso de lujo…
DAPHNE : Pagado gracias a varias parejas muertas. Resulta que los fanáticos de la Biblia se equivocaban, el pago por pecar son propiedades exclusivas en la costa.
RUTH : Y durante esos once años, ¿cometiste más asesinatos?
DAPHNE : No.
RUTH (con voz de frustración): ¿Por qué lo dejaste después de tantos años? Sobre todo, después de ese subidón que tuviste al ver morir a un hombre mayor.
DAPHNE : Perdona, supongo que debería haber matado a más gente para tu goce y disfrute. ¿Qué puedo decir? Soy un enigma, incluso para mí misma. Sencillamente…, estaba cansada de todo.
RUTH : Daphne, esto es importante. Di la verdad.
DAPHNE : ¡Ya lo hago! No pasó nada durante esos años.
Bueno, Diane se volvió a casar y en 2010 tuvo a una hija a una edad demasiado tardía.
Menuda estupidez. Me supo mal por ella, pobrecita: concebida en un horno premenopáusico y gestada por una madre de alquiler, para verse abocada a un matrimonio que estaba en las últimas.
RUTH : Pero la quieres mucho, ¿verdad? A tu nieta.
DAPHNE : Supongo que tengo debilidad por ella.
RUTH : Es probable que esto se le quede grabado para toda la vida. Lo que hiciste. ¿Cómo podrá confiar en alguien, sabiendo que su abuela es una asesina mentirosa? ¿Cómo puede tener una vida normal después de lo que hiciste?
DAPHNE : ¡Buenooo, de pronto a alguien le da por preocuparse por los niños!
Oye, mi nieta creció en un entorno rico, básicamente gracias a las oportunidades que le di a su madre.
O sea que, viviendo en una mansión y con un título de la Ivy League y un fondo fiduciario, estoy segura de que se las arreglará.
RUTH : De acuerdo. Pero ¿por qué al final decidiste irte de ese piso? ¿Tratabas de huir de algo que habías hecho?
DAPHNE (confundida): ¿No? Tenía ochenta y seis años.
Y envejecer es duro. Estás agotada y eres frágil.
Y continuamente te persigue esa persona que eras antes, que se pasaba toda la noche bailando y jamás debía preocuparse por buscar un sitio donde sentarse ni por tener una ducha a ras de suelo.
La gota que colmó el vaso fue cuando me caí en el baño.
Estuve cuatro horas tendida en el suelo, pensando en mi vida.
Estaba convencida de que me iba a morir allí, lo que era frustrante, porque siempre había pensado que nadie se enteraría cuando me fuera.
Pero al final me encontró el portero y, entonces, fue cuando me trasladé a una residencia.