Los seis asesinatos de Daphne St. Clair 12 #2
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Pero era demasiado tarde. La mano me salió disparada y lo empujé, tan deprisa que nadie se dio cuenta siquiera.

Abrió los ojos de par en par mientras se precipitaba hacia atrás, y aún me miraba fijamente cuando el tren lo envistió, haciéndolo picadillo.

El tren intentó frenar. La gente a nuestro alrededor chillaba y vociferaba, y yo hice lo mismo.

Luego miré al niño. Estaba de pie con la boca abierta y los ojos clavados en mí. Me di cuenta de que encima de la ceja izquierda tenía un moratón, que ahora ya era de un verde amarillento. Allí solo, se hizo pequeño cuando en el andén se desató el ruido y el caos.

Entonces le sonreí.

Una semana después, vi que Sylvia Flanagan y sus hijos sacaban su escasa recopilación de cajas al rellano.

Los observé mientras ella bajaba sus pertenencias por las escaleras, con los niños siguiéndola como patitos.

Cuando subió a buscar el último paquete, salí al rellano a saludarla.

Ella se secó la frente y me ofreció una sonrisa cansada.

—Qué extraño que nos conozcamos el día que nos vamos —dijo.

Asentí, examinándola con detenimiento. No había nada que me hiciera pensar que su hijo le había dicho lo que me había visto hacer.

—¿Y adónde os vais? —pregunté.

—Volvemos a Virginia. Mis padres tienen allí un rancho de caballos y una escuela de equitación.

Viviremos con ellos. Siempre han querido ver a los niños, pero Frankie no lo permitía.

Creo que a los niños les encantará. A mí me encantaba —respondió.

Lucía una expresión extraña, nostálgica y positiva a la vez.

Sabía que la vida le daba una segunda oportunidad.

—Os deseo lo mejor —dije, entrando en mi piso. Estuve a punto de añadir «¡y no hay de qué!», pero sabía que los asesinos que se regodeaban acababan entre rejas.

Sylvia cerró el piso con llave y empezó a bajar las escaleras con los niños detrás. El último de la cola era el mayor, el niño que me vio en el andén. Se detuvo en el rellano y volvió la cabeza hacia atrás. Nuestros ojos se encontraron. Y luego sonrió.

RUTH (voz en off ): Hablé por teléfono con Brendan Flanagan, el hijo mayor de Frankie Flanagan.

Brendan era el niño que vio a Daphne empujando a su padre a la vía para que lo atropellara el tren.

Brendan tiene ahora setenta y ocho años y vive en una zona rural de Virginia.

Le sorprendió que me pusiera en contacto con él, y se quedó perplejo cuando descubrió que Daphne no solo había confesado haber matado a su padre, sino que en realidad era una asesina en serie.

brENDAN : No me lo puedo creer. Por supuesto, he visto las noticias, pero evidentemente tenía un aspecto muy distinto hace setenta años, y también se hacía llamar de otro modo.

RUTH : Así, ¿qué recuerda de ese día?

brENDAN : No olvidas el día que ves morir a tu padre.

Me llevaba a trabajar con él. Era algo que hacía a menudo, incluso los días en que había colegio, porque solían darle algunos dólares más por mi trabajo.

Yo no lo podía soportar. Así que estábamos en la estación.

Me había parecido ver a la mujer que vivía al lado.

Tenía el pelo negro, la piel clara, y esos ojos verde oscuro.

Y siempre llevaba los labios pintados de rojo.

No pasaba desapercibida porque era algo más glamurosa que las otras mujeres de nuestro bloque, aunque fuera tan pobre como el resto de nosotros. ¡Liz Taylor!

RUTH : Disculpe, ¿qué?

brENDAN : Siempre creí que se parecía a Liz Taylor. Durante muchos años, cada vez que veía a Liz Taylor en una película, pensaba en ella.

RUTH : ¿Y qué ocurrió luego?

brENDAN : En el andén, me había apartado de mi padre, porque ese día estaba realmente furioso. Vi que se daba la vuelta y le decía algo a ella, y luego ella lo empujó y ya. El tren lo atropelló, y esa fue la última vez que lo vi. La policía me llevó a casa antes de que recuperaran el cuerpo.

RUTH : ¿Cómo se sintió?

brENDAN : Bueno, conmocionado, por supuesto, pero también…

contento. Estábamos atrapados allí. Mi madre no tenía trabajo, ni dinero, y de verdad pienso que nos habría matado si hubiéramos intentado escapar.

Si no hubiera sido por Liz —Daphne—, probablemente habría sido yo algún día, así como lo oyes.

Mi madre era la segunda mujer de Frankie.

La primera se había suicidado, supuestamente porque ya no podía soportar los malos tratos.

Sus hijos acabaron en un orfanato porque él no los quería.

No me gusta saber que tengo un hermano y una hermana que no he podido conocer.

Aunque es probable que estuvieran mejor en ese orfanato que con mi padre.

RUTH : Es muy posible. ¿Por qué cree que Daphne lo hizo?

brENDAN : Bueno, siempre he dado por hecho que lo hizo para salvarnos. Lo debía de oír todo a través de esas paredes, estoy seguro.

RUTH : Entonces, cuando su padre murió, ¿abandonaron Nueva York y se fueron a Virginia?

brENDAN : Sí, nos fuimos a vivir con mis abuelos.

Fueron muy buenos con nosotros, mi abuelo se convirtió en un auténtico padre para mí.

Me lo enseñó todo sobre los caballos. Y aquí estoy.

Cuando me jubilé, me quedé con la finca y la escuela de equitación.

Mi madre se volvió a casar cuando yo tenía unos veintipico y se mudó a un par de kilómetros de aquí, así que la veíamos todos los días.

Ahora mi hija y mi nieta llevan el negocio, y puedo sentarme en el porche con un té dulce y contemplar cómo va todo.

RUTH : Parece ser una vida agradable.

brENDAN : No me imagino en ningún otro sitio. Tuve ocho años malos, seguidos de setenta muy buenos. Eh, ¿ha dicho por qué ha confesado? Mató a mi padre hace mucho tiempo, ¿por qué no se lo llevó a la tumba?

RUTH : Eso es lo que todo el mundo se pregunta. Sinceramente, no le podría decir por qué Daphne St. Clair hizo lo que hizo, pero si lo averiguo, se lo comunicaré.

IncendiariaDeLibros:

Para mí es solidaridad femenina. Daphne salvó a esta mujer y a sus hijos.

SustoOMuerte:

Sí, pero aun así Daphne no es DIOS . No le corresponde a ella decidir quién vive y quién muere. Quiero decir que tal vez ese tipo era un cabrón, pero igual su vida hubiera cambiado en algún momento, para ser una mejor persona. Daphne no puede decidir quién tiene esta oportunidad.

IncendiariaDeLibros:

¿O sea que deberíamos quedarnos de brazos cruzados y dejar que la gente mala haga daño a quien les dé la gana solo por si algún día se rehabilitan?

Porque, como dijo Daphne, la poli no hacía nada por ti en 1952. La expresión violencia doméstica ni siquiera aparecía en la legislación oficial hasta 1973.

SustoOMuerte:

Anda yaaa. Deja de defender a una asesina en serie.

PresaTodoElDía:

Creo que la venganza a lo bruto mola. ¿Empujar a un tío a la vía para que el tren se lo lleve por delante y sonreír mientras lo hace picadillo? Podría ser una trama para Dexter . Me gusta.

IncendiariaDeLibros:

Entonces… ¿qué es? ¿El divorcio de los padres? ¿Acoso infantil? ¿Problemas de ansiedad? ¿Qué es lo que te trastornó?

PresaTodoElDía:

Creo que te inquietaría más saber lo normal que soy.