Los Secretos De Una Esposa CAPÍTULO 19 Las desgracias no vienen solas
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CAPÍTULO 19 Las desgracias no vienen solas

Las desgracias no vienen solas

Miré al otro lado de la mesa. El interrogatorio había terminado. Los tres cerraron las carpetas casi al mismo tiempo y el silencio volvió a apoderarse de la sala. Solté el aire lentamente, convencida de que lo peor había pasado. Qué equivocada estaba.

—Gracias por su colaboración, señorita Anderson. Hemos terminado. Puede marcharse.

Asentí con un leve movimiento de cabeza, me levanté de la silla y recogí mi bolso.

Sin decir una palabra más, me dirigí hacia la puerta.

Antes de salir, giré ligeramente la cabeza para dedicarles una última mirada.

Los tres ya habían vuelto a centrar su atención en las carpetas que descansaban sobre la mesa, como si yo nunca hubiera estado allí.

Antes de cruzar la puerta, me detuve y volví la vista hacia ellos.

—Antes de marcharme, debo decirles una cosa.

El inspector Brown es uno de los mejores policías que he conocido.

No lo aparten por el peso que ha tenido que cargar durante todos estos años.

Hay personas que nacieron para este trabajo y él es una de ellas.

Si le quitan la placa, no solo le estarán quitando su profesión...

le estarán quitando la esperanza. Porque Michael Brown sin placa es un hombre sin esperanza.

Mi mirada de corderito degollado no creo que fuera a funcionar... aunque, quién sabe.

En la salida vi a Richard con una botella de champange, celebrando que a Michael le habian quitado la placa definitivamente. Y fue verdad, asuntos internos no tomo mis declaraciones.

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