CAPÍTULO 3 EL CASO VANNO
EL CASO VANNO
El eco de las voces aún rebotaba por los pasillos cuando la reunión cesó. Michael fue el primero en salir, con un poco de prisa, pero sin ganas de quedarse un segundo más. Richard lo siguió con la mirada, sin disimular una expresión de superioridad.
Detrás iban Nathaniel, Ethan y Matt, avanzando con un bloque desordenado que intentaba seguir el ritmo del grupo. Nathaniel se acercó a Michael y, apoyando una mano en el hombro en voz baja:
— ¡Señor Hércules! Sé que no te gusta compartir el caso con Richard. Que sea mitad irlandés, le influye que sea insufrible que todos.
Matt, unos pasos por detrás, soltó sin filtro:
—¿En serio ese tonto polla está también en el caso?
Ethan giró la cabeza al instante, seco:
—Renacuajo, cállate. Sí, está en el caso. Y ya va siendo hora de que dejes de acostarte a las cuatro de la mañana y meterte en el bar, porque cada día aparentas ser más a los borrachos del Bronx
Matt se tragó su orgullo y se mordió la lengua. No iba a darle a Richard otra oportunidad para que soltara su veneno. Pero el silencio no duró mucho.
Richard, que había escuchado todo en silencio hasta entonces, dio un paso al frente, dejando caer por fin su fachada de superioridad con una sonrisa fría.
—Así que eres tú, enano de pacotilla, el que va llamándome lameculos —dijo con desprecio—. Un niñato de cuarta que pasa el día en The Dead Rabbit para luego venir aquí a quejarse.
Su mirada se endureció.
—Y encima os atrevéis a hablar de mi sangre. Racistas de mierda.
Dio un par de pasos hacia delante, imponiéndose en el espacio, acobardando al grupo.
—Y tú, Brown, no te quejes. Yonki. No vas a superarme, ni aunque lo intentes toda tu vida. Y no hace falta que te esfuerces en ser algo que no eres.
Michael controlla la sua ira. Por dentro estaba ardiendo, pero no dijo nada.
Matt, en cambio, no pudo contenerse: dio varias zancadas hasta colocarle encarando a Richard.
Ethan reaccionó en milisegundos y fue tras él como siempre; él conocía demasiado bien a su hermano.
Los Williams eran completamente distintos entre sí: Ethan, el hermano ejemplar; Matt, alguien que llevaba media vida intentando encajar en algún lugar, buscando ser alguien entre gente equivocada.
Rodeado de los más duros, en barrios complicados, y aun así llegó a olvidar el pasado transformándose en un subinspector.
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