Capítulo 21 #3
—Tu lista como sindesmón se alarga. Los ataques de hoy ponen de relieve que necesitamos una alianza entre la Casa Tarez y las manadas de Los Ángeles.
Necesitamos su ayuda para sacar a Basilikos.
Pero también tienes que negociar una alianza entre la Casa Trang y los licántropos de Nuevo México, tanto para ayudar en la seguridad de la Casa Trang como para servir de introducción a las coaliciones emergentes entre las manadas del sur.
¿Las coaliciones emergentes? Félix había formado una alianza temporal con la manada Cimarrón para frustrar el intento de la Confederación de colarse a través de Nuevo México, pero Félix sería mi introducción a eso. Algo más debía de haber ocurrido. Necesitaba volver a estar al tanto de todo.
—Y tienes que volver a confirmar la asociación entre Altau y la manada de Denver, que hemos descuidado.
Esa era una forma de verlo. Diría que cabreaba a Félix a la menor ocasión.
—Considera esas tareas como urgentes. A continuación, negociarás los términos entre la Confederación y Altau. Quiero que todo esto esté terminado como mucho en tres meses.
¿Qué?
—Eso es totalmente imposible.
Logré evitar decir que no lo haría, pero por poco.
Era mi pesadilla: una orden de la Casa Altau que no podía rechazar, pero que tampoco podía aceptar porque también formaba parte de la manada de Félix y, por lo tanto, me oponía totalmente a la Confederación.
—Entonces tendrás que ser excepcionalmente inteligente y tener mucha suerte.
Amber, sé que quieres que los licántropos estén representados en la nueva Asamblea.
Sé que Félix también lo quiere. Así que te preguntaré lo mismo que le pregunté a él: ¿qué necesitan los licántropos para estar presentes en la Asamblea?
—La invitación de los Athanate.
Se le crispó la comisura del labio.
—Algo más trascendental.
Mi mandíbula se movió un poco antes de que entendiera a qué se refería.
—¿Una estructura política?
—Exactamente. Para todos los licántropos.
La Confederación tiene una estructura, te guste o no.
Estas nuevas coaliciones la están desarrollando.
Tenemos una oportunidad, una oportunidad muy breve , de reunir a todos los licántropos en una u otra y luego llevar a ambas partes a un espacio de debate.
Esa parece la única forma de evitar una guerra. Tenemos que llevarlos a todos.
—Es un buen argumento. Pero puede que la Confederación tampoco me acepte.
—Si hoy entraras en el territorio de la Confederación, sí, podrían matarte sin pensárselo dos veces, independientemente de si quieren que sigas realizando el ritual para aquellos que no logran transformarse.
Pero no son estúpidos. En cuanto se enteren de que hemos incorporado a otros licántropos a la Asamblea, exigirán tu presencia y se quejarán de que no fuiste allí primero.
Eso sonaba factible y casi tranquilizador, si no fuera porque era mi pellejo el que estaba en juego.
Skylur tenía una estrategia y un objetivo válido. Era un gran plan, hacer que los licántropos participaran en el proceso de decisión, y algo que había que hacer. Lo que me preocupaba era la rapidez con la que quería que se hiciera. Y…
—Ni siquiera estoy segura de poder llevar a cabo el ritual —dije—. Pareció funcionar la última vez, pero yo no tenía el control de nada. Y sigo estando… —No sabía cómo describirlo: un eukori vacilante, sin Tara, sin Hana, sin haber resuelto mi terapia—, …afectada.
Skylur no respondió.
—Y supongo que estas coaliciones del sur no querrán formar parte de la misma institución que la Confederación —argumenté—. Todas las manadas que no están en la Confederación la odian y desconfían de ella.
—Excelente —dijo Skylur—. Dos o más partes opuestas; es la base mínima del proceso político. Depende de ti hacer que Félix y las otras coaliciones lo entiendan.
Y eso le proporcionaría una ventaja, permitiéndole manipularlos a través de sus diferencias. Por supuesto que lo había pensado bien. Todo formaba parte de su plan.
Tarez dio un golpecito a su reloj de pulsera.
—Tendrás que recibir instrucciones más específicas de la Casa Tarez y la Casa Bazhir —dijo Skylur—.
Debo dar por concluida esta reunión rápidamente para poder aprovechar el confinamiento y contactar con las otras Casas de forma individual y privada.
—Suspiró—. Como defensor de la Revelación, me temo que este tipo de intrigas políticas serán mi papel en el futuro inmediato.
—Algo pasó por sus ojos, ¿arrepentimiento?
¿culpa? y luego dirigió su atención hacia Naryn—. Tu encargo, Casa Bazhir.
Asintió a Naryn, quien rompió el sello de su pergamino, lo sacó y leyó su contenido.
—Bajo la égida de la autoridad que se te ha conferido como Señor de la Casa Altau, por la presente me nombras Señor de la Casa Bazhir, una Casa plenamente leal y bajo el dominio de Altau, y ante la cual responderán subcasas, asociados y aliados de Altau.
Se me exige establecer inmediatamente el dominio de la Casa Bazhir en Colorado, fijando mi dominio en la posesión actual de Altau en Haven y abarcando la ciudad de Denver…