Capítulo 5 Decidido
No sé el tiempo que llevarían solos, pero a medida que pasaban los minutos yo me iba excitando más y más.
No entendía por qué me calentaba tanto esa situación, tenía a Carmen a mi lado, pero apenas hablaba nada con ella.
Solo éramos dos espectadores de como Matías sobaba a mi mujer descaradamente en aquel pub.
Al fin Marta se acercó a mí, estaba nerviosa, agitada y en cierta medida un poco abochornada. Sabía de sobra que desde nuestra posición habíamos visto como el viejo no paraba de tocar su culo mientras le decía cualquier cosa al oído.
Matías abrazó a Carmen y le dio un pequeño pico en los labios, separándose unos metros de nosotros. Entonces Marta titubeando me dio un beso en el cuello, fue muy suave, casi como una caricia.
―Matías me ha dicho que iban a ir a un local de intercambio y que ya lo había comentado contigo, entonces, ¿te parece buena idea? ―me dijo Marta con voz melosa.
―Sí, salió el tema durante la cena, cuando os fuisteis al baño, pero ya le dije que no contara con nosotros.
―¿No te apetece ir?
―Pues claro que no... ¿Qué pasa? Tú sí que quieres, ¿verdad? Ya he visto lo que ha pasado.
―Perdona ―dijo Marta como si le diera vergüenza―. Ya le he pedido que se estuviera quieto, lo siento.
―Ya sabía yo que no había sido buena idea quedar con ellos.
―Tampoco te pongas así, lo estamos pasando bien, ¿no?
―Sobre todo vosotros...
―Sí, ya, y tú no, ¿o te crees que no me he dado cuenta de cómo miras a Carmen?
―¿Yo? ¿A Carmen? Pero por favor, si podría ser mi madre.
―Ya, pues bien que llevas mirándole las tetas toda la noche.
―Anda, deja de decir tonterías, ahora no te quieras excusar. O sea que dejas que Matías te meta mano delante de mí y encima me reprochas que yo esté mirando a Carmen, ¡esto me parece surrealista!
―Venga, Marcos, no te pongas así, hace mucho que no salíamos de fiesta, no estropees la noche.
―¿Y qué coño quieres? ¿Dejar al viejo que haga contigo lo que le dé la gana?
―¡Claro que no! ¡Me cabrea mucho cuando te pones celoso!
―Pero bueno, ¡si te acaba de meter mano delante de mí! ¿Y yo soy el celoso?
―No quiero discutir esta noche, para una vez que íbamos a vivir una aventura emocionante, tranquilo, en el local de intercambio no haríamos nada, solo tomar una copa y ver un poco el ambiente, ya está.
―Veo que ya tienes decidido ir a ese sitio.
―Yo solo quiero ir si tú también quieres... venga, Marcos, yo creo que podemos pasarlo muy bien.
―Joder, Marta, no me parece una buena idea.
Yo intentaba negarme con todas mis ganas, pero Marta vio en mis ojos un pequeño resquicio de duda y se agarró a esa posibilidad con uñas y dientes.
Con la música sonando en mi cabeza, el vino haciendo mella en mi cuerpo y el calentón que me había pillado viendo al viejo sobar descaradamente el culo de mi mujer, cada vez estaba más indeciso.
Además, Marta tenía razón, llevaba toda la noche mirando el escote de Carmen, lo que no ayudaba a que me calmara.
―Nunca hemos estado en un local de esos... ¿No te gusta ni un poquito la idea? ―me dijo Marta apretando sus tetas contra mis brazos y mordisqueándome el lóbulo de la oreja.
―No, no me gusta.
―Solo vamos, nos tomamos una copa... y ya está.
Entonces se puso delante de mí para besarme en la boca y notó la erección que tenía bajo los pantalones.
―Ostras, ¡si la tienes dura!
Intenté apartarla, pero ya era demasiado tarde, Marta había notado la empalmada que llevaba y ahora el que se sintió avergonzado fui yo.
―Venga, ¡solo una copa! Así vemos como son esos sitios, ¡no seas soso! Es como si fuéramos a una discoteca, tomamos algo, escuchamos un poco de música...
―Marta, nooooo.
―Si lo estás deseando... Una vez allí no te separes de mí, ¿vale? Entonces, ¿les digo que sí?
No me dio tiempo a responder cuando Marta ya se había acercado a nuestros acompañantes.
Vi como afirmaba con la cabeza. Ellos sonrieron y comenzaron a ponerse los abrigos antes de venir hasta mi posición.
Carmen y Marta salieron del pub delante de nosotros y yo me quedé rezagado unos metros con Matías.
―Me ha comentado Marta que nunca habéis estado en un local de estos, ya verás que bien lo vamos a pasar...