CAPÍTULO 6
Marcos
Raquel no quería volver a entrar en la casa de su hermano, pero tampoco quería que lo hiciera la policía sin que alguien de la familia estuviera presente.
A la mañana siguiente acompañó a Irene y Daniel.
Clara se quedó en el pueblo con Álex revisando fotografías del archivo municipal.
Daniel se sorprendió de sentirse más tranquilo sabiendo que no estaría allí.
Después se dio cuenta de que la tranquilidad tenía poco que ver con protegerla y mucho con poder mirar cosas que no quería ver reflejadas en la cara de su hija.
Marcos vivía en un piso pequeño sobre una ferretería. La policía había retirado el precinto la noche anterior, aunque algunas habitaciones conservaban marcas del trabajo forense. La frase seguía en la pared del estudio, escrita con rotulador negro sobre pintura blanca.
YA SE HA ACORDADO DE NOSOTROS
Daniel permaneció en la puerta.
Era más grande de lo que había imaginado.
—¿Seguro que es su letra? —preguntó.
Raquel asintió.
—La policía comparó notas y cuadernos. Es suya.
—Entonces no la escribió otra persona.
Irene se puso guantes finos antes de tocar una carpeta.
—Eso no nos dice cuándo la escribió ni qué significa.
El estudio estaba lleno de mapas. Había uno de la sierra sujeto con chinchetas.
Marcos había marcado zonas con rotuladores de colores y colocado fechas junto a varios puntos.
Daniel reconoció Valcerezo. Reconoció la carretera del regreso.
Más al norte había un rectángulo sombreado y las letras V-3 .
—La zona blanca —dijo Irene.
Daniel se acercó.
En el borde del mapa, Marcos había escrito:
Ningún equipo asignado entre 14/08 06:00 y 16/08 17:00. ¿Quién dio la orden?