Los príncipes fae (Crueles Niños Perdidos 4) 29
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Roc

No estoy seguro de cuánto tiempo llevo esperando. Mucho más del que preveía. Y luego…

Un tenue destello de luz surge de lo hondo de la laguna, justo en su centro.

Me levanto, me sacudo la arena del culo y camino hacia la playa.

La luz late como un corazón.

Bum, bum, bum.

Casi oigo el ritmo eléctrico en medio del silencio.

—Venga va, Peter Pan —murmuro—. No hagas un numerito.

Bum, bum…

Se me eriza el vello de la nuca.

¡BUM!

La luz explota. Levanto un brazo para protegerme mientras la laguna se agita.

El agua se derrama por la orilla.

Doy un paso atrás mientras la luz invade la oscuridad, con una nebulosa pulsante en el centro.

Un géiser revienta la superficie y Peter Pan, brillando como una estrella, sale disparado y atraviesa las nubes.

Por lo visto, Peter Pan aún puede volar.

Supongo que los dioses no necesitan una sombra para adueñarse del cielo.