Los príncipes fae (Crueles Niños Perdidos 4) 7 #2
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Creía que, cuando reclamó su sombra, su relación con la isla había mejorado. Creía que la isla lo quería de vuelta en su trono, ya que volvía a ser el dueño de la sombra.

Por mucho que intente ignorarlo, hay una semilla de duda germinando en mí.

Nani amaba Nunca Jamás y estaba más conectada con ella que ninguno de nosotros.

Aunque era la matriarca de la familia y la madre del rey, seguía cuidando el jardín del palacio, cultivando y cosechando lo que el palacio necesitaba para abastecerse, aun cuando varios faes podían hacer aparecer comida de la nada.

Nani decía que la comida nacida de la magia no sabía tan bien como la de la tierra.

Tenía siempre las uñas manchadas de tierra y la piel un poco arrugada por el bálsamo con que se proteg ía de las horas al sol.

«Escuchad la tierra de Nunca Jamás. ¿Podéis oírla?», nos decía a Bash y a mí cuando visit ábam os el jardín con ella.

Mi gemelo y yo intentábamos disimular las risas a espaldas de Nani mientras ella caminaba hacia una hilera de repollos.

¿Que si la tierra nos hablaba? No. Claro que no.

Pero entonces tan solo éramos unos niñatos.

¿Qué te decía la isla, Nani? ¿Y qué mierdas intenta decir ahora?

—Sigues sin responder a la pregunta, querida hermana —digo—. ¿Qué le has dado?

Se lame los labios y endereza la espalda.

—Le he dado mi trono.

—Perdona, ¿qué? —Bash se abalanza sobre ella y le agarra el cuello de la capa con el puño, atrayéndola hacia él—. ¿Por qué cojones harías eso?

Las alas se le tiñen de un intenso carmesí mientras aletean.

—¡De todas maneras era feo! —grita—. Era un símbolo de mi ofrenda.

—¡Es el símbolo de nuestro poder!

Tilly rodea la muñeca de mi hermano con su diminuta mano y una deslumbrante luz sale ella y golpea a Bash. Él se echa hacia atrás y sacude la mano. Tilly intenta alzar el vuelo, pero en menos de un segundo estoy sobre ella y la agarro de la garganta.

Jadea.

Yo siempre he sido el gemelo más dócil. El más amable. Hasta que dejo de serlo. Hasta que veo que solo queda una opción.

Yo soy el gemelo que hace el trabajo sucio.

Aprieto y le voy cortando el aire poco a poco.

Ella me agarra del brazo para aliviar la presión y abre mucho los ojos.

—Kas —dice con voz entrecortada—. Por favor.

Las lágrimas se le acumulan tras los párpados.

—Solo eres una niñata estúpida —le digo, haciéndome eco de mis propios pensamientos, de mis propios miedos—.

Todos esos años te protegimos. Te defendimos de lo peor, soportamos el enorme peso de las expectativas de madre y padre para que tú pudieras ser una princesita mimada.

Te lo dimos todo, ¿y qué obtenemos a cambio?

Nos arrancan las alas de la espalda. Nos arrebatan nuestro derecho de nacimiento.

¿Y ahora tú sacrificas el trono en el que nuestra familia se ha sentado durante generaciones solo para poder seguir con tu conspiración contra Peter Pan?

¿Para convertirte en la zorra más consentida y poderosa de la isla?

El rostro se le vuelve azul y las alas se le apagan a la vez que las lágrimas le empapan el rostro.

—Kas —dice con un hilo de voz, y me golpea los brazos.

—Hermano. —Bash se coloca a mi lado.

Me inclino y aprieto los dientes.

—Estás obsesionada con el poder y has sacrificado lo único que teníamos para resucitar a una macabra y retorcida madre que nunca nos ha querido.

Solo cuando noto la cara húmed a me doy cuenta de que yo también estoy llorando.

—¡Kas! —dice Bash mientras me aparta de un golpe de nuestra hermana—. Respira.

No sé si se lo dice a Tilly o a mí, pero ambos respiramos hondo. Ella se atraganta, resuella y se aparta.

—¿Estás bien? —Bash me da una palmada en el hombro para que me concentre en él.

Cuando lo miro, veo que tiene el ceño fruncido y los ojos llenos de preocupación, y vuelvo a la realidad. Siempre ha estado a mi lado. Incluso en los momentos más sombríos, mi gemelo siempre ha estado ahí para mí.

Miro por encima de su hombro hacia Tilly; el labio inferior le tiembla mientras intenta contener las lágrimas.

Tilly nunca ha tenido a nadie como yo he tenido a Bash.

Mi gemelo se acerca a ella, pero no la abruma: respeta el espacio que necesita y le susurra palabras de consuelo.

Yo me dejo caer cerca de la tumba de Nani y la miro; me fijo en varias coronas viejas de hierba dulce trenzada que descansan a los pies de la lápida. Cojo una y le quito la nieve.

Yo no las he hecho, y sé que Bash tampoco.

Nani nos amaba a todos, pero siempre he pensado que nos quería más a Bash y a mí. Tilly apenas pasaba tiempo con ella, porque siempre prefería ir detrás de madre y padre como un cachorrillo. Ellos eran las figuras de poder, y Tilly siempre ha anhelado el poder.

Nani tenía sabiduría, pero Tilly nunca la ha querido.

Me levanto y cruzo el cementerio con la corona de hierba en la mano. La alzo.

—¿Es tuya? —le pregunto.

Mis hermanos me miran.

Tilly se enjuga una lágrima con el pulgar.

—Sí.

—¿Por qué?

Frunce el ceño.

—¿Cómo que por qué ?

—¿Por qué estás aquí hoy? ¿Por qué visitas la tumba de Nani? ¿Por qué le dejas coronas?

Tilly se lame los labios. Las marcas que le he dejado en el cuello ya se han disipado.

—Me di cuenta demasiado tarde de que Nani era la única de la familia que nunca quiso nada de mí.

—Nuevas lágrimas le empañan los ojos y, en cuanto se derrama una, se la enjuga—.

Hice lo que creía que mamá y papá habrían querido de mí.

El deber por encima de la familia. —Hace un gesto hacia nosotros—.

Nuestro deber recaía sobre el trono y la corte.

El linaje familiar. No quería decepcionarlos.

¡No quiero fracasar! Y yo… —Se interrumpe y aprieta los dientes.

Le tiembla la barbilla cuando intenta contener las lágrimas—.

Da igual. Ahora ya no importa, ¿verdad? Lo hecho, hecho está.

Empieza a bajar la colina.

—Tilly, espera —dice Bash.

Agarro a mi gemelo antes de que vaya tras ella.

—Tiene razón. —La observamos cruzar el cementerio, con las alas quietas y la capa arrastr ándose por la nieve—. Lo hecho, hecho está.

—Está en problemas —dice Bash—. Puedo sentirlo.

—¿Y qué podemos hacer? ¿Salvarla de nuevo? No creo que quiera que la salvemos.

—No creo que sepa cómo pedir ayuda, hermano.

La nieve cae más densa y se traga a nuestra hermanita mientras avanza hacia un palacio sin trono.