CAPÍTULO 32 — Todo lo que el Cabildo Ocultó
BLOQUE 1
El proceso judicial contra Ezequiel Bastos y Xurxo Pena avanzó, en las semanas siguientes, con una celeridad poco habitual para casos de aquella complejidad,
favorecida en buena medida por la cooperación de ambos acusados y por la solidez de las pruebas físicas y documentales reunidas a lo largo de toda la investigación.
Bastos, según confirmó la fiscal Mera durante una de las últimas reuniones formales del equipo, aceptó finalmente un acuerdo con la fiscalía que incluía una condena considerable,
aunque reducida gracias a su colaboración plena en identificar la extensión completa de la red de vigilancia internacional mencionada semanas atrás en la correspondencia con Bolonia, Le Puy y Tréveris.
---Va a pasar los próximos años colaborando, desde prisión, con investigadores de al menos cuatro países distintos, ayudando a desmantelar lo que queda de esa red paralela de cofradías conservadoras ---informó la fiscal Mera---.
No es la redención completa que muchos esperarían de alguien responsable de dos muertes, pero es, al menos, un intento genuino de reparación parcial, considerablemente más de lo que ofreció durante los primeros días de la investigación.
Gabriel, procesando aquella resolución con la misma mezcla de justicia parcial y comprensión compleja que ya había sentido meses atrás frente al desenlace de Ilse Kessler, sintió que la saga entera, tomo tras tomo,
le había enseñado una lección incómoda sobre la naturaleza humana de cualquier villano: rara vez se trataba de monstruos simples, sino de personas convencidas, hasta un punto casi trágico, de que sus propias decisiones, por dañinas que resultaran, respondían a alguna forma retorcida de bien mayor.
BLOQUE 2
La presentación pública de la doctora Montenegro, finalmente celebrada aquel viernes con toda la seguridad reforzada y sin ningún incidente adicional, generó una repercusión mediática considerable, con cobertura en medios académicos y generalistas de toda Europa, aunque,
tal como Padre Esteban había anticipado meses atrás en O Cebreiro, sin el escándalo destructivo que Bastos había temido durante décadas.
---La mayoría de la cobertura fue sorprendentemente equilibrada ---comentó Adrien, revisando las reacciones acumuladas durante los días posteriores al evento---.
Hubo, por supuesto, sectores más conservadores dentro de la propia Iglesia que reaccionaron con considerable incomodidad.
Pero también hubo un reconocimiento amplio, incluso entre muchos creyentes practicantes, de que conocer la historia completa del propio culto no disminuía necesariamente su valor espiritual,
sino que lo enriquecía con una complejidad humana que la versión simplificada nunca había logrado capturar del todo.
Vilanova, ya reincorporado plenamente a sus funciones tras semanas de intensa actividad institucional, propuso al equipo una colaboración formal continuada, esta vez sin ninguna de las restricciones impuestas por la anterior votación del cabildo.
---El nuevo comité de supervisión, formado tras la disolución de los Fieles Guardianes, quiere trabajar directamente con ustedes en cualquier hallazgo futuro relacionado con la red que todavía queda por investigar ---dijo---.
Especialmente considerando lo que Bastos reveló sobre los siete puntos adicionales en Italia, Francia y Alemania.
BLOQUE 3
Gabriel, Lucía, Adrien y Daniel se reunieron, una última vez antes de que cada uno retomara sus propias rutinas habituales, en el propio archivo catedralicio ya completamente restaurado tras los distintos incidentes de las últimas semanas,
con Padre Esteban y Lucien uniéndose por videollamada desde sus respectivas ubicaciones.
---Cuatro investigaciones, cuatro villanos distintos, y una sola verdad que sigue creciendo cada vez que creemos haberla terminado de entender ---resumió Adrien, con una mezcla de agotamiento y satisfacción genuina---.
Roig, motivado por dinero puro. Kessler, por una obsesión familiar heredada.
Ilse, buscando redimir un apellido. Y ahora Bastos, convencido, hasta el final, de estar protegiendo algo más grande que su propia conciencia individual.
Lucía, revisando una vez más el mapa completo que habían reconstruido semanas atrás, con sus doce puntos periféricos convergiendo hacia Compostela, señaló los siete puntos todavía sin investigar en detalle.
---Bobbio, donde ya estuvimos brevemente. Bolonia. Roma. Y los tres puntos en Francia y Alemania, incluyendo Tréveris, donde según el último documento de O Cebreiro se conserva, todavía sin descubrir, el registro completo del propio juicio de Prisciliano.
Gabriel, mirando el mapa con la misma mezcla de agotamiento y curiosidad irrefrenable que ya reconocía como parte inseparable de sí mismo después de tanto tiempo dedicado a aquella investigación, sintió que, a pesar de todo lo vivido, todavía no estaba preparado para dejarlo ir.
---Entonces todavía queda mucho camino por recorrer ---dijo, con una sonrisa cansada pero genuina---. Pero por primera vez desde Bobbio, siento que lo recorremos con una institución dispuesta a acompañarnos, en lugar de vigilarnos desde las sombras.